
El impacto del virus SARS-CoV-2 y la enfermedad en la función reproductiva masculina y en el espermatozoide, ha estado en debate desde que comenzó la pandemia. Para responder a esta cuestión, un estudio midió parámetros y marcadores seminales de la inflamación en pacientes que habían tenido COVID-19 y se habían curado. Observaron disminución en el recuento y la movilidad espermática y marcadores de inflamación seminal no específicos de la presencia del virus.
Los autores concluyeron que esos signos eran debidos al COVID-19. Sin embargo, los síntomas de esta enfermedad tienen un impacto andrológico ya conocido: fiebre de corta duración, recuento espermático y/o movilidad y/o vitalidad pueden disminuir, así como también se puede ver el aumento de la fragmentación del ADN espermático. La recuperación de los parámetros seminales basales puede tardar aproximadamente 3 meses.
Más allá de la presencia o ausencia del virus en el semen, está claro que la patología puede estar acompañada por una desregulación en la espermatogénesis.
La fiebre es un síntoma observado en el 80% de los pacientes infectados. Por sí sola, puede tener una carga negativa en los mecanismos fisiológicos de regulación de la temperatura escrotal, que se ven comprometidos, incluso, si la temperatura aumenta solo un grado Celsius.

En los varones con parámetros seminales basales alterados, la fiebre genera una consecuencia mayor. Por esta razón, se recomienda monitorear los parámetros seminales en aquellos hombres diagnosticados con COVID-19 que hayan desarrollado alta temperatura.
“Es importante que este tipo de trabajos sean publicados. Nos permite conocer los efectos concretos de la enfermedad sobre la fertilidad, además de poder tratarla de una manera correcta”, dice a Infobae Mariano Lavolpe, biólogo especialista en embriología clínica, director del Laboratorio de Embriología en In Vitro Buenos Aires.
“Se sabe que el COVID-19 puede producir en la espermatogénesis (formación de espermatozoides) de manera temporal. Uno de los síntomas que genera es fiebre, la cual esta descripta que altera el proceso disminuyendo la cantidad de espermatozoides que se producen, la movilidad y su calidad. Es temporal ya que el proceso de formación de espermatozoides dura 3 meses. Con lo cual, se verán afectados los generados durante ese período de afección”, agrega el especialista.

Con respecto al estudio científico y a cómo el COVID-19 puede afectar la fertilidad, Lavolpe sostiene que es importante informarle al paciente sobre las posibles alteraciones durante la espermatogénesis como consecuencia de la fiebre. “De esta manera podemos llegar a un diagnóstico más acertado. Si se encuentra realizando un tratamiento de medicina reproductiva, deberíamos tenerlo presente para asesorarlo y poder tener el mejor resultado posible.
Pero ¿se ha demostrado presencia del virus en el semen? “No se ha demostrado. De todos modos es probable que la formación de espermatozoides se vea afectada por la fiebre que el covid pueda producir. De todos modos hay que destacar que es temporal. Lo mismo suele ocurrir como consecuencia de cualquier episodio febril. No debería durar más de 3 meses”, agrega Lavolpe.
Las vacunas no afectan la fertilidad

Cuando el nuevo coronavirus se empezó a propagar por el mundo en 2019, producto del torrente de información sobre la pandemia, se generó preocupación en la población en general. Para el control de los contagios, se desarrollaron diferentes vacunas, que han demostrado alta eficacia y seguridad tras haber sido autorizadas por las autoridades sanitarias.
En este marco fueron surgiendo algunas dudas y mitos sobre el impacto de las vacunas en la salud en general, en la salud sexual y reproductiva en particular. Así, ha quedado aclarado que las vacunas contra el COVID-19 no afectan el tamaño del pene ni tampoco la fertilidad de los varones. “Las vacunas contra el COVID-19 no modifican en absoluto el tamaño del pene ni afectan la fertilidad de los seres humanos”, señaló anteriormente a Infobae la doctora Leda Guzzi, integrante de la comisión de Comunicación de la Sociedad Argentina de Infectología y médica infectóloga de la Clínica Olivos y del Hospital Santa Rosa del partido de Vicente López.
En junio pasado, se difundió un estudio en la revista JAMA de la Asociación Médica Estadounidense que analizó las características del esperma de varones antes y después de la vacunación con dos dosis de vacunas de ARN mensajero y no encontró diferencias estadísticamente significativas con hombres que no las habían recibido.
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