Los usuarios que desean evitar los resúmenes generados por inteligencia artificial en el buscador de Google han comenzado a utilizar un truco sencillo: añadir “-ai” al final de sus consultas.
Este ajuste, que no forma parte de una configuración oficial, permite mostrar resultados tradicionales basados principalmente en enlaces a páginas web, reduciendo la presencia de las respuestas automáticas conocidas como AI Overviews.
Al incorporar ese término con guion al final de la búsqueda, el sistema interpreta que debe excluir resultados relacionados con “ai”, lo que de manera indirecta evita que aparezca el bloque de respuesta automatizada. La funcionalidad aprovecha un operador histórico del buscador diseñado para filtrar palabras o temas específicos.
Google explicó que la mayoría de las personas considera útiles estos resúmenes y que, según sus datos, fomentan que los usuarios realicen más búsquedas. La compañía también recordó que existe un filtro denominado “Web”, accesible desde la interfaz de resultados, que permite visualizar únicamente enlaces. Sin embargo, señaló que esta opción se utiliza en una proporción reducida de consultas.
La posibilidad de excluir contenidos mediante guiones no es nueva. Se trata de una herramienta clásica de refinamiento de búsquedas que elimina términos asociados a una consulta.
Publicaciones especializadas como PCMag indicaron que cualquier combinación similar —por ejemplo “-1” o “-z”— puede producir un efecto comparable, ya que obliga al motor a reorganizar los resultados sin activar el resumen automatizado. En este caso, la desaparición del módulo de IA sería una consecuencia colateral del filtrado, no una función diseñada específicamente para desactivarlo.
El comportamiento del truco no es uniforme en todos los dispositivos. Las pruebas realizadas por distintos medios muestran que funciona principalmente en navegadores de escritorio, mientras que en teléfonos móviles los resúmenes suelen seguir apareciendo. En algunos sistemas, el usuario debe recurrir manualmente al modo de visualización clásica mediante el botón de resultados web para obtener una lista convencional de enlaces.
El avance de estas funciones responde a la estrategia iniciada por Google en 2024, cuando integró de forma progresiva la inteligencia artificial generativa en su buscador. La medida marcó uno de los cambios más significativos en la historia reciente de la compañía, al transformar un servicio tradicionalmente basado en indexación de páginas en una experiencia híbrida que combina enlaces con respuestas sintetizadas.
Sin embargo, el despliegue también generó cuestionamientos. Algunos resultados automatizados se volvieron virales por contener errores o recomendaciones inexactas, lo que reavivó el debate sobre la confiabilidad de los sistemas generativos al resumir información.
Aunque la empresa ha aplicado ajustes desde entonces y sostiene que la precisión ha mejorado, reconoce que estas herramientas pueden cometer fallos debido a la naturaleza probabilística de los modelos de lenguaje.
Ante este escenario, algunos usuarios han optado por alternativas que ofrecen mayor control sobre la presencia de la IA. Motores de búsqueda como DuckDuckGo y Brave permiten activar o desactivar los resúmenes generativos desde sus configuraciones, una característica que ha sido destacada por quienes buscan una experiencia más cercana a la búsqueda tradicional. Estos servicios pueden utilizarse sin necesidad de cambiar de navegador, ajustando el motor predeterminado desde las opciones del sistema.
El auge de los resúmenes automáticos refleja una tendencia más amplia en la industria tecnológica: la incorporación de asistentes generativos en casi todas las capas de la experiencia digital, desde buscadores hasta aplicaciones de productividad. Para algunos usuarios, estas funciones simplifican el acceso a la información; para otros, introducen un intermediario adicional entre la consulta y la fuente original.
Mientras no exista un interruptor oficial para desactivar completamente la IA en el buscador de Google, soluciones como el uso de operadores de exclusión o los filtros manuales seguirán funcionando como mecanismos informales para personalizar la experiencia. Su permanencia, no obstante, es incierta, ya que dependen de cómo evolucione el diseño del servicio y de futuras actualizaciones del algoritmo.
En paralelo, especialistas recomiendan verificar siempre la información obtenida a través de resúmenes automáticos y consultar directamente las fuentes cuando sea necesario, especialmente en temas sensibles o técnicos.