Desde que comenzó el 2018, la ciudad de Rosario registra 14 homicidios. Tres más que los once que se contabilizaron a esta altura del año en 2017 y cinco más que los registrados en 2016. La guerra narco que se desató en los barrios del sur tras la caída de Los Monos no es nueva, pero recrudece día a día: la estadística, a 18 días del 1 de enero, indica que asesinan a una persona cada 25 horas.

El Ministerio de Seguridad de la provincia de Santa Fe tiene una tarea ardua. Frenar la violencia y la espiral de crímenes y venganza que rodea a las dos bandas que se disputan el control de la droga y otros negocios oscuros en el territorio: los Camino y los Funes.

"Lo vamos a controlar", promete Maximiliano Pullaro, titular de la cartera de Seguridad provincial que esta semana encabezó una serie de operativos por tierra y por aire, desde un helicóptero con en el que sobrevoló los barrios más calientes.

"Estos homicidios se registran en un territorio determinado que en este momento saturamos con distintas fuerzas federales y provinciales", dijo Pullaro al diario La Capital.

Una muerte sucede a la otra y las amenazas que proclaman los narcos, algunas de las cuales se dieron en forma pública, a través de las redes sociales e incluso desde la cárcel, se cumplen. "En lo que hace a los Camino y los Funes es una pelea que viene de años. En este caso, a diferencia de otros, es que tenemos el hilo conductor del conflicto. De qué manera sucedió cada muerte y cómo comenzó todo. Es casi una cuestión tribal de venganza sobre venganza sobre la que estamos trabajando. No solo lo hacemos en prevención sino también en la interrupción de la violencia. El trabajo tiene tres puntos: inteligencia criminal para impedir que se consoliden las bandas, un trabajo judicial para reunir elementos que aporten a juicios penales futuros y de saturación territorial", explica el funcionario. El mismo Pullaro participó del primer operativo sobrevolando los barrios La Tablada y Municipal. También se reforzaron los patrullajes en jurisdicción de las comisarías 14ª, 19ª, 13ª y 18ª, según dijo al programa Telenoche (El Tres) Claudio Romano, subjefe de la Unidad Regional II de la Policía Provincial.

El martes se reunieron las cúpulas de las fuerzas federales y provinciales. Y desde este miércoles, se inició un trabajo coordinado para reforzar la seguridad en la zona de conflicto. Se dividió la ciudad en tres partes, sur, suroeste y noroeste, que serán patrulladas las 24 horas con agentes de la policía provincial, la Policía Federal, Prefectura, Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y Gendarmería.

Hay preocupación en las autoridades nacionales y provinciales, pero desde el Ministerio de Seguridad santafesino aseguran que no se trata de un problema de inseguridad sino una guerra abierta entre organizaciones delictivas. "Ellos mismos se buscan y se la dan", sostienen.

www.rosario3.com
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"Tal vez haya alguien que se quiere quedar con todo, sobre eso vamos a pelear. Pero son muy distintas las realidades en el oeste o el norte de Rosario. La violencia en la ciudad no sólo tiene que ver con la disputa de territorio o mercados de drogas. Hay ajustes y venganzas que tiene que ver con historias antiguas. Se registraron muchos homicidios basados en viejas cuentas saldadas en la Justicia con prisión, pero no saldadas en su entorno, en la faz social. Eso es lo que nos falta y sobre lo que estamos trabajando", aseguró Pullaro.

Mientras tanto, los homicidios no dan tregua. El fin de semana acribillaron a una mujer desde un auto. Marcela Díaz, de 36 años, era la hermana de "Tubi Segovia", imputado en tres homicidios y aliado a la banda de los Camino. El martes por la noche, un hombre que viajaba en bicicleta en el ingreso a Villa Gobernador Gálvez, fue asesinado a balazos. Sergio David Díaz (37) recibió al menos cinco disparos desde un auto, en una aparente -nueva- venganza: Díaz estaba señalado como presunto autor del crimen de Isabel Petrona "Chabela" Cantero, hermana del ex líder del clan de Los Monos, Ariel Máximo "El Viejo" Cantero.

Tras el homicidio de la mujer, su pareja, quien manejaba la moto y fue gravemente herido, aseguró haber visto en el interior del coche desde el que les dispararon a Alan Funes, el joven de 18 años que tiene pedido de captura nacional e internacional luego de que circulara un video en el que se lo ve disparando al aire una ametralladora en los festejos de Año Nuevo. Funes gozaba de prisión domiciliaria acusado por otro crimen, ocurrido cuando era menor de edad. Su padre, Jorge Funes, fue herido a balazos el 1 de enero pero sobrevivió. Su hermano Ulises, en cambio, fue asesinado una semana más tarde.

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