Más de 1.000 personas recibieron diagnóstico de ébola en la República Democrática del Congo en apenas seis semanas. La cifra aumenta cada día y al menos 277 personas fallecieron. Mientras la enfermedad, provocada por la poco frecuente cepa Bundibugyo del virus del ébola, avanza en zonas remotas y vulnerables, la Organización Mundial de la Salud (OMS) prepara el inicio de los primeros ensayos clínicos con tratamientos experimentales durante la próxima semana para contener la epidemia.
El anuncio de la OMS marca un punto de inflexión en la lucha contra esta variante del ébola, para la cual no existen vacunas ni tratamientos aprobados. “Las preparaciones ya están completas para un ensayo de dos terapias que se espera inicie la próxima semana en la República Democrática del Congo”, declaró Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. El objetivo es evaluar si el anticuerpo monoclonal MBP134 y el antiviral remdesivir pueden reducir la mortalidad en los pacientes infectados, ya sea administrados individualmente o juntos.
Remdesivir, recordado por su uso en pacientes hospitalizados durante la pandemia de COVID-19, es un medicamento antiviral desarrollado por Gilead Sciences, que junto a Estados Unidos donó las dosis necesarias para el ensayo. MBP134, en tanto, es un cóctel de anticuerpos monoclonales creado por Mapp Biopharmaceutical específicamente para combatir varios tipos de ébola.
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La OMS precisó que el estudio se realizará en la provincia de Ituri, donde se concentra la mayoría de casos, y que se espera reclutar entre 500 y 1.000 participantes, aunque el número final dependerá de los resultados iniciales de eficacia.
Un brote que desafía a la respuesta internacional
El brote, declarado el 15 de mayo, avanza más rápido que los esfuerzos por contenerlo. “Sigue superando la respuesta”, advirtió Tedros. La capacidad hospitalaria aumentó de 10 a más de 500 camas y los laboratorios pasaron de hacer 30 a más de 3.000 pruebas diarias en pocas semanas. Sin embargo, el rastreo de contactos de los pacientes alcanzó solo al 70% de los casos, lejos del 95% necesario para frenar la transmisión.
El director de la OMS describió desafíos como la falta de fondos, la insuficiencia de centros de aislamiento y la dificultad para realizar entierros seguros de quienes fallecen por ébola. Además, la ausencia de una vacuna específica para la cepa Bundibugyo limita los incentivos para que la población se identifique como contacto, ya que eso puede implicar cuarentena sin acceso a protección vacunal ni ingresos diarios.
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“Estamos trabajando para asegurar que las comunidades tengan acceso a los tratamientos, si demuestran ser seguros y eficaces”, afirmó Tedros. La OMS coordina el ensayo junto al Instituto Nacional de Investigación Biomédica de la RDC, la Alianza para la Acción Médica Internacional (ALIMA) y la Universidad de Oxford.
El brote también alcanzó a otros países. Uganda confirmó un caso vinculado a la epidemia congoleña, sumando ya 20 contagios en ese país. A esto se agrega la infección de al menos 80 trabajadores de la salud en la RDC y casos esporádicos en otras regiones, lo que subraya la necesidad de una respuesta internacional coordinada.
El ensayo clínico busca acelerar la validación de tratamientos en un contexto donde solo existe manejo sintomático. La OMS y la Unión Africana solicitan 518 millones de dólares para financiar la respuesta continental, mientras la comunidad científica sigue con atención los resultados que puedan aportar alternativas terapéuticas frente a esta variante del virus.
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Francia detecta el primer caso de ébola fuera de África en el brote actual
Francia confirmó la presencia de ébola en su territorio por primera vez desde que comenzó el brote en la RDC. E en una médica que regresó a París tras una misión humanitaria.
La paciente, que viajó en un vuelo comercial desde Kinshasa, presentó síntomas leves y fue aislada de inmediato tras su llegada. La autoridad sanitaria francesa considera bajo el riesgo de transmisión, aunque cinco pasajeros del mismo vuelo permanecen en aislamiento como precaución.
La variante Bundibugyo, responsable del brote, no cuenta con vacuna ni tratamiento aprobado. Las vacunas desarrolladas entre 2018 y 2019 solo protegen contra la cepa Zaire, causante de epidemias previas. El Ministerio de Salud de Francia y la OMS vigilan la situación, mientras los expertos insisten en que la propagación global del virus sigue siendo improbable por su modo de transmisión.
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