La inteligencia artificial se ha convertido en un motor de tendencias en plataformas como TikTok, donde los videos de recetas generadas por IA se multiplican y acumulan millones de vistas.
El fenómeno está transformando la experiencia de cocinar en casa y, al mismo tiempo, plantea riesgos concretos: desde resultados decepcionantes hasta fallos técnicos y problemas de seguridad alimentaria.
La popularidad de estos contenidos está desplazando a recetas probadas por cocineros reales, generando un debate sobre la fiabilidad de la información culinaria en internet.
Cuál es el problema con las recetas de IA
Las recetas generadas por IA inundan TikTok y otras redes sociales. Usuarios de todo el mundo se animan a probarlas, con resultados que van de lo absurdo a lo potencialmente peligroso. La periodista Mia Mercado, del medio norteamericano, The Cut, se propuso cocinar algunas de las recetas más populares y calificó la experiencia como “una auténtica bazofia generada por IA”.
En uno de los casos, una masa líquida prometía convertirse en panecillos con requesón, pero el resultado fue una especie de tortilla sin forma ni sabor. Los comentarios de los usuarios suelen coincidir: ingredientes que no encajan, texturas imposibles y platos que no se parecen a lo mostrado en los videos originales.
El fenómeno se intensificó cuando Google, Facebook y Pinterest comenzaron a priorizar en sus algoritmos recetas generadas automáticamente, relegando el contenido de blogueros y chefs experimentados.
Esta tendencia ha llevado a que millones de personas sigan indicaciones incorrectas, como temperaturas de horneado equivocadas o instrucciones incompatibles con la técnica culinaria tradicional.
De acuerdo a lo reportado en un articulo de Bloomberg, un ejemplo de ello fue una receta de pastel de Navidad recomendada por IA sugería una cocción excesiva que terminaría por rostizar completamente el postre festivo.
Fallos y riesgos para el usuario
Los errores detectados en estas recetas no son menores. Instrucciones mezcladas de diferentes fuentes pueden generar pasos incompatibles o peligrosos. Yvette Marquez-Sharpnack, autora de Muy Bueno, ha señalado recetas de tamales que proponían añadir salsa sobre hojas de maíz (que no se comen) o cocer los tamales de forma incorrecta.
Marquez-Sharpnack advirtió que “manipular mal los ingredientes puede comprometer la seguridad del plato”. En otra ocasión, su familia preparó galletas de chocolate de una receta viral y el resultado fue una masa empalagosa y derretida: “Un desastre”, sentenció.
Más allá del sabor, estos errores pueden poner en riesgo la salud, con cocciones insuficientes o el uso erróneo de productos básicos. Como argumentan numerosos blogueros, la inteligencia artificial no puede probar una receta ni corregir detalles en tiempo real.
El avance de la IA también afecta la transmisión del conocimiento culinario. Sarah Leung, coautora de The Woks of Life, ha destacado que los resúmenes automáticos suelen opacar recetas tradicionales, desplazando la experiencia y la cultura gastronómica.
Adam Gallagher, director de Inspired Taste, llama a estas propuestas “recetas Frankenstein”, por la mezcla arbitraria de técnicas y datos. Según datos de Inspired Taste, el tráfico a su sitio cayó un 30 % desde que los resúmenes de IA comenzaron a ocupar los primeros lugares en búsquedas.
Frente a las críticas, empresas como Pinterest y Google han argumentado que la IA busca complementar a los creadores humanos y que los usuarios todavía desean acceder a recetas originales. Sin embargo, voces del sector advierten sobre una pérdida de visibilidad y sostenibilidad económica para quienes producen contenido probado y de calidad.
Las recetas generadas con inteligencia artificial se han convertido en una tendencia viral, pero su fiabilidad y seguridad están en entredicho. El reto ahora es discernir entre contenido automatizado y recetas con respaldo profesional, para evitar que la cocina digital se convierta en un terreno de falsas expectativas y riesgos innecesarios.