6 señales ayudan a distinguir un rostro real de uno hecho con inteligencia artificial, según una experta

La investigadora Amy Dawel advierte que los generadores de retratos reducen fallos evidentes, aunque existen rasgos recurrentes que pueden delatar que una imagen creada con IA. Cuándo sospechar

Google icon
La inteligencia artificial ha hecho cada vez más difícil distinguir un rostro real de una imagen generada por algoritmos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante los últimos años, se ha vuelto cada vez más difícil distinguir entre un rostro real y uno generado por inteligencia artificial. Las imágenes creadas por IA han evolucionado tanto que incluso los observadores más atentos pueden confundirse y no lograr identificar si lo que ven pertenece a una persona real o es producto de algoritmos.

Según explicó en un estudio Amy Dawel, profesora en la Australian National University y citada por la revista Scientific American, la capacidad de los generadores de imágenes para crear retratos ha superado las técnicas tradicionales de detección y ha llevado a situaciones en las que plataformas como Zoom y Tinder solicitan identificación biométrica para comprobar la autenticidad tras una fotografía de perfil.

La dificultad para detectar estos rostros no es un fenómeno aislado. El avance de la IA ha supuesto que cada vez más personas se enfrenten a imágenes imposibles de distinguir de las reales en redes sociales, aplicaciones de citas y hasta en documentos oficiales.

PUBLICIDAD

La expansión de los rostros generados por IA en redes sociales, aplicaciones de citas y documentos oficiales aumentó la preocupación por la autenticidad visual y la identidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esto genera preocupación entre los especialistas, ya que la autenticidad visual resulta esencial en ámbitos donde la confianza y la identidad son clave. La presión por encontrar nuevas formas de verificación ha crecido en paralelo con el perfeccionamiento de los algoritmos de generación de imágenes.

Fin de las viejas pistas y el desafío de la detección visual

En el pasado, los intentos de detectar imágenes falsas se basaban en buscar errores notorios, como una oreja deformada, una piel excesivamente tersa o detalles anatómicos imposibles. Estas señales funcionaban porque los primeros modelos de IA aún no lograban reproducir con precisión todos los rasgos humanos. Bastaba con observar con atención para descubrir alguna imperfección que delatara el origen artificial de la imagen presentada.

Los métodos tradicionales para detectar imágenes falsas, basados en errores anatómicos o rasgos deformados, perdieron eficacia frente a la evolución de la inteligencia artificial (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin embargo, la efectividad de estos métodos tradicionales ha disminuido drásticamente. Las últimas generaciones de IA han perfeccionado sus algoritmos y aprendido a evitar los fallos más evidentes. Además, quienes intentan engañar suelen elegir imágenes que no muestran defectos. Confiar únicamente en la búsqueda de errores visuales ya no es suficiente para diferenciar un rostro real de uno generado digitalmente.

PUBLICIDAD

Nuevo enfoque basado en patrones globales y entrenamiento perceptivo

Frente a la obsolescencia de los enfoques clásicos, Amy Dawel y su equipo propusieron entrenar a las personas para que identifiquen patrones globales en los rostros generados por IA. El objetivo es que los observadores presten atención a cualidades generales y no solo a detalles aislados, que pueden variar o desaparecer con cada actualización de software. Este cambio de perspectiva apunta a mejorar la capacidad humana para detectar imágenes falsas incluso cuando no presentan fallos evidentes.

El entrenamiento consiste en enseñar a identificar rasgos estadísticos producidos por los propios algoritmos. Los generadores de imágenes no copian caras específicas, sino que crean rostros basados en promedios matemáticos de grandes bases de datos. Así, los participantes aprenden a fijarse en aspectos que la IA suele repetir, como la simetría o la falta de expresividad, en lugar de buscar anomalías puntuales que pueden no estar presentes.

Los generadores de imágenes crean caras a partir de promedios matemáticos, por lo que los observadores deben identificar señales repetidas como la simetría y la falta de expresividad (Freepik)

6 señales en los rostros generados por IA

El estudio destaca seis señales principales que permiten diferenciar un rostro creado por inteligencia artificial de uno real: las caras generadas por IA suelen ser más simétricas, proporcionales y atractivas, pero al mismo tiempo resultan menos expresivas, menos distintivas y menos memorables.

Estas características surgen porque los algoritmos tienden a crear un rostro basado en promedios matemáticos, con un equilibrio casi perfecto entre todos los rasgos. El resultado es una imagen que puede parecer ideal, pero que carece de la riqueza y variedad propias de los rostros humanos verdaderos.

En cambio, los rostros reales presentan pequeñas asimetrías, gestos únicos y detalles que los hacen inconfundibles. La singularidad y expresividad de una cara humana son difíciles de replicar digitalmente. Los participantes entrenados aprendieron a captar estas diferencias sutiles, usando la ausencia de imperfecciones como una pista para sospechar del origen artificial de la imagen.

El entrenamiento de la Australian National University casi duplicó la capacidad de los participantes para detectar rostros generados por inteligencia artificial (Imagen Ilustrativa Infobae)

Resultados del estudio sobre mejora de la detección tras el entrenamiento

Tras recibir entrenamiento específico, los participantes del estudio duplicaron prácticamente su capacidad para identificar rostros generados por IA. El método propuesto por Dawel demostró que, con solo unas sesiones, las personas pueden adaptarse rápidamente a las nuevas formas de engaño visual. Este avance abre la puerta a nuevas estrategias educativas, orientadas a fortalecer la percepción crítica en entornos digitales. Así, la sociedad podría desenvolverse mejor ante la proliferación de imágenes falsas en la vida cotidiana.

El equipo de la Australian National University sostiene que este tipo de entrenamiento resulta fundamental en un mundo donde la frontera entre lo real y lo artificial se vuelve cada vez más difusa. Aprender a distinguir patrones globales y comprender cómo funcionan los algoritmos permite restablecer la confianza en lo que vemos. La capacitación continua será clave para mantenernos un paso adelante en la identificación de imágenes generadas por inteligencia artificial.