Cada 8 de julio se conmemora el Día Mundial de la Alergia, una fecha destinada a promover la prevención, el diagnóstico precoz y la implementación de un tratamiento adecuado y efectivo que permita mejorar la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo. La jornada fue impulsada por la Organización Mundial de la Alergia.
Esta condición dejó de ser un problema menor y actualmente se ubica entre las enfermedades crónicas más frecuentes. Su incidencia continúa en aumento y este crecimiento sostenido responde a múltiples factores, como la predisposición genética y la influencia de los factores ambientales.
La alergia es una reacción exagerada del sistema inmunológico frente a sustancias habitualmente inofensivas, conocidas como alérgenos (pólenes, ácaros, hongos, determinados alimentos, picaduras de insectos, látex, entre otros).
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Cuando una persona con predisposición alérgica (por antecedentes familiares o personales) entra en contacto con alguno de estos alérgenos, su organismo libera sustancias como la histamina, responsable de los síntomas.
Entre las enfermedades alérgicas más frecuentes se encuentran:
- Rinitis alérgica
- Asma bronquial
- Conjuntivitis alérgica
- Dermatitis alérgica
- Urticaria
- Alergias alimentarias
- Alergias a medicamentos
- Reacciones alérgicas por picaduras de insectos
En algunos casos, estas reacciones pueden desencadenar anafilaxia, una respuesta alérgica grave que constituye una emergencia médica y requiere atención inmediata.
El medio ambiente cumple un papel determinante en el desarrollo de las alergias. Factores como el cambio climático, que prolonga las temporadas de polinización, y la contaminación ambiental, especialmente por material particulado suspendido en el aire, irritan las vías respiratorias y favorecen la inflamación.
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La urbanización creciente, la exposición al humo del tabaco, los cambios en la microbiota vinculados al estilo de vida moderno y la mayor permanencia en ambientes cerrados también contribuyen a que el sistema inmunológico se vuelva cada vez más reactivo. Estos factores, presentes en la vida cotidiana de muchas personas, generan un entorno propicio para el desarrollo de alergias o el agravamiento de los síntomas en quienes ya presentan predisposición.
Por este motivo, resulta fundamental no normalizar síntomas persistentes ni atribuirlos únicamente a resfríos recurrentes, ya que pueden estar relacionados con cuadros alérgicos que requieren una evaluación adecuada y un abordaje específico para evitar complicaciones y mejorar el bienestar.
Es fundamental identificar el alérgeno responsable, adoptar medidas de prevención y establecer tratamientos específicos. También resulta esencial educar a las personas con alergias en el control ambiental y los cuidados personales. Un diagnóstico oportuno permite reducir crisis, evitar complicaciones y mejorar notablemente la calidad de vida, tanto en niños como en adultos que desconocían su condición.
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Algunas recomendaciones incluyen mantener espacios ventilados y limpios, controlar la humedad para evitar la presencia de hongos, evitar la exposición al humo del cigarrillo, cumplir con medidas higiénico-dietéticas y no automedicarse.
Las alergias representan un desafío en este siglo XXI, ya que su impacto transciende los síntomas físicos y afecta el rendimiento escolar, la productividad laboral, el descanso y la salud emocional.
En el Día Mundial de la Alergia, reconocer estas enfermedades ya constituye un avance importante para recuperar el bienestar. Respirar bien, descansar y vivir sin limitaciones es sinónimo de calidad de vida. Actualmente, entre 400 y 600 millones de personas en el mundo padecen algún tipo de alergia, y se estima que para el año 2050, la mitad de la población mundial estará en esta situación.
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Ignorar la condición alérgica, el cambio climático, el aumento de la polución ambiental y las modificaciones en los estilos de vida exige una postura activa, que trascienda el simple uso de antihistamínicos o corticoides nasales. Transformar el entorno y los hábitos resulta indispensable para adaptarse y mejorar la salud, ya que el control de la alergia comienza en el hogar y se extiende a toda la comunidad.
*Dra. Stella Maris Cuevas, médica otorrinolaringóloga (MN: 81701) experta en olfato y alergista. Expresidenta de la Asociación de Otorrinolaringología de la Ciudad de Buenos Aires (AOCBA).