WhatsApp incorporó hace tiempo la función de enviar imágenes de “una sola visualización” con el objetivo de reforzar la privacidad y evitar que ciertos contenidos queden almacenados en el dispositivo del receptor. Sin embargo, un truco poco conocido permite volver a ver estas imágenes más de una vez, aprovechando la forma en que la aplicación gestiona su almacenamiento interno.
Aunque no funciona en todos los casos, el método ha generado interés entre los usuarios y también ha reabierto el debate sobre los límites de la privacidad en las plataformas de mensajería.
La posibilidad de visualizar nuevamente imágenes configuradas como de un solo uso no aparece de forma explícita dentro de los chats. En teoría, una vez abiertas, estas fotos desaparecen y no pueden recuperarse, ni siquiera mediante capturas de pantalla, que la propia aplicación bloquea.
No obstante, durante un breve periodo, estos archivos pueden permanecer guardados en la caché de WhatsApp, lo que permite acceder a ellos desde una ruta poco visible para la mayoría de los usuarios.
Este comportamiento se debe a la manera en que la app administra los archivos recientes. Aunque la imagen ya no sea visible desde la conversación, el sistema todavía la conserva temporalmente en el almacenamiento interno, sobre todo si se trata del archivo más reciente recibido con la modalidad de visualización única.
Cómo funciona el truco para volver a ver las imágenes
El procedimiento se basa en acceder a las opciones de almacenamiento de WhatsApp, donde se gestionan los archivos recibidos en los chats. Para intentarlo, es necesario seguir una serie de pasos dentro de la aplicación.
Primero, hay que ingresar a Ajustes de WhatsApp y luego dirigirse a la sección Almacenamiento y datos. Desde allí, se debe acceder a Administrar almacenamiento, un apartado que muestra los archivos compartidos en cada conversación. Al seleccionar el chat del contacto que envió la imagen de un solo uso y ordenar los archivos por fecha, el elemento más reciente suele aparecer en primer lugar.
En algunos casos, la imagen aparece identificada con un ícono de interrogación. Al pulsar sobre ese archivo, es posible volver a abrir la fotografía y visualizarla tantas veces como se desee, a pesar de que fue enviada con la opción de autodestrucción activada.
Este método resulta llamativo porque evita las limitaciones habituales de la función, que impide guardar, reenviar o capturar la imagen. De esta forma, el acceso se produce fuera del flujo normal del chat y sin notificaciones para el remitente.
Limitaciones y condiciones del método
Pese a su utilidad, el truco no es infalible. Su funcionamiento depende de varios factores, como el sistema operativo del dispositivo, la versión de WhatsApp instalada y el tiempo transcurrido desde la recepción del archivo. En pruebas realizadas en distintos teléfonos, se ha comprobado que en algunos equipos el método funciona, mientras que en otros no arroja resultados, sin que exista una explicación clara sobre el motivo.
Otra limitación importante es el tiempo. El acceso a la imagen suele ser posible solo durante unos minutos después de haberla recibido. Una vez que WhatsApp limpia su caché, el archivo se elimina de forma definitiva y deja de estar disponible incluso por esta vía alternativa.
Además, el truco solo permite recuperar la imagen de visualización única más reciente. Si un contacto envía varias fotos con esta modalidad en poco tiempo, solo la última podría ser accesible desde el administrador de almacenamiento, lo que reduce aún más su alcance práctico.
Para qué puede servir y qué implicancias tiene
En la práctica, este método suele utilizarse cuando la imagen contiene información relevante que el receptor necesita consultar más de una vez. Por ejemplo, una fotografía de un documento, una dirección, un código o algún detalle visual que requiere ser revisado con calma. En estos casos, el truco puede evitar la necesidad de pedir al remitente que reenvíe el contenido.
Sin embargo, su existencia también plantea interrogantes sobre la privacidad y el consentimiento. La función de imágenes de un solo uso fue diseñada precisamente para dar mayor control al emisor sobre su contenido, asegurando que no quede almacenado ni pueda compartirse posteriormente. Saltar esta restricción, aunque sea posible desde el punto de vista técnico, puede interpretarse como una vulneración de esa intención.
Por este motivo, especialistas en seguridad digital recomiendan utilizar este tipo de métodos con responsabilidad y solo en contextos justificados. Antes de intentar recuperar una imagen de visualización única, es clave considerar la naturaleza del contenido y el grado de confianza con la persona que lo envió.