El esfuerzo por preservar la memoria colectiva ha acompañado a la humanidad desde tiempos remotos. Las civilizaciones antiguas emplearon piedra y pergamino para registrar su historia, confiando en materiales resistentes que permitieran transmitir conocimiento a las generaciones futuras, mientras el mundo contemporáneo depende de tecnologías digitales efímeras.
Actualmente, el almacenamiento a largo plazo recurre principalmente a cintas magnéticas y discos duros, los cuales necesitan reemplazos periódicos por degradación material, implicando altos costos y riesgo de pérdida de datos.
Frente a este escenario, según el medio británico The Guardian, un grupo de científicos de Microsoft Cambridge consiguió un avance que podría transformar el modo en que se resguarda la información digital. Lograron almacenar 4,84 TB (4.840 gigabytes) de datos en una pieza de vidrio de sílice fundida de doce centímetros cuadrados y dos milímetros de espesor, de acuerdo con una investigación publicada en la revista científica Nature.
Este avance en almacenamiento promete preservar información digital durante milenios, revolucionando la forma en la que grandes empresas y entidades gestionan sus enormes volúmenes de datos ante las limitaciones de discos duros y cintas magnéticas, que exigen constante recambio por su vida útil limitada.
El sistema, conocido como Project Silica, permite escribir cientos de capas de información codificada mediante pequeñas deformaciones, denominadas voxels, en el interior del vidrio utilizando un láser de femtosegundo. El equipo de Microsoft Cambridge destacó la eficiencia del proceso: la tecnología puede grabar 65,9 millones de bits por segundo al dividir el láser en cuatro haces independientes que operan en simultáneo.
La robustez de este método le otorga una durabilidad sin precedentes. Los experimentos sugieren que las deformaciones láser permanecerían intactas por más de diez mil años a temperatura ambiente, una estabilidad que supera con creces los sistemas convencionales.
El desarrollo del nuevo método no solo representa una solución de alta capacidad y longevidad, sino también una notable automatización: escritura, lectura y descifrado de la información operan de forma completamente autónoma.
En cuanto a la lectura de los datos, un microscopio automatizado recorre el vidrio y una cámara capta imágenes de cada capa, que posteriormente se procesan y decodifican con algoritmos de aprendizaje automático. Este paradigma elimina buena parte del trabajo humano requerido y minimiza la intervención sobre el soporte físico.
Los desarrolladores reconocen que la innovación dista de ser una solución de uso doméstico. Richard Black, director de investigación de Project Silica, especificó que el sistema está destinado a grandes empresas proveedoras de servicios en la nube, en el marco de centros de datos que requieren gestionar petabytes de información durante varias décadas.
Según Black, el grupo experimentó también con vidrio de borosilicato, material utilizado en Pyrex. Este vidrio más fácil de fabricar y económico podría democratizar la tecnología al abaratar los costos del soporte.
Melissa Terras, profesora de patrimonio cultural digital en la Universidad de Edimburgo, opinó sobre el avance al medio británico: “Cualquier sistema de almacenamiento que permita una gestión de la información digital a largo plazo es emocionante, sobre todo si el soporte es inerte y puede perdurar sin mantenimiento especial”. Advirtió, sin embargo, sobre los desafíos a futuro: la posibilidad de que desaparezcan las instrucciones o máquinas necesarias para “leer” los datos, así como la importante inversión que implicaría desplegar esta tecnología a gran escala.
A su vez, Terras remarcó la urgencia de atender prioridades inmediatas: “Si el interés es proteger la información a largo plazo, lo más acuciante sería invertir en reparar los sistemas afectados por ciberataques, como el que sufrió la Biblioteca Británica, para asegurar el acceso a los datos que ya existen en formatos conocidos”.