Una delegación argentina fue recibida ayer en el Vaticano por el papa León XIV durante una audiencia en la que el Santo Padre promovió el diálogo interreligioso y se le transmitió el deseo de que visite la Argentina. Al cierre del encuentro, bendijo una bandera argentina.
La comitiva estuvo encabezada por el abogado laboralista Andrés Prieto Fasano, director de Relaciones Institucionales del Instituto del Diálogo Interreligioso (IDI), fundado por el papa Francisco y copresidido por el padre Guillermo Marcó, el rabino Daniel Goldman y el profesor Omar Abboud, de acuerdo con el texto.
También asistieron Camilo Suárez, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés de la Ciudad de Buenos Aires; Daniel Prieto, presidente de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA); y la abogada Jennifer Jones, socia del estudio Prieto Fasano Abogado.
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Los obsequios entregados
Durante la audiencia, los representantes argentinos obsequiaron al Santo Padre un mate argentino, una Flor de la Paz elaborada por el orfebre argentino Juan Carlos Pallarols y una imagen de la Virgen.
Además, Prieto Fasano felicitó al Pontífice por su encíclica Magnifica Humanitas y mencionó su mensaje sobre la dignidad humana frente a los desafíos de la inteligencia artificial y la revolución tecnológica.
La comitiva también le transmitió al papa el deseo de visitar la Argentina próximamente, según el comunicado.
Además, le expresó el “cariño y la gratitud” de los argentinos por el legado de Francisco, de acuerdo con el mismo texto.
La encíclica Magnifica Humanitas en donde León XIV pidió que la IA “no domine al ser humano”
León XIV presentó el lunes 25 de mayo Magnifica Humanitas, una encíclica de 110 páginas en la que fija la primera gran posición doctrinal de la Iglesia sobre la inteligencia artificial y sostiene que esa tecnología “no puede considerarse moralmente neutra”, porque de su diseño y uso depende que amplíe la justicia o que profundice el control, la exclusión y nuevas formas de dominación sobre el ser humano.
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El texto fue firmado el 15 de mayo, en el 135.º aniversario de Rerum Novarum, la encíclica de 1891 con la que León XIII respondió a la Revolución Industrial. Con ese gesto, el primer papa estadounidense de la historia, formado en matemáticas y derecho canónico, presenta su documento no como una condena de la tecnología, sino como una actualización de la Doctrina Social de la Iglesia ante lo que él mismo definió, días después de su elección, como el mayor desafío de esta época.
La tesis central del documento es que las innovaciones tecnológicas “pueden aumentar la participación y la justicia, o ampliar las desigualdades, el control y la exclusión”. Sobre la IA, León XIV escribe que “alimenta la brecha entre los incluidos y los excluidos”.
El núcleo de la crítica de León XIV apunta al sector privado. Según la encíclica, patentes, algoritmos, plataformas digitales, infraestructuras y datos están “concentrados en las manos de unos pocos”, y son esas empresas las que terminan definiendo las condiciones de acceso, las reglas de visibilidad, las formas de relación e incluso oportunidades económicas.
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El papa advierte que “cuando un poder de tal magnitud se concentra en pocas manos, tiende a hacerse opaco y a eludir el control público”. A partir de ese diagnóstico, identifica el riesgo de “nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades”.
Su respuesta no se limita a una exhortación moral. León XIV escribe que “no basta con invocar la ética de manera abstracta; se requieren marcos jurídicos sólidos, supervisión independiente, usuarios informados y un sistema político que no abdique de su responsabilidad”, y resume esa idea en una frase: “Una IA más moral no es suficiente si esa moralidad es determinada por unos pocos”.
Esa concentración, añade, tiene un correlato económico: “la riqueza mundial se concentra cada vez más en menos manos”. En la era de la IA y la robótica, sostiene, ya no es posible confiar solo en la “mano invisible” del mercado, por lo que reclama políticas orientadas al bien común, al trabajo digno, a la inclusión social y a una distribución equitativa de los beneficios de la innovación.
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