Courtney McAnuff tenía 28 años y acababa de terminar una relación cuando aceptó una cita con un desconocido en un bar de Manhattan. Él llevaba una gorra calada y unos lentes Meta Ray-Ban, sin que ella supiera identificarlos al principio.
Al día siguiente descubrió que había sido etiquetada en una historia de Instagram: un video grabado por su acompañante durante la cita, sin que ella le hubiese dado el consentimiento para filmarla o publicarla. Una realidad que ahora se convierte en una advertencia que todos deben tener presente.
PUBLICIDAD
Cómo las citas pueden convertirse en un momento de invasión a la privacidad
El caso de McAnuff, recogido por la revista Wired, no es aislado. En Bluesky, otra usuaria relató en agosto de 2026 que su cita “se inclinó para enseñarme fotos que me había hecho sin que yo tuviera ni idea de que las estaba haciendo”.
Otro caso fue reportado en TikTok, una mujer describió sentirse incómoda de inmediato al notar que su acompañante llevaba una cámara en el rostro durante toda la salida. Y en Reddit, otra usuaria contó que había besado a un chico sin percatarse de que las gafas estaban grabando casi hasta el final de la noche.
Este es un panorama que impacta en todo el mundo. En julio de este año, un hombre fue investigado en Seúl por grabar presuntamente a cuatro mujeres con las que había salido y subir después los videos a redes sociales, según informó The Korea Herald. Y en mayo de 2025, otro hombre fue detenido en Barcelona por grabar con gafas inteligentes a cientos de chicas sin su consentimiento.
PUBLICIDAD
Cómo funciona la grabación con gafas inteligentes y las trampas para no ser detectado
Las gafas de Meta incluyen un LED frontal que se enciende cuando graban, además de un obturador sonoro. Sin embargo, esa señal puede desactivarse.
Durante meses circularon tutoriales en redes sociales para eliminar el aviso luminoso: se accedía al LED, se rompía el cristal, se taladraba la bombilla y luego se sustituía el cristal sin tocar el sensor. El sistema dejaba de detectar que el aviso estaba bloqueado y permitía grabar sin advertencia visible.
Este truco derivó en un mercado clandestino donde, por unos 100 dólares, era posible modificar las gafas. Los servicios se ofrecían en plataformas como Wallapop, Vinted y Facebook Marketplace, lo que facilitó su acceso a usuarios sin conocimientos técnicos.
PUBLICIDAD
Investigaciones periodísticas de medios suecos como Svenska Dagbladet y Göteborgs-Posten revelaron además que las gafas podían grabar en situaciones de máxima intimidad, incluso en baños o habitaciones privadas, con videos que en ocasiones eran revisados por trabajadores externos de la empresa.
Las gafas inteligentes pueden grabar en video o fotografía sin que la persona filmada lo note con claridad, ya que basta con manipular o tapar el LED de aviso para evadir el único indicador visual disponible. Eso ha generado que, en encuentros de pareja, cualquiera pueda quedar registrado sin haber dado su consentimiento.
Qué está haciendo Meta para evitar estos casos
Como respuesta a los diferentes casos, Meta desactivó la función de grabación de miles de usuarios que habían manipulado el LED, según informó Semafor. Poco después, la empresa desplegó una actualización global y obligatoria: si el sistema detecta daños estructurales en el indicador luminoso, el sensor fotográfico queda inutilizado de forma irreversible, aunque las gafas conserven funciones como el asistente de inteligencia artificial.
PUBLICIDAD
La compañía inició además acciones legales contra personas y talleres que ofrecían el servicio de manipulación, con eliminación de anuncios en plataformas de compraventa y demandas en preparación.
“Mejoramos continuamente nuestra capacidad de detección de manipulaciones y, actualmente, estamos actualizando las gafas para que desactiven la cámara si detectan que el LED ha sido manipulado o destruido físicamente”, señaló la compañía.
En este momento Meta enfrenta una demanda colectiva junto a EssilorLuxottica, propietaria de Ray-Ban, por la captura y el almacenamiento de datos privados sin consentimiento.
PUBLICIDAD
La compañía también fue demandada por presuntamente infringir leyes de privacidad de Illinois y California tras desarrollar una función de reconocimiento facial llamada NameTag, que retiró en junio.
PUBLICIDAD