El uso de inteligencia artificial en el ámbito educativo genera un intenso debate en Inglaterra. Una reciente encuesta realizada por el National Education Union (NEU) a cerca de 9.000 profesores de secundaria revela una preocupación creciente: los escolares están perdiendo habilidades fundamentales de razonamiento, escritura y pensamiento crítico debido a la dependencia de herramientas digitales y tecnologías de IA.
Según los resultados, dos tercios de los profesores encuestados han notado un descenso en la capacidad de análisis y resolución de problemas entre sus alumnos. Muchos docentes también señalan que los estudiantes ya no consideran necesario aprender ortografía, ya que funciones como el dictado por voz y la autocorrección automatizada resuelven estos aspectos de manera inmediata.
“La IA está destruyendo lo que significa aprender”
Varios comentarios recogidos en la encuesta reflejan el malestar del profesorado ante el impacto de la IA en el aprendizaje escolar. “Los alumnos están perdiendo habilidades básicas: pensamiento, creatividad, escritura e incluso la capacidad de mantener una conversación”, expresó un docente. Otro afirmó: “La IA está destruyendo lo que significa aprender: resolver problemas, pensar de forma crítica y colaborar”.
Una tercera opinión anónima subrayó la pérdida de habilidades ortográficas, ya que “los niños ya no sienten la necesidad de deletrear cuando el dictado por voz reemplaza el conocimiento”.
Debate sobre los tutores de IA en el aula
El gobierno británico ha apostado por una “revolución digital” en las escuelas, anunciando en enero un plan para desarrollar tutores de IA que brinden apoyo personalizado a hasta 450.000 alumnos en situación vulnerable. La secretaria de educación, Bridget Phillipson, defendió la iniciativa resaltando que “los tutores de IA tienen el potencial de transformar el acceso a un apoyo adaptado para los jóvenes, llevando la tutoría de unos pocos privilegiados a todos los niños que la necesiten”.
Sin embargo, la encuesta del NEU muestra una división significativa entre los docentes: el 49% de los profesores se opone a la implantación de tutores de IA, mientras solo un 14% está de acuerdo. La principal preocupación es que la tecnología podría usarse para reducir costes y restar valor a la labor docente.
“Los estudiantes que necesitan tutores suelen requerir más que apoyo académico. La IA no puede ofrecerles eso”, comentó un encuestado. Otros señalan que la motivación y las habilidades sociales no pueden ser reemplazadas por un asistente artificial: “Los estudiantes desfavorecidos necesitan interacción humana para que se fortalezcan sus habilidades sociales y se reduzca el aislamiento”.
Doble uso: recelo con los alumnos, pero utilidad para los profesores
A pesar de las dudas sobre el uso de IA entre los alumnos —y las denuncias recurrentes de trampas en tareas y exámenes—, los propios profesores reconocen que la emplean cada vez más. El 76% utiliza herramientas de IA en su trabajo diario, frente al 53% del año anterior. Los principales usos son la creación de recursos didácticos (61%), la planificación de clases (41%) y la gestión administrativa (38%). Solo un 7% recurre a la IA para corregir evaluaciones.
No obstante, casi la mitad de los centros no cuentan con políticas claras sobre el uso de IA por parte de estudiantes o personal, y dos tercios carecen de normativa específica para los alumnos. “El personal no está formado para utilizarla correctamente y eso genera trabajos de baja calidad”, comentó un docente. Otro recalcó la necesidad de regulación y formación: “Si se usa bien, la IA puede ser una herramienta educativa valiosa; pero hace falta orientación y políticas en cada escuela”.
El reto de equilibrar tecnología y aprendizaje
El secretario general del NEU, Daniel Kebede, advirtió que “los estudiantes deben ser capaces de pensar por sí mismos, y la dependencia de la IA está afectando esa capacidad”. Además, cuestionó la eficacia de los tutores de IA para reducir la brecha de oportunidades entre alumnos, señalando que el gobierno se arriesga al implementar tecnología sin evaluar suficientemente sus efectos.
Desde el gobierno, un portavoz insistió en que el objetivo es romper el vínculo entre origen social y éxito académico, y que la IA puede facilitar un apoyo individualizado a todos los alumnos. Añadió que “ninguna tecnología debe sustituir los fundamentos del conocimiento y el pensamiento disciplinario”, aunque reconoció la necesidad de preparar a los estudiantes para un mundo digital.
El debate sobre el impacto de la inteligencia artificial en la educación británica continúa abierto, señalando la urgencia de encontrar un equilibrio entre innovación tecnológica y desarrollo de habilidades esenciales para el futuro.