En 2026, una tendencia viral protagonizada por jóvenes que se identifican como animales ha cobrado fuerza en redes sociales y plataformas como TikTok e Instagram.
Estas personas, que se hacen llamar therians, han traspasado las fronteras de internet, instalándose en el espacio público de ciudades como Buenos Aires y Montevideo.
La popularidad de esta cultura llevó a muchos a compararlos con otras subculturas visuales, como los cosplayers. Aunque ambas prácticas pueden implicar el uso de máscaras y accesorios, especialistas y miembros de cada comunidad insisten en que las diferencias entre ellas van mucho más allá de lo superficial.
Qué es un therian y cómo se diferencia de culturas como los cosplayer
La identidad therian tiene como base un vínculo involuntario y profundo con un animal específico, denominado “teriotipo”. Según integrantes de la comunidad, esta identificación puede ser espiritual o psicológica, y no implica la creación de un personaje ficticio.
Los therians aseguran que su experiencia no es una actuación ni un disfraz, sino una vivencia integral que afecta su forma de percibirse y de interactuar con el entorno.
En contraste, el cosplay se define como la práctica de caracterizarse de personajes ficticios, provenientes de la cultura pop, el anime, los videojuegos o el cine. Los cosplayers eligen conscientemente a quién representar, diseñan vestuarios y se preparan para eventos o convenciones.
La esencia del cosplay reside en la interpretación artística y voluntaria de un personaje, no en una identificación personal y constante con la figura que se representa.
Por qué los therians y los cosplayer usan máscaras y colas
En la comunidad therian, elementos como máscaras, colas o guantes constituyen una manifestación externa de su identidad animal. No se trata de accesorios decorativos, sino de herramientas que facilitan la expresión de su vínculo interno con su teriotipo.
Esta práctica se hizo visible en videos virales donde jóvenes realizan quadrobics, movimientos en cuatro extremidades para replicar la conducta animal.
En el caso de los cosplayers, los disfraces, pelucas y accesorios forman parte de un proceso creativo orientado a la representación visual de un personaje.
El objetivo es lograr la mayor fidelidad posible al diseño original y, en muchos casos, participar en concursos o sesiones fotográficas. El disfraz es solo una parte del juego; lo central es el homenaje y la interacción con la comunidad.
Cuál es el impacto de cada cultura en el espacio público y en las redes sociales
La presencia visible de therians en plazas y espacios abiertos de Buenos Aires, Montevideo y otras ciudades generó debates sobre la convivencia y los límites de la autoexpresión.
Videos de jóvenes desplazándose como animales o utilizando máscaras dividieron opiniones: mientras algunos defienden el derecho a la identidad, otros cuestionan las implicancias en la vida cotidiana. Incidentes puntuales, como el mordisco a una menor, intensificaron la polémica y la exposición mediática.
En el mundo del cosplay, la mayor parte de la actividad se concentra en convenciones, eventos y redes sociales especializadas. Las interacciones suelen estar mediadas por reglas de respeto y espacios definidos para la exhibición.
Las controversias generadas por el cosplay rara vez exceden el ambiente de la propia comunidad, y los conflictos suelen estar vinculados a temas de propiedad intelectual o acoso, más que a la convivencia en el espacio público.
Qué diferencias hay entre therians y los furries
Aunque la viralidad en redes sociales llevó a asociar a los therians con el movimiento furry, hay varias diferencias de fondo en cada cultura.
Los furries forman parte de un fandom enfocado en animales antropomórficos, y su actividad principal gira alrededor del diseño y uso de “fursuits”, trajes integrales de animales.
Asimismo, para los furries, la dimensión creativa y comunitaria es central, mientras que en los therians prima la identificación íntima con una especie real.