Alicia Moreau de Justo: la militante que luchó por los derechos de las mujeres y cuyos sueños hoy son realidad

Socialista, médica y feminista, hoy se cumplen 35 años de su muerte. La centenaria dirigente tuvo ideas de avanzada y dedicó su vida a mejorar la calidad de vida de las mujeres, los niños y los trabajadores

Alicia Moreau de Justo vivió 100 años dedicados a la defensa del sistema republicano
Alicia Moreau de Justo vivió 100 años dedicados a la defensa del sistema republicano

Le faltaba un mes para cumplir 101 años, vividos intensamente ya desde la cuna. Es que Alicia nació en Londres el 11 de octubre de 1885 porque sus padres debieron abandonar Francia luego de la represión que sobrevino tras el fracaso de la comuna de París en 1871. El padre, Armando Moreau, era un comunero que defendía la causa obrera. En esas históricas revueltas en Francia, donde los obreros se hicieron del poder por 70 días, había conocido a María Denanpont y juntos formaron una familia.

En 1890, el matrimonio, con Alicia y dos niños más viajó a Argentina y se radicaron en el barrio de Floresta. “En esta tierra aprendí a caminar”, recordaría años después. En esa Buenos Aires convulsionada por la Revolución del 90, su papá se relacionó con grupos socialistas franceses.

Ella creció en un hogar en el que se le inculcó el principio de la solidaridad, el de la igualdad entre el hombre y la mujer y la libertad de pensamiento. Y esas premisas las aplicó en la vida.

Alicia Moreau de Justo en su juventud, cuando ya luchaba por la igualdad de las mujeres en todos los ámbitos de la vida.
Alicia Moreau de Justo en su juventud, cuando ya luchaba por la igualdad de las mujeres en todos los ámbitos de la vida.

Las polémicas con Yrigoyen

Fue alumna en el Colegio Normal N°1 de la avenida Córdoba y se hizo fama de polemizar con los profesores. Con el que mantuvo interesantes contrapuntos en el despacho de la directora fue con Hipólito Yrigoyen, su profesor de Instrucción Cívica y Moral. Los derechos del individuo, el papel de la mujer en el matrimonio o la cuestión de los hijos eran temas de debate que el dirigente radical seguía con atención. Ese vínculo entre profesor y alumna se rompió tras la revolución de 1905 cuando ella le hizo saber que no comprendía cómo una asonada militar podía llevar adelante un cambio en el país.

En el Congreso Internacional del Libre Pensamiento, celebrado el 20 de septiembre de 1906 se deslumbró con las ideas de Belén de Sárraga, una española republicana, anarquista y feminista. Causó impacto el discurso que una joven Alicia Moreau pronunció en ese congreso, al referirse a la educación: “La enseñanza debe impartirse con métodos científicos, basados en los conocimientos de la ciencia experimental”.

A partir de ese momento, inició una militancia en pos de esos derechos vedados a las mujeres. Con varias de ellas fundó el Centro Feminista y defendió a rajatabla la dignidad de la mujer y sus derechos como individuo. Hasta criticaba la costumbre del piropo: “A mi no me gustaba que me dijeran piropos, porque todos tienen un trasfondo sexual”. A veces se hacía acompañar en loss viajes que hacía desde Floresta, donde vivía, al centro, para evitar cruzarse con esas situaciones.

A lo largo de su vida, desplegó una intensa actividad para que la mujer alcance el protagonismo en la sociedad. En la fotografía en una reunión en 1932.
A lo largo de su vida, desplegó una intensa actividad para que la mujer alcance el protagonismo en la sociedad. En la fotografía en una reunión en 1932.

Cuando ingresó a Medicina, se alejó un poco de la política. Eran solo seis mujeres y de ellas solo tres lograrían obtener el título. Se recibió en 1914 con diploma de honor. Hizo las prácticas en el Hospital de Clínicas, donde se entraba por concurso de calificaciones. “Ahí conocí la resaca de la desgracia femenina”, dijo. Atendía a prostitutas casi en estado de abandono y comprobó que muchas de las enfermedades de los trabajadores eran producto de la miseria que sufrían por injustos regímenes laborales a los que eran sometidos.

Cuando la invitaron a hablar en la Sociedad Luz, de Barracas, fundada por Juan B. Justo para la difusión de los más diversos conocimientos científicos, se acercó al movimiento obrero y al Partido Socialista por su programa, que incluía el sufragio universal para hombres y mujeres, el divorcio, una educación laica, gratuita y obligatoria, escuelas nocturnas para adultos, igualdad civil para ambos sexos y para los hijos ilegítimos y la abolición pena de muerte, entre otros puntos.

No tenía más de 20 años cuando ya comenzó a recorrer los barrios más humildes y visitaba los conventillos, donde se interesaba por los problemas de la gente. Hizo causa común con ello en la huelga de las escobas de 1907, cuando las mujeres salieron a la calle a protestar -los hombres trabajaban- por la suba de los alquileres.

En 1910, aprovechando que el país tiraba la casa por la ventana con los festejos del Centenario, llamó la atención de la opinión pública con el Primer Congreso Femenino Internacional. Llevó adelante una campaña para fundar escuelas para inmigrantes y en 1913 se involucró en una cruzada contra el alcoholismo que, con la tuberculosis y sífilis, eran los principales azotes de los pobres.

Cuando se recibió de médica, abrió un consultorio en Esmeralda 983 y se especializó en enfermedades femeninas. El tema de su tesis fue “La función endócrina del ovario”. Entre 1917 y 1919 enseñó ciencias naturales, fisiología, anatomía y psicología en el Colegio Nacional dependiente de la Universidad Nacional de La Plata y además daba conferencias.

En 1920 creó la Unión Feminista Nacional. De Estados Unidos, donde había viajado para participar de un congreso de medicina, Moreau tomó el ejemplo de las sufragistas norteamericanas. En el país no estaría sola: Julieta Lanteri, la primera mujer sudamericana en votar, Sara Justo, María Teresa Basaldúa o Elvira Rawson de Dellepiane, una médica también activa promotora del feminismo en Argentina fueron algunas de las tantas que trabajaron junto a ella. “La mujer argentina votará algún día” -señaló- “y esto marcará una nueva e importantísima etapa en su evolución y será para bien del país y de la mujer misma”. En 1932 presentó un proyecto de voto femenino.

Alfredo Palacios, el primer legislador socialista en América y Juan B. Justo, fundador del partido Socialista en el país, en una fotografía de 1908.
Alfredo Palacios, el primer legislador socialista en América y Juan B. Justo, fundador del partido Socialista en el país, en una fotografía de 1908.

Eran tiempos en que las injusticias con los obreros, las mujeres que terminaban en el servicio doméstico y la ausencia de legislación que amparase a los inmigrantes estaban a la orden del día. Y la motivó a ingresar al Partido Socialista.

Fue muy amiga de Alfredo Palacios, a quien admiraba porque fue el primero en luchar contra la trata de blancas. En más de una oportunidad, elogió de ella “su energía, su talento y su tacto admirables (…) Fue usted un timonel de mano firme, a la vez que un centinela avanzado en la lucha contra los tiranos, el privilegio y la corrupción”.

Juan B. Justo

En 1922 se casó. Formalizó con Juan Bautista Justo, “el maestro”. Era un médico que a los 23 años había ganado por concurso el cargo de profesor suplente de clínica quirúrgica. Gracias a su viaje de perfeccionamiento por Europa, introdujo los procedimientos de asepsia y antiasepsia en las operaciones. Fundador del Partido Socialista Argentino, para que el 7 de abril de 1894 pudiera salir el primer número de La Vanguardia, el diario partidario, Juan B. Justo debió vender el coche con el que hacía sus visitas médicas y había empeñado la medalla de oro con que lo distinguió la Facultad de Medicina. Con Alicia tuvieron tres hijos.

En 1925 las feministas tuvieron motivos para festejar, que fue la aprobación de la ley 11.317, que reglamentaba el trabajo de las mujeres y los niños. Pero poco después, Alicia sufrió un duro golpe personal. Justo, que era entonces senador, murió de un ataque al corazón el 8 de enero de 1928. Tenía 62 años.

Juan B. Justo, un médico que a los 23 años había ganado por concurso una cátedra en la facultad. Fue el que introdujo la noción de asepsia y antisepsia en el quirófano.
Juan B. Justo, un médico que a los 23 años había ganado por concurso una cátedra en la facultad. Fue el que introdujo la noción de asepsia y antisepsia en el quirófano.

Divorcio y voto femenino

Sobre el divorcio, Alicia explicó que “la mujer sería la principal beneficiada, puesto que si un hombre se evade fácilmente de un matrimonio desgraciado la mujer se ve sujeta a una situación insoluble en forma leal y abierta. Solo su ignorancia y sus prejuicios pueden convertirla en opositora de una ley que sustancialmente significa más libertad y lealtad en la constitución del matrimonio”.

En los 30 abogó por una educación pacificista de los jóvenes, cuando ascendían en Europa los regímenes totalitarios: “El fascismo es la regresión confesada y descarada hacia esas épocas más bárbaras de la humanidad”. Apoyó a los republicanos en la guerra civil española. En 1935 participó de un comité de desarme.

El mismo año que Evita viajó a Europa, ella fue a representar a la Argentina en el Congreso Internacional Femenino en París en octubre de 1947. Cuando ese año se proclamó el voto femenino, por el que tanto había luchado, dijo: “Qué bueno, aunque venga del gobierno peronista”.

No la pasó bien durante el gobierno de Juan Perón, donde fue perseguida por su actividad. Luego de intento de golpe de Estado de septiembre de 1951, estuvo presa en la comisaría de la calle Julián Alvarez. Debió refugiarse cuando apoyó la huelga de los obreros ferroviarios y sufrió cuando quemaron la Casa del Pueblo, sede del partido Socialista, en 1953.

Cuando fue la revolución de 1955 afirmó que “los socialistas saludamos el gran esfuerzo de liberación que acababa de realizar el pueblo argentino y anhelaba que se marchara hacia la conquista de la verdadera justicia social”. Integró la Junta Consultiva, el órgano del gobierno de facto integrada por representantes de partidos políticos, menos el Peronista y el Comunista. Alicia Moreau participó junto a Nicolás Repetto, Américo Ghioldi y Ramón Muñiz.

Centenaria. Reconocida y admirada, fue protagonista de décadas de lucha por reivindicaciones sociales. (Fuente Archivo General de la Nación)
Centenaria. Reconocida y admirada, fue protagonista de décadas de lucha por reivindicaciones sociales. (Fuente Archivo General de la Nación)

Entre 1956 y 1962 fue directora del diario La Vanguardia, la que con tanto esfuerzo había fundado su esposo. También había dirigido la revista Humanidad Nueva. Publicó dos libros: La mujer en la democracia (1944) y El socialismo según la definición de Juan B. Justo (1946).

Recibió homenajes, participó de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y apoyó el reclamo de las Madres de Plaza de Mayo. Junto a Raúl Alfonsín fue la única que se opuso abiertamente a apoyar la guerra de Malvinas y bregó por la unión del socialismo en el país.

Murió el 12 de mayo de 1986. Vivió para disfrutar de su proclamación como mujer del año, en 1984 y ser aclamada médica argentina del siglo.

Había muerto una gran mujer.

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