Aldana, al provocar a sus presuntas víctimas en un escrache en su contra en el Obelisco.
Aldana, al provocar a sus presuntas víctimas en un escrache en su contra en el Obelisco.

A fines de mayo pasado, las presuntas víctimas de Cristian Aldana, el cantante y guitarrista del grupo El Otro Yo, llamaron a manifestarse en el Obelisco contra la violencia machista y contra Aldana mismo, con carteles como "corré, violín". Al menos seis de ellas se habían presentado en la Justicia para denunciarlo. Aldana, según sus relatos, las había abusado sistemáticamente años atrás cuando eran menores de edad, con frases soeces y un fuerte sometimiento, con instancias de penetraciones forzadas, sexo anal y oral, orgías. Todas ellas habían sido sus fans, sus seguidoras.

"C.", hoy con 26 años de edad, había sido la primera en animarse y denunciarlo ante la Justicia. Lo hizo este 21 de abril último en la dependencia de ATAJO, el enlace territorial en barrios que conecta a vecinos con el sistema judicial y que depende del Ministerio Público Fiscal, ubicado en La Boca. Ya lo había hecho en una comisaría en Morón en 2010, donde fue tratada despectivamente, y nadie la oyó. Esta vez, "C." fue oída. Ahí, en La Boca, comenzó su relato.

Aseguró que lo había conocido a Aldana luego de dejarle su mail al sonidista del grupo tras un concierto. Aldana eventualmente le escribió. Recién se conocieron tras hablar por teléfono durante meses. El contacto había comenzado cuando "C." tenía 13. Aldana, en ese entonces de 33 años de edad, le había pedido que esperara a que tuviera "un año más". Se encontraron cara a cara por primera vez en un bar; el músico le preguntó si era virgen. Ella dijo que sí. Luego, Aldana la llevó a un hotel alojamiento.

Todavía en la habitación del hotel, luego de que ella saliera del baño, Aldana la atacó, empujándola contra la pared. "Así es como se hace", le dijo Aldana. La joven no pudo reaccionar: el líder de El Otro Yo era, básicamente, su ídolo del rock.

Así, comenzaron los contactos, primero una vez por semana, luego tres, en la productora de Aldana y de El Otro Yo, Besótiko, ubicada en una sala en Congreso, donde el músico convocaba a fiestas desde su cuenta de Fotolog. Una frase de paso para ingresar era "menos miedo, te metemos de todo". "Todas las relaciones sexuales fueron siempre violentas físicamente", aseguró "C." ante ATAJO.

La joven convivió con el músico a lo largo de 2007, en un departamento en la esquina de Mitre y Pasteur. Allí, la violencia sexual, apuntó "C." a ATAJO, continuó empeorando. Hubo golpizas también: una en un recital en Castelar en 2008, por ejemplo, donde Aldana la agarró de los pelos al salir en el camarín, o en el departamento que compartían.

De vuelta en el Obelisco, Aldana se hizo presente vestido de monja, a los gritos, visiblemente alterado, con una guitarra acústica negra. "C." no cruzó miradas con él: sus compañeras se encargaron de rodearla. Las denuncias para ese entonces se habían acumulado, a la par de un intenso escrache virtual en contra de Aldana con una amplia solidaridad de usuarios: al menos cinco chicas más se presentaron ante la Justicia para relatar experiencias degradantes con el líder de El Otro Yo como único responsable. Los testimonios fueron unificados en una causa impulsada por la Fiscalía Nº38 de la doctora Betina Vota, con la firma del Juzgado Nº17 a cargo del doctor Roberto Ponce y una intervención clave de la UFEM, la unidad del Ministerio Público dedicada a la violencia de género, bajo la fiscal Mariela Labozzetta.

El jueves por la tarde, Aldana fue finalmente detenido por orden de la fiscal Vota: la división Delitos contra Menores de la Policía Federal arrestó al músico en su casa para llevarlo a la alcaidía del palacio de Tribunales en la calle Talcahuano. Esta tarde, el juez Ponce denegó la excarcelación de Aldana sin chance de caución tras un pedido del defensor del músico, Horacio Rivero, algo a lo que se ya se había opuesto la fiscal. Así, Aldana pasará la Navidad preso.

Para "C.", la noticia fue al menos intensa. "Fue shockeante verlo detenido, al fin pasó. No tengo muchas palabras", aseguró a Infobae. "Hoy hablé con una de las chicas que también lo denunció. No miento ni mentimos en nada. Tengo una calma por dentro que me ayudó mucho", continuó "C."

-Fuiste la primera en denunciar. Eso requirió valentía.

-La denuncia en ATAJO fue totalmente distinta a las denuncias en 2010 en la comisaría de Morón, donde me trataron súper mal. A Cristian no le tengo miedo. Él me retrata como si yo fuese una ex despechada. Jamás se hizo presente bajo ningún aspecto, pero sí su entorno, que se muestra violento constantemente, señalándome. La última vez que hablamos con Cristian por teléfono me insultó, me amenazó, le dije que no me joda y lo hice: fui y lo denuncié. Yo era menor, sus argumentos son de un nivel de psicopatía y perversión enormes.

"C." se prestó a pericias psicológicas y psiquiátricas tal como lo hicieron las otras cinco denunciantes: los estudios fueron realizados a pedido de la fiscal Vota por especialistas del Cuerpo Médico Forense. No fueron una experiencia grata: "El sistema como está planteado es horrible, re victimizante, no las pasé bien en las pericias. Es feo que te estén indagando por verdad y mentira", asevera. Sin embargo, los resultados de esas pericias fueron la clave para que el juez Ponce firmara la detención de Aldana: en los seis casos los expertos encontraron signos de verosimilitud, según fuentes del expediente. Las chicas, según los expertos, no mentían.

El juez Ponce marcó en la negativa para excarcelar a Aldana, publicada ayer por el CIJ, que las denunciantes "han presentado indicadores de trauma complejo por haber sido expuestas a condiciones estresantes graves, tales como negligencia, abuso físico, emocional y sexual, cuyas consecuencias afectan actualmente el desarrollo psicológico general de las mencionadas, a las que se les ha diagnosticado trastorno por estrés pos traumático extremo". Ponce, aseguran voces del caso, le pedirá pericias psiquiátricas y psicológicas a Aldana. Tal como hizo el portero Jorge Mangeri, condenado por la violenta muerte de Ángeles Rawson, el músico podrá negarse.

Cristian Aldana, cantante de El Otro Yo
Cristian Aldana, cantante de El Otro Yo

Durante todo este tiempo, El Otro Yo no dejó de tocar. Aldana encontró una respuesta algo cínica para el escrache virtual: denunció a sus denunciantes. Así, Aldana intentó amedrentar con posts de Facebook a quienes lo escrachaban en las redes sociales e intentó llevar a "C." a Tribunales por calumnias e injurias asegurando que dañaba las posibilidades comerciales de El Otro Yo. "Hizo todas las atrocidades que hizo con menores y yo que estoy diciendo la verdad voy a ir presa", lanza la joven

Hoy, "C" enfrenta una posibilidad que la inquieta: que Aldana, eventualmente, llegue a juicio oral y que ella tenga que repetir su relato. La joven asegura: "Cuando eso pase, respiraré hondo y contaré todas las atrocidades de nuevo".