“La IA no va a eliminar todos los empleos. Y además, internamente decimos que tampoco sería inteligente hacerlo porque no tendrías a nadie con quien construir talento a largo plazo”, advirtió Valerie Singer, gerente General de Educación Global en Amazon Web Services (AWS), en una entrevista con Infobae.
Singer, que lidera la estrategia educativa global de una de las mayores plataformas de computación en la nube del mundo, habló sobre el rol de la inteligencia artificial en las aulas, la brecha de habilidades en América Latina y los programas que conectan estudiantes con empleadores en la región.
El futuro del empleo y la IA: por qué la tecnología no eliminará los trabajos
El temor a que la inteligencia artificial destruya el mercado laboral es, para Singer, un diagnóstico equivocado. “No vamos a dejar de ver empleos porque la IA desplace todos los puestos de trabajo. Eso es completamente falso”, afirmó.
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Su argumento va más allá de la tranquilidad: eliminar empleos sería, en sus propias palabras, una decisión poco inteligente desde el punto de vista empresarial. Sin trabajadores que desarrollen talento, las organizaciones perderían la base humana que sostiene su crecimiento a largo plazo.
Lo que sí cambia es el perfil que los empleadores esperan de los graduados. De heco, habló que AWS impulsó un estudio de preparación para la IA que acercó a empresas e instituciones educativas con un objetivo concreto: alinear las descripciones de puestos de trabajo con lo que las universidades enseñan.
“Queremos que cuando los estudiantes salgan de la universidad, tengan el conjunto completo de habilidades que necesitan”, señaló.
Nuevas habilidades para una nueva era: qué buscan los empleadores en los graduados
El estudio de preparación para la IA que impulsó AWS no arrojó sorpresas, pero sí confirmó una tendencia que la vocera ya veía consolidarse en el mercado: las empresas no buscan solo conocimiento técnico. Buscan estudiantes capaces de colaborar, pensar de manera crítica y resolver problemas en equipo.
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“Lo que realmente les pedimos a los estudiantes es que eleven sus habilidades con ese nivel de discernimiento, de colaboración, de trabajo en equipo, de pensamiento crítico y de habilidades blandas que completan al estudiante junto con las herramientas tecnológicas”, explicó.
El estudio funcionó como puente entre dos mundos que históricamente han operado por separado. Las empresas llevaron sus descripciones de puestos a la mesa y las instituciones educativas respondieron con sus programas. El resultado fue una conversación colaborativa que, según Singer, empuja a la educación en la dirección correcta.
Innovación aplicada: centros de innovación en la nube y el aprendizaje experimental
Para Singer, la innovación no ocurre en los libros de texto sino en entornos donde los estudiantes pueden experimentar, fallar y volver a intentarlo; por ello, AWS creó los Centros de Innovación en la Nube: espacios físicos integrados por personal de AWS, docentes universitarios y estudiantes que trabajan juntos sobre problemas reales del sector público.
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El modelo funciona en ciclos. Los participantes identifican un desafío, lo traen al centro y construyen desde cero: primero una prueba de concepto, luego un prototipo y finalmente, un producto con valor para la comunidad.
Un caso concreto ilustra el alcance de este enfoque. Estudiantes de la Universidad Estatal de Arizona y de la Universidad Estatal de Ohio en Estados Unidos, desarrollaron una herramienta de código abierto para remediar la accesibilidad de archivos PDF para personas con discapacidades. Hasta entonces, ese proceso costaba entre USD 3 y USD 4 por página. La solución que crearon los estudiantes lo redujo a fracciones de centavo.
“Es ese tipo de aprendizaje haciendo pero también aprendiendo con curiosidad”, destacó Singer. La herramienta cobra relevancia adicional porque, por ley, todos los estados de Estados Unidos deberán cumplir con requisitos de accesibilidad digital antes de que finalice el próximo año.
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Habilidades humanas esenciales en la era de la inteligencia artificial
Sobre las habilidades humanas, la pregunta no es qué puede hacer la IA, sino qué debe seguir haciendo el ser humano. Su respuesta gira en torno a un concepto: la alta cognición. “La IA es más efectiva cuando no responde una pregunta sino cuando da pistas”.
Usar la inteligencia artificial como reemplazo del pensamiento propio —lo que ella llama “descarga cognitiva”— es, a su juicio, el error más frecuente y más costoso. La herramienta debe servir para iterar, para explorar perspectivas distintas, no para entregar un producto terminado.
Para ilustrarlo, compartió un experimento personal: le pidió a una IA que construyera un debate hipotético entre John Chambers, exdirector ejecutivo de Cisco durante el auge y la caída de las puntocom; y Larry Summers, exsecretario del Tesoro de Estados Unidos y exrector de Harvard, sobre si la IA es o no una burbuja especulativa.
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“No me estaba diciendo cuál era la respuesta correcta o incorrecta. Solo me daba distintos puntos de vista de dos personas con pensamientos divergentes”, explicó. El resultado fue una síntesis propia, construida a partir de ese intercambio, no una conclusión prestada.
La curiosidad, la iteración y la capacidad de cuestionar son las habilidades que ningún modelo de lenguaje puede reemplazar.
Salud mental y pertenencia: cómo retener y acompañar a la Generación Z
El abandono universitario no es solo un problema académico. Para Singer, es una cadena de consecuencias que se extiende durante décadas: menos ingresos, menor participación cívica y mayor probabilidad de involucrarse con el sistema judicial. “Mantener a un estudiante en la escuela y asegurarse de que su salud mental esté atendida es increíblemente importante”, sostuvo.
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La tecnología puede anticipar el problema antes de que se agrave. Singer mencionó el caso de Ivy Tech, una universidad estadounidense que construyó un repositorio de datos capaz de detectar señales de alerta en días: si un estudiante dejó de ir a la cafetería, de conectarse a clases o de visitar la biblioteca.
Pero la intervención no la hace un algoritmo. “No es una herramienta la que se acerca. Es un ser humano que te dice: ‘Noto que no has ido a clase, que no fuiste a comer. Cuéntame qué está pasando’”, describió.
Dentro de AWS, Singer señala que la empresa replica esa lógica de pertenencia a través de mentorías, equipos pequeños de trabajo colaborativo y una cultura de experimentación que denominan “Cultura de la Innovación”. “La Generación Z no se va a salvar sin seres humanos que intervengan”.
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América Latina y la brecha de talento: programas y oportunidades concretas
América Latina tiene una ventaja demográfica clara: una fuerza laboral joven. Pero eso no se traduce automáticamente en talento listo para la economía digital. Para cerrar esa brecha, AWS despliega en la región tres niveles de intervención.
El primero es de escala masiva. AWS Entrena LATAM es un programa de formación gratuita en computación en la nube e inteligencia artificial generativa, disponible en español para cualquier persona en América Latina, sin importar su industria o nivel de estudios.
El segundo nivel es más específico. La alianza Skills to Jobs Tech Alliance opera en Brasil y Colombia (en Bogotá y Medellín) y conecta a estudiantes con empleadores a través de hackathons donde las empresas pueden observar en tiempo real cómo los participantes construyen soluciones. “Cuando los empleadores pueden ver lo que hace un estudiante, tienen mucho interés en asegurarse de que ese estudiante tenga las oportunidades para triunfar”.
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El tercer nivel es el más experimental. Los Centros de Innovación en la Nube ofrecen entornos de trabajo conjunto entre personal de AWS, docentes e investigadores para desarrollar prototipos con impacto en el sector público.