Recoger un cable USB del suelo puede parecer un simple acto de oportunidad, pero en realidad, representa un error capaz de comprometer toda la información y los movimientos realizados en un celular.
La amenaza, advertida por organismos como el FBI y expertos en ciberseguridad, reside en la posibilidad de entregar el acceso del dispositivo a un atacante sin sospecharlo. El riesgo surge porque los cables aparentemente inocentes pueden esconder componentes electrónicos diseñados para infiltrar el teléfono.
Según el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE), este tipo de ataque, conocido como juice jacking, aprovecha la conexión USB para robar datos personales, instalar malware y controlar el dispositivo, todo sin que el usuario lo note.
Por qué un cable USB tirado en el piso puede ser peligroso
La apariencia de un cable USB común puede resultar engañosa. Luiz Barbosa, experto en seguridad digital, explicó en un video en Instagram que existen cables denominados OMG, fabricados para parecer convencionales, pero que ocultan un chip capaz de ejecutar acciones maliciosas.
“Si conectas este cable a tu celular y lo enchufas a una toma de corriente o a una batería externa, cargará tu celular. Sin embargo, dentro de este cable hay un teclado y una señal WiFi”, dijo Barbosa.
La función de estos cables va mucho más allá de cargar la batería. El chip interno puede enviar una señal WiFi a un atacante cercano, quien accederá al dispositivo sin que el usuario lo advierta.
Con solo presionar un botón, el hacker puede ejecutar scripts, abrir aplicaciones, instalar software o incluso capturar todo lo que se escribe en el celular. Esto convierte al cable en una puerta de entrada directa para el robo de información.
Qué ciberataque se produce a través de cables USB
El juice jacking es una modalidad de ciberataque que utiliza puertos USB públicos o cables manipulados para acceder a los dispositivos conectados. El término surge de la combinación de “juice” (energía) y “jacking” (robo), y describe una técnica que afecta a quienes buscan cargar su dispositivo en lugares públicos.
Según el INCIBE, el cable o puerto USB manipulado puede transmitir datos además de energía, lo que permite a los atacantes extraer información o instalar software malicioso.
Al conectar el celular a un puerto USB comprometido, el usuario se expone a que un atacante acceda a fotos, contraseñas, archivos y cualquier dato sensible almacenado en el dispositivo.
Qué información pueden robar los ciberdelincuentes mediante un cable infectado
La variedad de datos comprometidos por este método es amplia. De acuerdo con el INCIBE, los ciberdelincuentes pueden obtener contraseñas, cuentas de correo, mensajes privados, contactos y datos bancarios almacenados en aplicaciones o navegadores.
Esta información puede emplearse para suplantar identidades, cometer fraudes financieros o extorsionar a las víctimas. Además, el cable OMG, mencionado por el experto en seguridad digital, permite instalar aplicaciones bancarias falsas y registrar pulsaciones de teclado, lo que facilita el acceso a códigos de seguridad y contraseñas.
La instalación de malware, como spyware o ransomware, puede ocurrir en segundos y sin señales visibles para el usuario, lo que agrava el riesgo de espionaje y robo de datos personales.
Cómo se puede evitar caer en este tipo de ciberataque
Prevenir un ataque de juice jacking es sencillo si se adoptan hábitos de seguridad digital. El INCIBE sugiere conectar el cargador solo a tomas de corriente convencionales, nunca a puertos USB públicos.
Asimismo, utilizar el cargador original del celular y evitar cables ajenos o encontrados son prácticas esenciales para reducir la exposición a este tipo de amenazas.
Otra medida eficaz es portar una batería externa propia. Este dispositivo permite recargar el celular sin recurrir a estaciones de carga públicas ni depender de cables desconocidos.
A estas medidas se suman verificar siempre la capacidad de la batería externa y asegurarse de llevarla cargada, un hecho que contribuye a mantener la seguridad del teléfono durante desplazamientos o viajes.