
“Cierto agrado del ejecutor”.
La frase es quizás una de las mejores ironías escritas de la historia judicial reciente, está en la sentencia a 15 años de cárcel que el Tribunal Oral Federal Nº6 firmó el 19 de diciembre pasado contra Fredy Ramón Gaona Rivas, nacido en junio de 1994 en Repartición, distrito de Caaguazú, República del Paraguay, por haber matado a tiros a Juan Carlos Torrico Herbas a plena luz del día.
“Cholito”, le decían a Juan Carlos, peruano de orígen. El 18 de julio de 2017, Fredy Ramón y un cómplice desconocido hasta hoy persiguieron a “Cholito” con pistolas 9 milímetros por la manzana 105, el barrio paraguayo de la Villa 31 bis, lo acribillaron a treinta metros de un almacén, a la vista de todos los vecinos, de la almacenera y de los chicos que volvían de la escuela cerca de las 18 horas. Dejaron ocho vainas y dos proyectiles en el suelo, los tiros entraron en la panza de Torrico, en la espalda y en los muslos para desangrarlo hasta morir, un disparo en la pierna le rompió un hueso. Algo blancuzco le salía de la boca cuando entró la ambulancia del SAME. Su ex mujer, la madre de sus hijos, había llegado poco antes, gritando. Lo tocó y estaba frío. El Departamento de Tanatología de la Morgue Judicial informó que en la autopsia encontraron algo que se parecía a una lesión de arma blanca en un ojo, otra marca indicaba que lo habían tomado del cuello antes de matarlo.
La autopsia en la calle Viamonte a “Cholito” también encontró otra marca en su cuerpo de larga data, una cicatriz de una vieja puñalada. Esa vieja cicatriz tuvo una explicación: se la había dado un rival en el negocio, “Bombilla”, un chico de la Villa.

Los testimonios en el expediente indicaron que Torrico hacía tiempo que había comenzado a consumir pasta base, luego a venderla, había -según aseguraron quienes declararon en la causa originalmente investigada por la Fiscalía Federal Nº1 de Jorge di Lello- comenzado a hacer negocios con César Morán de la Cruz, “El Loco César”, oriundo de Perú, el capo más sanguinario de la historia del asentamiento de Retiro, señalado como el hombre detrás de crímenes barbáricos maquinados desde la cárcel de Devoto o desde su búnker central, “La Casa del Pueblo", del otro lado del paredón del tren San Martín, no muy lejos de donde “Cholito” Herbas murió acribillado.
Hubo un testigo de identidad reservada en el juicio contra Fredy Ramón, un chico que se cuidó de hablar de más, que esquivó preguntas sobre ciertos personajes, pesados famosos que orbitaban alrededor de César. Lo que dijo fue clave: aseguró que “Cholito” se había arrogado el poder de emisario de César mismo para cobrar peaje en su territorio partido por nacionalidades donde peruanos y paraguayos solo se mezclaron para matarse. “Cholito”, supuestamente, le había exigido plata a “Oki”, o “El Largo”, capo de la facción paraguaya en la que se alineaba “Bombilla”, el mismo que lo había apuñalado, para comerciar en la zona de César, un cobro de patente de corso para vender droga en la zona de un patrón acusado de matar sin piedad.
“Cholito”, al parecer, no tenía permiso de nadie para cobrar peaje. “Oki” pagó durante dos semanas, hasta que se hartó. Así que le puso un precio a la cabeza de “Cholito”. El encargado de matarlo, según la condena, fue Fredy Ramón.
El motivo para matarlo finalmente fue doble: Fredy se había enterado que hacía un tiempo que “Cholito” salía con su ex, apodada “La Coneja”.
“Cierto agrado del ejecutor”, escribió el Tribunal.
No costó mucho encontrar a Fredy Ramón: lo detuvieron en La Plata, había dejado asentado un domicilio alternativo en el barrio Los Hornos, la casa de un amigo de sus días en que intentó ser albañil. Tenía que presentarse cada tanto en la comisaría más cercana de la Federal, la ex número 46, por una causa de un tribunal federal de Río Negro que lo había condenado por transporte de droga cuando lo habían encontrado con marihuana en la Ruta Nº6 cerca de General Roca. Padre de una nena, Fredy Ramón había vuelto a la Villa en 2016 para vivir con su mamá.
La muerte de “Cholito” fue, en cierta forma, el fin de una era, uno de los últimos crímenes sicarios a 10 minutos de la Casa Rosada en el asentamiento de Retiro. Los capos históricos perdieron de a poco su poder, desgastados por operativos y encarcelamientos: “Ruti” Mariños había controlado con mano de hierro y reacciones de plomo el Barrio Ferroviario de la 31 bis. El Tribunal Oral Federal Nº3 lo condenó a diez años a fines del mes pasado. “El Loco César”, por su parte, lleva años encarcelado, así como sus principales soldados, su hijo Vladimir dejó la 31 bis para no volver, luego de que la Federal allanara su casa con jacuzzi y una colección de llantas deportivas.
Sin embargo, la naturaleza narco no soporta el vacío: las nuevas figuras de la Villa llegaron con el tiempo para pisar fuerte. Juan Ramón Ortigoza, “El Groso”, llegó a convertirse en el jefe de la facción más fuerte entre los traficantes paraguayos del Playón Este de la 31 bis, su madre también estuvo involucrada en el negocio con una estructura de más de cien personas entre transas, capataces, pistoleros y satélites. Ortigoza fue detenido a fines de julio del año pasado. Los fiscales encargados de investigarlo estiman que podía ganar hasta tres millones de pesos por semana.
SEGUÍ LEYENDO:
Últimas Noticias
Quién es el detenido por infiltrarse en el operativo por el Papa León XIV con una credencial falsa
Tomás Natenzon, bombero según él mismo, fue capturado por la Policía de la Ciudad en el Monumento a los Españoles. La Justicia federal ordenó allanar su casa

Allanaron la casa de Mauro Icardi en Nordelta tras la denuncia de Wanda Nara por lesiones a su hija Francesca
El procedimiento fue ordenado por el Juzgado de Garantías N° 2 de Tigre. Este domingo, el mismo magistrado le concedió al futbolista la eximición de prisión, aunque se mantiene vigente la prohibición de acercamiento a la menor por 45 días

Moreno: fueron a balear a un vecino por una disputa narco y mataron a un bebé de 10 meses
Sucedió en el barrio 1° de Marzo, en Trujui. Dos hombres y una mujer abrieron fuego contra la vivienda, pero las balas alcanzaron una casilla lindera. También resultaron heridas una nena de 10 años y una mujer. Buscan a los agresores

Detuvieron a un hombre a metros del escenario donde estará el Papa León XIV en Palermo: se hizo pasar por bombero voluntario
El sospechoso, de 25 años, circulaba en una moto Kawasaki con una patente que simulaba pertenecer a un vehículo oficial

Detuvieron a un menor de 16 años acusado de asesinar de una puñalada a su primo en Chaco: escondió el cuchillo bajo el colchón
La víctima, un joven de 17 años, murió tras ser trasladado al hospital de Tres Isletas. El sospechoso aseguró que había actuado en defensa propia y reveló dónde estaba el arma



