El desarrollo de Grok, la inteligencia artificial de Elon Musk, ha sido fuertemente influenciado por Baldur’s Gate 3 y League of Legends, dos videojuegos que han impactado sobre los limites del proyecto de xAI.
Todo esto en medio de un proceso, que según Bussines Insder, vive la empresa del dueño de Tesla “por alcanzar a rivales como OpenAI y Anthropic”, generando una cultura de trabajo de mucha presión descrita como "un ‘simulacro de incendio’ constante".
Por qué Baldur’s Gate 3 complicó el desarrollo de Grok
El proceso de actualización de Grok se vio alterado cuando Elon Musk detectó deficiencias en las respuestas de la IA sobre detalles de Baldur’s Gate 3, el mejor videojuego de 2023.
Según reportes, Musk consideró inaceptable que la IA no pudiera resolver correctamente preguntas complejas sobre las mejores clases del juego o el destino de personajes como Astarion.
Este nivel de insatisfacción llevó a posponer el lanzamiento de una actualización durante varios días, una decisión poco común en empresas tecnológicas de semejante envergadura.
La razón detrás de este retraso radica en la propia naturaleza de los modelos de lenguaje: son propensos a replicar errores populares en lugar de proporcionar hechos precisos, un problema que se agrava en juegos de rol de gran escala. Baldur’s Gate 3 se caracteriza por su estructura compleja, plagada de parches, variables y decisiones que influyen en las relaciones y misiones, lo que supuso un reto significativo para los algoritmos de Grok.
La IA, entrenada con billones de datos, necesitó de un entrenamiento adicional intensivo para poder abordar correctamente las particularidades del universo creado por Larian Studios.
La repercusión de este episodio fue tal que incluso desde el propio estudio desarrollador se ironizó al respecto. Michael Douse, director de publicaciones de Larian Studios, compartió el artículo que relataba la situación y se preguntó si sería posible tener una “semana normal”, evidenciando la magnitud del impacto que un videojuego puede tener en el desarrollo de una gran IA.
Cuál fue el impacto de League of Legends
La influencia de los videojuegos en Grok no se limitó a Baldur’s Gate 3. Elon Musk, conocido por su afinidad con League of Legends, trasladó su entusiasmo al equipo de desarrollo, impulsando la creación de una “sala de guerra” específica para enseñar a la IA a jugar este título de Riot Games.
La instrucción fue clara: Grok debía aprender a desenvolverse en uno de los juegos competitivos más populares del mundo, lo que implicó retirar ingenieros de otros proyectos para cumplir con la nueva prioridad.
La existencia de estas “salas de guerra” es una muestra del enfoque de trabajo adoptado en xAI. En ellas, equipos de ingenieros y expertos se concentran durante semanas o meses en resolver tareas muy concretas, como mejorar las capacidades de Grok en ámbitos específicos, entre ellos el dominio de videojuegos.
Según diversas fuentes internas, al menos cinco salas de este tipo funcionaban simultáneamente en Palo Alto, siendo una de ellas la dedicada íntegramente a League of Legends.
Cambios sobre la marcha y presión interna en el desarrollo de Grok
El desarrollo de Grok estuvo marcado por una dinámica de cambios continuos y urgencias. Las prioridades variaban según las demandas de Musk, y los equipos pequeños se reorganizaban constantemente para adaptarse a nuevas exigencias.
El ambiente se volvió tan intenso que los trabajadores describieron su rutina como un “simulacro de incendio” constante, donde responder a mensajes y resolver problemas urgentes era la norma, sin importar la hora del día.
La presión se incrementó tras la adquisición de xAI por parte de SpaceX el 2 de febrero, lo que supuso una reestructuración interna, reducción de roles de liderazgo y una aceleración del ritmo de trabajo. Ingenieros de alto nivel fueron reasignados desde otros proyectos para solventar los retos planteados por la exigencia de Musk de perfeccionar las respuestas de Grok sobre Baldur’s Gate 3 y potenciar su desempeño en League of Legends.
El resultado de esta metodología fue una sucesión de retrasos en los lanzamientos, una rotación significativa de empleados y una atmósfera laboral caracterizada por jornadas de hasta 16 horas y la expectativa de respuesta inmediata a cualquier inquietud planteada por Musk a través de canales de comunicación internos.