Las advertencias sobre el ácido úrico alto suelen concentrarse en alimentos como la carne roja, los embutidos, el marisco o el alcohol.
Sin embargo, la presencia de fructosa en algunos alimentos de origen vegetal también forma parte de la conversación sobre la hiperuricemia, una condición en la que aumenta la concentración de ácido úrico en sangre.
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La clave está en evitar una lectura absoluta. Las frutas aportan agua, fibra, minerales y vitaminas. El enfoque de la nota es no retirarlas de la alimentación de manera general, sino atender a las diferencias de fructosa entre las variedades y moderar las que presentan una cantidad mayor.
Según Olga Castañeda, diplomada en Nutrición y Dietética, la fructosa puede estimular la producción de ácido úrico en sangre, como indicó en SportLife.
La experta señala que este azúcar natural está presente en frutas y vegetales, pero también en jugos, refrescos azucarados, dulces, postres, salsas y cereales de desayuno.
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El ácido úrico se elimina a través de los riñones
El ácido úrico es una sustancia que se forma durante el metabolismo de las purinas. Las purinas están presentes de manera natural en el organismo y en diversos alimentos. Castañeda explica que gran parte del ácido úrico se disuelve en la sangre, pasa por los riñones y se elimina a través de la orina.
Cuando esa eliminación no resulta suficiente, el ácido úrico puede acumularse y formar cristales alrededor de las articulaciones.
La autora indica que esa acumulación se vincula con la gota, una enfermedad que puede provocar dolor, rigidez y limitaciones en el movimiento. Según detalla, puede afectar el dedo gordo del pie, las rodillas y los tobillos.
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Las pasas y los dátiles encabezan las frutas con más fructosa
Castañeda aclara que la presencia de fructosa no convierte a las frutas en alimentos que deban eliminarse. La mayoría contiene entre 1,5 y 4,5 gramos por cada 100 gramos, aunque algunas variedades superan con amplitud ese rango.
Por ese motivo, la publicación propone moderar las porciones de las opciones con mayor concentración cuando hay niveles elevados de ácido úrico.
Castañeda incluye entre las frutas con mayor contenido de fructosa a las pasas, con 35 gramos por cada 100 gramos, y a los dátiles, con 25 gramos. También menciona las uvas, con 8,5 gramos de fructosa por cada 100 gramos, junto con el caqui y la pera.
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Según la autora, estas cantidades justifican una atención particular dentro de la alimentación de las personas con hiperuricemia, sin describir estos alimentos como productos prohibidos.
Coco, albaricoque y lima figuran entre las opciones con menos fructosa
En el otro extremo de la clasificación, Castañeda enumera frutas con un contenido menor de fructosa. El coco aparece en ese grupo, junto con el albaricoque y la lima, que aportan 0,8 gramos por cada 100 gramos.
El melón contiene 1,3 gramos de fructosa por cada 100 gramos y la piña también aparece en ese grupo. También figuran las fresas, con 2,3 gramos, las grosellas, con 3 gramos, y la papaya, con 3,5 gramos por cada 100 gramos. Castañeda las incluye entre las opciones de menor concentración de fructosa.
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Las cerezas aportan un dato particular dentro de la clasificación
Las cerezas contienen alrededor de 6 gramos de fructosa por cada 100 gramos, una cantidad superior a la de varias frutas incluidas entre las opciones de menor contenido. Castañeda las incorpora como un caso particular dentro de su clasificación.
La autora menciona además las antocianinas, los pigmentos que dan a las cerezas su color rojo intenso. Según explica en su artículo, estas sustancias tienen actividad antioxidante y ayudan a reducir la inflamación en el organismo.
Castañeda también incluye entre los factores que pueden elevar el ácido úrico el alcohol y los alimentos ricos en purinas, como el marisco, el pescado azul, los embutidos y la carne roja.
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La información sobre las frutas se integra así a una mirada más amplia sobre los alimentos que la autora vincula con el cuidado de los niveles de ácido úrico.
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