Un procedimiento innovador logró un alivio duradero del dolor en pacientes con osteoartritis de rodilla sin necesidad de cirugía, según datos de un estudio publicado en la revista científica Radiology. Esta técnica, que utiliza la embolización de vasos sanguíneos anormales, permitió mejorar la movilidad y la calidad de vida de la mayoría de los participantes durante al menos un año, y representa una nueva opción para quienes no obtienen resultados con tratamientos convencionales ni pueden acceder a un reemplazo articular.
La osteoartritis es la forma más frecuente de artritis y una de las principales causas de discapacidad en el mundo, con más de 365 millones de adultos afectados solo por artrosis de rodilla, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El estudio, encabezado por el equipo del Dr. Florian Nima Fleckenstein en la Charité - Universitätsmedizin Berlin (uno de los hospitales universitarios más grandes y prestigiosos de Europa), analizó la seguridad y la eficacia de la embolización de la arteria genicular (EAG). El procedimiento se aplicó en 194 personas que padecían dolor persistente de rodilla sin mejoría tras fisioterapia, medicación o inyecciones, según difundió la Sociedad Radiológica de América del Norte (RSNA).
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Una alternativa entre las inyecciones y el reemplazo articular
El tratamiento se basa en bloquear los vasos sanguíneos anormales que rodean la articulación afectada por la artrosis. Para ello, un radiólogo intervencionista utiliza un catéter delgado con el que accede a los vasos comprometidos y aplica pequeñas partículas diseñadas para detener el flujo sanguíneo, lo que ayuda a disminuir la inflamación y el dolor en la zona.
La técnica, que se realiza bajo guía por imágenes, apunta a controlar la hipervascularización característica de la artrosis y a modificar el entorno neurovascular relacionado con la enfermedad.
En la investigación participaron 194 pacientes, con una edad promedio de 69 años y un índice de masa corporal medio de 28,4. Todos sufrían dolor persistente de rodilla vinculado a la artrosis y no habían obtenido mejoría tras al menos tres meses de tratamiento convencional. El 23% recibió la intervención en ambas rodillas. En total, se efectuaron 239 procedimientos, todos exitosos desde el punto de vista técnico. No se registraron complicaciones moderadas ni graves, y solo el 6,7% de los participantes presentó reacciones leves que se resolvieron por sí solas.
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Evaluación clínica y resultados
La evolución de los pacientes fue evaluada antes del procedimiento y luego en controles a las seis semanas, tres meses, seis meses y un año. La valoración presencial a los seis meses estuvo a cargo de un cirujano ortopédico. Al finalizar el seguimiento, más del 79% de los participantes continuaba en el estudio.
La mejoría se manifestó desde las primeras semanas. En la Escala Numérica de Calificación del dolor, los puntajes promedio bajaron de 7 antes del tratamiento a 4 a las seis semanas, y a 3 tanto a los seis como a los doce meses, lo que indica un alivio sostenido durante todo el año. También se observaron avances en movilidad y actividades diarias, cuyas puntuaciones aumentaron de 53 a 71,5. El rendimiento en deportes y recreación, los síntomas vinculados a la artrosis y la calidad de vida registraron mejoras adicionales.
“La reducción del dolor y el incremento de la funcionalidad, tanto en actividades deportivas como recreativas y cotidianas, generaron un impacto positivo en la calidad de vida”, afirmó Fleckenstein, quien destacó que los resultados se obtuvieron en el contexto de la práctica clínica habitual.
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Seguridad y perspectivas a futuro
El estudio constituye la mayor evidencia disponible hasta el momento sobre la embolización arterial con microesferas de rápida reabsorción en casos de artrosis de rodilla. La mayoría de los pacientes mostró una mejoría clínicamente significativa tanto en la reducción del dolor como en las subpuntuaciones de movilidad y calidad de vida.
Al cumplirse doce meses del tratamiento, el 80% de los participantes superó el umbral que los especialistas consideran relevante para la disminución del dolor.
Según la información difundida por la Sociedad Radiológica de América del Norte, la intervención demostró ser segura y eficaz en la población analizada, lo que la posiciona como una alternativa para quienes buscan opciones entre las inyecciones y el reemplazo articular. “Para el paciente adecuado, puede significar un alivio duradero con un solo procedimiento mínimamente invasivo”, destacó Fleckenstein.
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Este resultado podría transformar el abordaje de la osteoartritis de rodilla, ampliando el repertorio de tratamientos disponibles para una condición que alcanza a millones de personas en todo el mundo.