Pedir consejos a la IA: 6 de cada 10 personas en el mundo lo hace sin pensar en su salud mental

Casi la mitad de quienes recurren a la inteligencia artificial para recibir ayuda cuando están tristes o deprimidos no obtiene respuestas satisfactorias

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Un informe internacional advierte sobre el uso creciente de la inteligencia artificial como apoyo emocional y las limitaciones que perciben los usuarios. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El uso de la inteligencia artificial (IA) como fuente de consejo sobre salud mental se ha vuelto parte de la rutina global: más de seis de cada diez personas consultan plataformas de IA para buscar apoyo emocional o información sobre su bienestar psicológico.

Así lo indica el informe anual Mind Health Report, elaborado por AXA en colaboración con IPSOS, y advierte que el 45% de esos usuarios termina insatisfecho con las respuestas obtenidas.

El fenómeno toma fuerza en un contexto donde el 68% de la población mundial manifiesta síntomas de ansiedad, estrés o depresión, una proporción que se eleva a 85% entre los adultos jóvenes de 18 a 24 años.

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EL estudio fue hecho a personas de diferentes edades. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación, se basa en entrevistas a 19.000 adultos de 18 a 75 años en 18 países, realizadas entre enero y febrero de 2026. El estudio apunta que el 46% de los encuestados atraviesa dificultades emocionales o apatía, y el sentimiento predominante es estar “abatido y triste”, mencionado por el 65%.

Por qué la IA se vuelve en la primera opción para hablar de salud mental

La inteligencia artificial se impone como recurso accesible, inmediato y sin costo para quienes buscan orientación sobre su bienestar psicológico. Según el estudio, un 63% de los participantes afirma recurrir a plataformas basadas en IA, como ChatGPT y otros bots, para abordar cuestiones relacionadas con su salud mental.

La facilidad de acceso y la disponibilidad permanente explican en parte este fenómeno, en contraste con los obstáculos que supone la atención profesional. El informe señala que el coste y la falta de tiempo figuran entre las principales barreras para acceder a atención psicológica profesional.

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El uso de la IA es producto de la falta de acceso a atención especializada humana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En los últimos doce meses, el 43% de quienes atraviesan dificultades emocionales no recibió ayuda especializada. Esto refuerza la tendencia a buscar alternativas, entre las que la IA ocupa un lugar destacado.

Además, cerca del 38% de los consultados declara confiar más en estas plataformas que en los profesionales de la salud mental.

Qué nivel de satisfacción hay sobre los consejos de la IA en salud mental

A pesar del uso masivo, la satisfacción con las respuestas de la inteligencia artificial es limitada. El estudio indica que el 45% de quienes consultaron a la inteligencia artificial sobre salud mental no encontró respuestas satisfactorias. La naturaleza generalista de muchos chatbots y la falta de personalización parecen ser factores claves en esta insatisfacción.

Casi la mitad de los usuarios que consultan plataformas de IA para bienestar psicológico manifiestan insatisfacción con las respuestas recibidas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Khaled El Shaarany, responsable de salud y prevención en AXA, explicó a Euronews Health que “el atractivo de estas plataformas reside en su disponibilidad permanente y en la ausencia de coste”, pero advirtió sobre los riesgos de esperar un acompañamiento profesional de sistemas diseñados para un uso masivo.

Según El Shaarany, “es como hablar con un amigo que sabe algo del tema, pero no con un médico”. El informe subraya que la calidad de las respuestas y la ausencia de filtros para detectar señales de alarma constituyen desafíos que la tecnología aún no resuelve.

Cómo impacta el uso de pantallas y la tecnología en la salud emocional

El informe vincula el tiempo frente a pantallas con alteraciones del sueño, dificultades de concentración y aumento del aislamiento social. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La encuesta identifica el uso intensivo de pantallas como uno de los factores asociados al deterioro de la salud mental. Los encuestados dedican en promedio 5,1 horas diarias a dispositivos, excluyendo tiempo laboral, de estudio o actividades de ocio de fin de semana.

En países como Tailandia y Filipinas, este promedio asciende a 6,4 horas, mientras que en Japón y Suiza desciende a poco más de 4 horas.

Asimismo, el 66% acepta que el uso de pantallas afecta su vida diaria al menos de forma moderada, y el 39% describe esos efectos como “extremos”. Entre las consecuencias figuran alteraciones del sueño, pérdida de concentración e interferencia con la actividad física.