Hace una década, en 2016, comenzaron a circular en redes sociales imágenes y un video que capturaron la curiosidad de miles de usuarios. El material mostraba a un científico realizando un experimento que simulaba la creación de un ser vivo con tecnología.
La pieza audiovisual, atribuida al biólogo Cornelis Vlasman, lo mostraba ensamblando un organismo modular a partir de células humanas y componentes tecnológicos.
Aunque el experimento era una simulación, la presentación visual y la narrativa utilizada lograron que muchos espectadores consideraran posible la existencia de este tipo de prácticas en la biotecnología actual.
De qué trataba el experimento que generó dudas en redes
El video original documentaba el desarrollo de OSCAR, un organismo modular concebido por Cornelis Vlasman. El diseño consistía en un cuerpo formado por módulos, cada uno correspondiente a órganos o extremidades, que podían conectarse y desconectarse como si se tratara de piezas de LEGO.
El proceso de ensamblaje empezaba con la integración de un módulo cerebral de control eléctrico, seguido por módulos que simulaban funciones pulmonares y renales. Al finalizar el montaje, se añadían dos extremidades y el organismo realizaba movimientos autónomos sobre una mesa de laboratorio.
Este procedimiento sugería la posibilidad de construir seres vivos a partir de partes intercambiables, un concepto que, en palabras de Vlasman, permitiría transformar al cuerpo humano en un sistema abierto y adaptable.
“El cuerpo modular será alterable y adaptable a todo tipo de situaciones”, afirmó Vlasman en el video. La propuesta era tan audaz que muchos llegaron a cuestionar si se trataba de un adelanto de tecnologías futuras o simplemente de una narración ficticia con fines experimentales.
Cuál es el trasfondo científico detrás del experimento simulado de OSCAR
OSCAR surge como una exploración conceptual de la convergencia entre biología y tecnología. Cornelis Vlasman ideó un organismo modular basado en la utilización de células madre y componentes artificiales, creando la ilusión de que cada parte del cuerpo podía ser ensamblada o reemplazada según fuera necesario.
El propósito era ilustrar los posibles escenarios futuros donde el cuerpo humano funcionaría como un sistema configurable. El video simulaba que el cerebro artificial del organismo controlaba los módulos a través de impulsos eléctricos, integrando funciones biológicas y tecnológicas.
Vlasman explicó en la grabación que este modelo permitiría el reemplazo sencillo de órganos enfermos o la incorporación de extensiones adicionales, bajo el paradigma de la actualización continua, similar a los sistemas tecnológicos actuales.
Aunque la propuesta se mantuvo en el plano de la ficción, el experimento reflejaba avances reales en el uso de células madre y en la impresión de tejidos humanos. Sin embargo, el desarrollo de organismos completamente modulares y funcionales, todavía permanece en la esfera de la ciencia ficción.
Qué implicaciones éticas y tecnológicas plantea la idea de cuerpos modulares
El concepto de organismos configurables abrió interrogantes sobre el futuro de la medicina, la identidad corporal y la relación entre humanos y tecnología. La posibilidad de reemplazar órganos por módulos compatibles o integrar extensiones plantea desafíos en materia de regulación y seguridad.
Asimismo, la viralización del experimento expuso la responsabilidad de los comunicadores científicos, y la importancia de distinguir entre simulaciones conceptuales y experimentos reales.
Cuál es el potencial de la convergencia entre biología y tecnología
A pesar de tratarse de una simulación, el experimento de Cornelis Vlasman estimuló la discusión sobre el potencial y las limitaciones de la biotecnología.
Las investigaciones actuales en impresión 3D de órganos, desarrollo de tejidos a partir de células madre y creación de prótesis inteligentes avanzan hacia la integración de soluciones híbridas.
Aunque este tipo de experimentos permanece en el terreno de la especulación, la rápida evolución de la ciencia y la tecnología mantiene vigente el debate sobre las posibles aplicaciones y desafíos de estas propuestas en el futuro próximo.