MrBeast conectó desde lo profundo de la selva amazónica con equipos ubicados a miles de kilómetros de distancia, en la Antártida y en pleno desierto del Perú, gracias a Starlink que le permitió sostener videollamadas y consultar a la inteligencia artificial Gemini de Google en tiempo real, todo documentado en su más reciente video publicado en YouTube.
Cómo Starlink permitió la videollamada desde la selva amazónica
La señal de internet satelital fue la pieza clave que hizo posible la comunicación entre los distintos equipos repartidos en ecosistemas extremos. En la selva, el propio youtuber explicó el motivo por el cual pudo activar el dispositivo justo en ese punto del recorrido.
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“Ahora que no estamos rodeados de árboles, pude instalar un Starlink. Vamos a hacer una videollamada por FaceTime con los demás”, señaló MrBeast en el video.
La aclaración resultó relevante porque la densidad de la vegetación amazónica suele bloquear la conexión de los equipos satelitales, que requieren de una línea de vista despejada hacia el cielo.
Una vez lograda la conexión, MrBeast y su pareja establecieron la videollamada con los grupos que se encontraban simultáneamente en la Antártida y en el desierto.
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Gemini de Google reemplaza al experto en supervivencia
El video introdujo un cambio respecto a producciones anteriores del canal, en las que un especialista en supervivencia guiaba las decisiones del equipo en la selva. MrBeast marcó esa diferencia frente a cámara antes de realizar la consulta que definió gran parte del segmento.
“Aunque la última vez había un experto en supervivencia ayudándonos en cada paso, pero esta vez traje a un experto en todo lo que se imaginen”, afirmó. A continuación, formuló directamente la pregunta que puso a prueba la herramienta de inteligencia artificial:
“Oye, Gemini! ¿Cómo convierto colchones, bambú y una cuerda para hacer una balsa?”, le preguntó el youtuber a la IA de Google.
Gemini respondió a la consulta, según se observa en el material audiovisual difundido en la cuenta de YouTube de MrBeast, un intercambio que confirmó la disponibilidad de internet satelital en medio de la selva.
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Desierto y Antártida: así usaron la tecnología los otros equipos
La dinámica con Gemini no se limitó al grupo instalado en la selva amazónica. La pareja que se encontraba en el desierto también realizó su propia consulta a la inteligencia artificial de Google y recibió una respuesta, en un patrón similar al registrado en el otro extremo de la comunicación.
En paralelo, el equipo situado en la Antártida utilizó la misma conexión satelital con un propósito distinto: comunicarse con sus familiares en lugar de recurrir a la herramienta de inteligencia artificial.
Cómo logra Starlink que un celular común se conecte directamente a un satélite
El sistema Direct to Cell de Starlink funciona gracias a satélites ubicados en órbita terrestre baja (LEO), equipados con módems eNodeB de última generación que actúan como auténticas torres de telefonía instaladas en el espacio.
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Estos satélites incorporan antenas de matriz en fase (phased-array) de alta ganancia y receptores de gran sensibilidad. Además, operan con el espectro de frecuencia LTE estándar cedido por operadoras telefónicas asociadas, como T-Mobile.
Esa combinación permite que un teléfono común se conecte de forma directa al satélite mediante señales 4G/LTE convencionales. No hace falta modificar el dispositivo, instalar aplicaciones adicionales ni recurrir a antenas externas.
El proceso comienza cuando el teléfono envía su señal hacia el cielo. El satélite la recibe en órbita y la retransmite hacia una estación terrestre, conocida como gateway, conectada a la red global de internet.
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Desde ese punto, los datos continúan su recorrido hasta llegar a destino y regresan por el mismo camino para completar la comunicación.
La baja altitud de estos satélites, que orbitan a unos 500 kilómetros de la Tierra, junto con los enlaces láser que utilizan para comunicarse entre sí en el espacio, permite reducir de manera notable la latencia y la pérdida de señal, un contraste marcado frente a los satélites geoestacionarios tradicionales.
Para quien usa el teléfono, todo el proceso resulta transparente y automático. Basta con estar fuera del alcance de las antenas terrestres y contar con una vista despejada del cielo para que la conexión se active sin intervención manual.
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El sistema, además, corrige en tiempo real el efecto Doppler generado por el desplazamiento de los satélites, que se mueven a miles de kilómetros por hora. Ese ajuste constante permite que una llamada, un mensaje o una sesión de datos continúen sin cortes mientras un satélite le cede el relevo a otro que ocupa su posición en la órbita.
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