“No vivirá nadie acá”: la advertencia de un granjero que nadie oyó antes de cometer el atentado más letal en una escuela de EE.UU.
En mayo de 1927, un pequeño pueblo agrícola de Michigan, Andrew Kehoe, un granjero endeudado y exfuncionario local, colocó más de 400 kilos de explosivos en la Escuela Consolidada de Bath y desató una masacre que dejó 44 muertos —38 de ellos niños— y 58 heridos. Detrás del ataque hubo años de resentimiento, ruina económica y una venganza planificada con precisión quirúrgica