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Qué es el JOMO y cómo ayuda la desconexión digital a reducir la ansiedad en las redes sociales

La tendencia propone recuperar tiempo, atención y bienestar mediante pausas conscientes, límites y decisiones centradas en las prioridades personales

El concepto de JOMO plantea elegir una pausa consciente para valorar actividades independientes de la presencia en redes sociales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las redes sociales, los mensajes y las invitaciones constantes pueden instalar la idea de que toda ausencia supone una oportunidad desperdiciada. Frente a esa presión, el JOMO, sigla en inglés de joy of missing out, propone elegir una pausa de manera consciente y encontrar valor en actividades que no dependen de estar presente en cada conversación, evento o publicación.

El concepto se presenta como la contracara del FOMO, el miedo a perderse algo. Mientras este término se asocia con la preocupación por aquello que sucede fuera del alcance inmediato, el JOMO pone la atención en el momento elegido y en las prioridades personales. Según publicó Why you should embrace the joy of missing out, de la BBC, la exposición a las versiones más atractivas de la vida de otras personas puede alimentar comparaciones y la necesidad de modificar la propia experiencia.

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La diferencia entre ambos términos no radica solamente en aceptar o rechazar un plan. El JOMO plantea revisar el sentido de esa decisión. Quedarse fuera de una actividad puede responder a una preferencia concreta, al deseo de descansar o al interés por dedicar tiempo a otra tarea. En cambio, la ansiedad, el aislamiento involuntario o el malestar sostenido requieren una lectura diferente y no quedan definidos por este concepto.

El JOMO propone priorizar el presente frente a la comparación constante

El psicólogo Svend Brinkmann vinculó el FOMO con la inquietud por eventos externos y el JOMO con el retorno a experiencias fuera de línea (Imagen Ilustrativa Infobae)

La difusión del JOMO responde, en parte, a la percepción de que la vida conectada puede trasladar la atención hacia lo que hacen los demás. Svend Brinkmann, psicólogo y autor citado por la BBC, explicó que el FOMO puede llevar a preocuparse por acontecimientos externos al presente. En contraste, vinculó el JOMO con el regreso a experiencias fuera de línea y con los vínculos considerados importantes.

La idea no exige abandonar la tecnología ni convertir la vida social en una excepción. El punto central es distinguir entre el interés genuino por participar y la sensación de que toda actividad debe ser seguida, documentada o compartida. La BBC indicó que Brinkmann propone organizar los entornos de modo que resulte más sencillo limitar las tentaciones digitales y concentrarse en aquello que se considera prioritario.

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Esa mirada también puede entenderse a partir de la evidencia disponible sobre el FOMO, aunque las pruebas no permiten establecer una regla universal sobre su impacto. Un estudio publicado en PLOS ONE, que revisó 106 investigaciones sobre FOMO, bienestar psicológico y tecnologías digitales, advirtió que todavía no existe consenso sobre la naturaleza del fenómeno ni sobre sus relaciones con el bienestar y el uso de dispositivos.

La revisión, archivada en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, identificó que la conectividad permanente puede reforzar la impresión de que es necesario estar siempre disponible para no quedar al margen de información, experiencias o vínculos. A su vez, los autores señalaron límites en la evidencia y la necesidad de estudios adicionales.

El JOMO no sustituye una evaluación profesional ni funciona como respuesta única ante el malestar, sino que describe una forma de relacionarse con las demandas de presencia constante.

Poner límites al uso digital puede ayudar a recuperar atención y tiempo

Una revisión de investigaciones en la revista PLOS ONE concluyó que no existe consenso sobre la relación entre el FOMO y el bienestar (Imagen Ilustrativa Infobae)

La práctica del JOMO suele asociarse con acciones sencillas que interrumpen la consulta automática de redes sociales y notificaciones. La publicación “Doomscrolling: Stop the scroll, protect your mental health”, de Mayo Clinic, recomienda observar cómo cambia el estado de ánimo durante el consumo de contenidos y establecer límites de tiempo cuando la navegación deja una sensación de mayor ansiedad, enojo o desánimo.

La publicación de Mayo Clinic plantea hacer pausas periódicas para revisar si la información consultada resulta útil para planificar o tomar decisiones. También sugiere usar recordatorios, temporizadores o herramientas que limiten el acceso a determinadas aplicaciones. Estas medidas no se presentan como una fórmula general, sino como recursos para reconocer cuándo la navegación desplaza actividades como el descanso, los vínculos, el trabajo o el tiempo al aire libre.

El JOMO puede incorporar esos límites sin convertirlos en una regla rígida. Elegir no responder de inmediato, silenciar notificaciones durante un tramo del día o dejar de seguir contenidos que alimentan la comparación social son decisiones que reducen la disponibilidad permanente. El sentido de esas medidas depende de que estén orientadas a recuperar atención para actividades elegidas y no a profundizar el aislamiento.

La propuesta también admite que las redes sociales tienen usos diversos. El informe del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos reconoce que estas plataformas pueden ofrecer conexión, información y apoyo para algunos jóvenes, al tiempo que identifica posibles riesgos.

Una relación más consciente con la conexión digital no supone considerar que toda interacción en línea sea negativa, sino definir límites acordes con las necesidades y el bienestar de cada situación.

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