Finalmente, encontraron el cuerpo del niño de cuatro años que era intensamente buscado desde la madrugada del sábado en la localidad rionegrina de Fernández Oro después de que el auto en el que viajaba cayera en un canal de riego tras un accidente vial. Sus padres lograron salir del vehículo, pero no pudieron rescatar a su hijo, que vieron cómo era arrastrado por la corriente.
Según informaron medios locales, los restos del menor fueron hallados a poco más de 600 metros del lugar del siniestro sobre una de las orillas. Además, remarcaron que funciona como desagüe, por lo que el agua está llena de basura y complicaba el trabajo de las autoridades.
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En tanto, aclararon que en las últimas horas se pudo bajar el caudal del agua, lo que facilitó el trabajo de los buzos y permitió que se pueda identificar dónde estaba el cuerpo.
“Para asegurar la labor de los buzos se bajó el caudal del canal y, a 650 metros de donde cayó el vehículo, logramos dar con Gian”, explicó la fiscal Rocío Guiñazú, quien estuvo a cargo del operativo. Cabe recordar que el hecho ocurrió ayer a la madrugada a la altura del kilómetro 1209 de la Ruta Nacional 22, en el puente de hierro camino a “La Criollita”.
“Los familiares del niño estuvieron presentes durante todas las diligencias que fuimos concretando y acompañaron las tareas que realizó el personal interviniente”, concluyó la fiscal desde el lugar del hallazgo.
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Todo comenzó en la madrugada del sábado, alrededor de las 4:30, cuando un automóvil con una familia a bordo perdió el control a la altura del kilómetro 1209 de la Ruta 22, en un área de chacras con calles de tierra y pastizales ubicada en el sector conocido como Puente de Hierro. Las causas del accidente todavía se investigan. El rodado terminó dentro del canal, parcialmente sumergido entre la vegetación del cauce, según precisó el medio AN Allen.
El operativo de búsqueda se puso en marcha en plena oscuridad, minutos después del accidente. Según confirmó el área de Comunicación del Ministerio Público Fiscal a Diario Río Negro, participaron de forma coordinada efectivos de la Policía de Río Negro, la Prefectura Naval, Defensa Civil, bomberos y buzos. El frente de trabajo abarcó desde el punto de caída hasta la desembocadura con el río, un recorrido de aproximadamente tres kilómetros. Kayaks recorrieron las orillas en paralelo, mientras un dron sobrevoló el tramo en busca de indicios desde el aire.
Los buzos avanzaron por segmentos de mil metros: se sumergían, hacían una pausa y retomaban el descenso hasta alcanzar el desagüe. El comisario de la Seccional 26 de Fernández Oro, Miguel Elifonso, confirmó a LM Cipolletti que durante toda la primera jornada no lograron dar con el menor.
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Las características del canal sumaron dificultades desde el inicio. Desde la Comisaría 26 describieron el escenario con el que se encontraron los rescatistas: “Se buscó desde el sector donde cayó el vehículo hasta la desembocadura con el río, alrededor de tres kilómetros. Es un sector muy estrecho, con mucha vegetación y lleno de botellas, plástico, pedazos de colchones, asientos de vehículos”. A eso se añadió la turbiedad del agua y las ramas que obstruían el paso. “Son 3 mil, 4 mil metros que hay momentos en que es muy estrecho el cauce y muchas ramas, eso dificulta, sumado a que es re turbia el agua”, precisaron fuentes policiales al mismo medio. La visibilidad bajo la superficie era, en varios tramos, prácticamente nula.
Para ampliar las posibilidades de rastrillaje, el personal del operativo gestionó junto al municipio de Fernández Oro el uso de una retroexcavadora y otras máquinas. El objetivo era desviar parte del caudal hacia una laguna cercana y así reducir el nivel y la presión del agua. “Están buscando desviar el cauce del desagüe para que merme la presión y la altura y poder hacer un mejor avistaje y hacer pasar los drones”, explicaron fuentes del operativo a LM Cipolletti. Esa maniobra resultó determinante: al bajar el caudal, los buzos pudieron ver con mayor claridad y localizar los restos del menor sobre la orilla, entre las ramas, a poco más de 200 metros del punto donde el automóvil había caído al canal.
La zona del rastrillaje se ubica pasando el primer puente de hierro hacia el interior, a unos mil metros de la ruta, en un entorno rural de difícil acceso. Durante toda la operación, familiares y vecinos permanecieron a la vera del canal junto a los padres del niño. Cuando se retomaron las tareas este domingo desde las 8:30, ya habían sido convocados efectivos adicionales para reforzar la intervención. Las autoridades estaban presentes en el lugar al momento en que se hallaron los restos y procedieron a retirarlos.
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