La proliferación de estafas de recuperación de fondos o “recovery scams” representa una amenaza creciente para quienes ya han sido víctimas de fraudes previos. Según ESET, compañía especializada en detección proactiva de amenazas, estos engaños apuntan a revictimizar a personas desesperadas por recuperar su dinero, utilizando diversas estrategias bajo la apariencia de servicios legítimos.
Entender cómo operan estos esquemas y aprender a identificar sus señales de alerta resulta esencial para evitar caer en una nueva trampa.
Cómo funcionan las estafas de recuperación de fondos
Los llamados recovery scams se sustentan en la vulnerabilidad emocional de quienes han sufrido la pérdida de dinero a causa de un fraude. Los estafadores adquieren listas de víctimas —ya sea comprándolas a otros delincuentes o utilizando registros propios— y luego se comunican haciéndose pasar por entidades confiables, como organismos oficiales, fuerzas del orden, bancos o agencias de protección al consumidor.
El contacto suele ser inesperado y puede producirse por correo electrónico, llamada telefónica, SMS o redes sociales. El objetivo es convencer a la víctima de que existe una posibilidad real de recuperar los fondos perdidos, ya sea a través de la gestión de un reembolso, la supuesta redistribución de dinero recuperado, o la tramitación de documentación oficial.
A cambio, exigen el pago de una tarifa anticipada bajo conceptos como “cargo de procesamiento”, “adelanto administrativo” o incluso supuestos impuestos.
Según Martina Lopez, investigadora de seguridad informática de ESET Latinoamérica, “a los estafadores solo les importa hacer dinero y aprovechan cada oportunidad para conseguirlo. Si se cayó en un fraude, no se debe bajar la guardia ya que no dudan en revictimizarlas ni en explotar la desesperación por recuperar los fondos robados”.
Estos esquemas, en esencia, replican la modalidad de estafas por pago anticipado. Los datos de Estados Unidos durante 2024 reflejan más de 7.000 reportes y pérdidas superiores a los 102 millones de dólares, aunque la cifra real podría ser mucho mayor.
Señales para identificar un recovery scam
Reconocer las tácticas más comunes de los estafadores es fundamental para evitar caer en su juego. Entre los indicadores más frecuentes que destaca la compañía se encuentran:
- Promesas poco realistas o garantizadas sobre la recuperación de fondos.
- Contacto inesperado sin solicitud previa, a través de canales poco habituales.
- Solicitud de dinero por adelantado antes de prestar cualquier servicio.Uso de estrategias de presión psicológica para forzar decisiones rápidas.
- Suplantación de identidad de entidades oficiales o corporativas.Petición de pagos mediante métodos difíciles de rastrear, como criptomonedas o tarjetas regalo.
- Correos electrónicos enviados desde cuentas personales, como Gmail, en lugar de dominios corporativos legítimos.
La combinación de estos factores debe encender las alarmas en cualquier usuario que haya sido contactado con la promesa de recuperar dinero perdido.
Consejos para evitar ser víctima de fraudes de recuperación
Desde ESET se recomienda mantener una actitud cautelosa ante cualquier propuesta de este tipo. Bajo ninguna circunstancia se debe realizar un pago anticipado a desconocidos que se presentan espontáneamente. Es esencial verificar la identidad de quien contacta, consultando directamente fuentes oficiales o sitios web institucionales.
Otra sugerencia es evitar publicar públicamente detalles sobre el fraude sufrido. Los delincuentes suelen rastrear foros y redes sociales en busca de personas vulnerables para dirigirles ofertas engañosas de recuperación.
En caso de haber sido víctima de un recovery scam, la organización aconseja reportar el hecho a las autoridades competentes del país correspondiente. Informar al banco si se utilizó una cuenta para el pago, monitorear los movimientos de las cuentas y congelar tarjetas comprometidas son medidas fundamentales.
Si se compartió información personal, se recomienda cambiar contraseñas, habilitar la autenticación en dos pasos y estar atento a futuros intentos de phishing que puedan parecer más personalizados y creíbles. La concientización y la prevención son claves para protegerse de estos fraudes, que continúan evolucionando y adaptándose a las nuevas circunstancias digitales.