Los tradicionales festejos de egresados de fin de año tendrán más controles este año en la Ciudad de Buenos Aires y municipios del conurbano bonaerense. En la Capital, para hacerlas más seguras, la Agencia Gubernamental de Control (AGC) puso como obligación hacerlas entre septiembre y diciembre y el requisito de que haya cinco padres designados como responsables. Además, la realización del evento tendrá que ser en alguna de las 153 discos inscritas en el Registro Público de Locales Bailables, los denominados Clase C.
Hace 10 años, hubo una primera regulación del gobierno porteño en la materia. En ese momento, ya se pedía la declaración jurada de cinco padres para que se hagan cargo de los chicos. Sin embargo, un inspector detectó que las mismas cinco personas firmaban como responsables de distintas fiestas.
En 2016 se avanzó con más regulaciones. La AGC dispuso que solo puedan hacerse entre los meses de septiembre y diciembre. Junto a la declaración jurada, los cinco padres responsables tienen que acreditar las partidas de nacimiento autenticadas de sus hijos que, además, tienen que ser alumnos de la institución que hace la fiesta.
Diez días antes del festejo, el boliche debe pedirle a la AGC un permiso especial incluyendo esa documentación, más un contrato con la firma de todos los padres detallando fecha, hora y cantidad de asistentes.
En la Cámara de Empresarios de Discotecas de Buenos Aires (Cedeba) estiman que este año se realizarán 300 fiestas de egresados. Se calcula que el valor de organizarlas oscila entre $120.000 y $150.000, según publicó hoy el diario Clarín.
Lo cierto es que el factor de mayor riesgo de estas fiestas es el del consumo indiscriminado de alcohol. Por ley, la comercialización de estas bebidas está prohibida a menores, pero los chicos tienden a juntarse hacer "la previa" antes de la fiesta, por lo que ya llegan borrachos al boliche.
"Nuestros inspectores van a todas las fiestas informadas, para verificar las medidas de seguridad del lugar, que se cumpla con la prohibición de la venta de alcohol, que la cantidad de vigiladores sea la exigida y que los representantes del local y los padres estén presentes", detalla Ricardo Pedace, director de la AGC. Por su lado, los padres responsables y las autoridades del boliche deben asegurarse que no circule alcohol adentro del establecimiento.
Varios municipios del conurbano bonaerense adoptaron normativas similares, incluso, con restricciones mayores. El 10 de mayo pasado, el Concejo Deliberante de Lomas de Zamora aprobó una ordenanza en la que prohibió la realización de fiestas de egresados de escuelas que no sean del distrito. A partir de ese impedimento, varios colegios tuvieron que suspender el festejo.
La reglamentación lomense, además, establece que los padres y encargados los grupos estudiantiles deben solicitar al Municipio una autorización 90 días antes de realizar la fiesta. "Los días que se podrán autorizar serán los viernes, sábados y vísperas de feriados de los meses de octubre, noviembre y diciembre, con un horario límite máximo de las 5.30", agrega la ordenanza N°16171.
En Almirante Brown, el municipio reforzó con una normativa la prohibición del expendio, consumo y exhibición de bebidas alcohólicas en las fiestas de egresados del distrito, y fijó que los festejos solo podrán concretarse los viernes, sábados y vísperas de feriados de los meses de noviembre y diciembre. El permiso, a su vez, deberá solicitarse con 60 días de antelación.
La ordenanza N° 10.874 aprobada semanas atrás exige a los establecimientos que desarrollarán el evento la contratación de cobertura médica de emergencias, listado de personal de seguridad, certificado antisiniestral emitido por las autoridades de Seguridad provincial y constancia de habilitación del local, entre otros ítems.
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