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Inversión social empresarial cae 16% en Colombia: la tecnología aparece como respuesta

Las grandes compañías destinaron cerca de 19 billones de pesos a iniciativas sociales y ambientales durante 2025

La educación concentra buena parte de los esfuerzos corporativos en el país. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La inversión social empresarial en Colombia atraviesa una paradoja: mientras el gasto ambiental crece con fuerza, el componente social pierde terreno. Las grandes compañías destinaron cerca de 19 billones de pesos a iniciativas sociales y ambientales durante 2025, según el Índice de Inversión Social y Ambiental Empresarial (IISAE).

De ese total, cerca de 10 billones de pesos correspondieron a inversión ambiental, con un crecimiento del 45% frente a 2022, mientras que los 9 billones de pesos restantes se destinaron a inversión social, que cayó 16% en el mismo periodo.

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En ese contexto, compañías con fuerte componente tecnológico buscan sostener y ampliar sus programas sociales apoyándose en herramientas digitales, conectividad y datos para llegar a más comunidades en educación, salud y bienestar.

El 81% de la inversión social analizada por el índice corresponde a iniciativas voluntarias. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Inversión social empresarial en Colombia: cifras y tendencias

El IISAE muestra un desbalance entre los dos frentes de la inversión corporativa. El monto ambiental aumentó de manera sostenida en los últimos años, en línea con la presión regulatoria y las metas climáticas que muchas empresas han adoptado.

El componente social, en cambio, muestra una tendencia contraria. La caída del 16% entre 2022 y 2025 ocurre en un momento en que el 81% de la inversión social analizada por el índice corresponde a iniciativas voluntarias, y solo el 19% responde a obligaciones legales.

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Ese dato resulta relevante porque indica que la mayor parte del gasto social depende de decisiones internas de cada compañía, sin que exista un marco normativo que obligue a mantener ciertos niveles de inversión. Cuando las prioridades corporativas cambian o los presupuestos se ajustan, ese tipo de programas queda expuesto a recortes con mayor facilidad que los rubros regulados.

Para Ángela Rodríguez, Country Manager de Intelcia en Colombia, ese margen de voluntariedad no debería traducirse en un retroceso del compromiso social. “La responsabilidad social no debería entenderse como una iniciativa aislada de la operación. Las empresas tenemos la posibilidad de movilizar talento, conocimiento y recursos para responder a necesidades concretas de nuestro entorno”, afirmó.

Cinco niños Wayuu sonríen mientras utilizan tabletas y un smartphone, celebrando el acceso a la conexión a internet en una comunidad rural de La Guajira, Colombia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Intelcia ha decidido sostener su apuesta social pese a la tendencia general del mercado, apoyándose en su infraestructura digital y en la movilización directa de sus colaboradores.

Tecnología y acceso digital como eje de la estrategia educativa

La educación concentra buena parte de los esfuerzos corporativos en el país. De acuerdo con el estudio Panorama de la Inversión Social Empresarial de la ANDI, el 61% de las empresas analizadas desarrolla iniciativas en este frente.

En ese marco, Intelcia trabajó con la Institución Educativa Adelaida Correa Estrada, en Sabaneta, Antioquia, a la que entregó computadores para fortalecer el acceso a herramientas digitales de más de 1.100 estudiantes.

La entrega de equipos responde a una lógica que conecta directamente con el negocio de la compañía: como firma de alta capacidad tecnológica dedicada a operaciones de experiencia de cliente, Intelcia identifica en el acceso a dispositivos y conectividad una de las principales barreras para que estudiantes de contextos vulnerables puedan desarrollar competencias digitales.

Estudiantes de colegio público en Colombia monitorean granos de café con sensores digitales y una computadora portátil, rodeados de plantas de café en una finca rural. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese tipo de programas busca cerrar una brecha que va más allá del aula: sin acceso a computadores ni a internet, los estudiantes quedan al margen de procesos formativos y laborales que hoy dependen cada vez más de herramientas tecnológicas.

Salud, solidaridad comunitaria y participación de colaboradores

La estrategia social de la empresa también se extiende al sistema de salud. En colaboración con la Fundación Hematológica Colombia, la compañía ha promovido jornadas de donación de sangre que consolidaron una comunidad activa de más de 150 colaboradores donantes.

Esa iniciativa vincula directamente a los trabajadores de la empresa con una necesidad permanente del sistema de salud colombiano, en un esquema que depende de la participación voluntaria y sostenida de la fuerza laboral.

El componente comunitario se completó con una alianza junto a la Fundación Coloreando Alas. Colaboradores de la compañía y sus familias se sumaron a una iniciativa solidaria durante la temporada navideña que permitió beneficiar a más de 120 familias en situación de vulnerabilidad.

9 billones de pesos colombianos se destinaron a inversión social. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Gobernanza ESG y objetivos de desarrollo sostenible

El conjunto de iniciativas se organiza bajo cinco pilares: desarrollo y bienestar de los colaboradores; arraigo territorial e inclusión; solidaridad con las comunidades; ética y excelencia frente a sus grupos de interés; y responsabilidad ambiental.

Ese modelo está alineado con 14 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas e incorpora referentes internacionales como la norma ISO 26000.

La compañía sostiene, además, una estructura de gobernanza con comités ESG y de responsabilidad social en distintos niveles de la organización, un esquema que busca dar continuidad a los programas sociales más allá de los ciclos presupuestarios anuales.

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