“Los alimentos que consumes envían una postal a tu bebé”, afirmó una experta

La bioquímica y divulgadora científica Jessie Inchauspé, durante su presencia en el podcast The Dr. Hyman Show, destacó la importancia de la alimentación materna en la programación epigenética fetal. Cómo cada elección puede influir en la salud metabólica y neurológica del niño en el futuro

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La alimentación durante el embarazo influye en la expresión genética y la salud futura del bebé, según la divulgadora científica Jessie Inchauspé (YouTube: Mark Hyman, MD)

La alimentación durante el embarazo tiene un efecto que va más allá del aporte calórico y puede influir en el destino epigenético del bebé. Jessie Inchauspé, máster en Bioquímica por la Universidad de Georgetown y autora del libro 9 meses, que cuenta cómo la alimentación durante el embarazo influye en la salud futura del bebé, es reconocida por brindar información sobre alimentación y su impacto en la salud; destaca que la dieta materna puede modificar la expresión genética del bebé, influyendo en su salud metabólica y neurológica a largo plazo.

“El vientre no es solo un horno; tu bebé es una semilla y tú eres el suelo”. En una entrevista en el podcast médico de referencia internacional The Dr. Hyman Show, la especialista explica: “Los alimentos que consumes envían una postal a tu bebé sobre el mundo al que nacerá”.

La programación epigenética prenatal se refiere a cómo los factores ambientales, especialmente la alimentación, pueden activar o silenciar genes en el feto. Esto puede modificar el riesgo de enfermedades metabólicas como la diabetes y la obesidad, así como de trastornos neurológicos. La falta de nutrientes o el exceso de azúcar en la dieta materna afecta tanto el desarrollo fetal como la salud futura del niño y de la madre.

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Según la especialista, la madre puede influir activamente en el plan genético de su hijo mediante lo que consume durante el embarazo. Desmiente la creencia tradicional de que la placenta filtra todo: “Lo que hay en tu sangre es lo que llega a tu bebé”.

El consumo insuficiente de colina afecta el desarrollo cerebral fetal; el 90% de las embarazadas no llega a la dosis recomendada (YouTube: Mark Hyman, MD)

Además, advierte que “aumentar la cantidad de comida no asegura una mejor nutrición fetal” si se omiten nutrientes clave. La autora comparte que, tras una pérdida gestacional, experimentó soledad y culpa, una vivencia frecuente pero poco visibilizada. Al abordarlo públicamente, busca acompañar a otras mujeres y normalizar la conversación sobre estos temas.

Una dieta alta en azúcar y deficiente en nutrientes puede programar al bebé para padecer obesidad, diabetes o complicaciones neurológicas. La alimentación inadecuada activa genes que favorecen el almacenamiento de grasa desde el nacimiento, dificultando mantener un peso saludable a futuro. “La dieta que sigues en el embarazo es fundamental para tu bebé y también para tu salud”, subraya la especialista.

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Inchauspé subraya que la epigenética se puede modificar y que se deben brindar herramientas, no culpa, a las madres. Los antojos y náuseas son frecuentes en la gestación, pero pequeñas modificaciones pueden generar beneficios.

Nutrientes fundamentales para el desarrollo fetal

La colina destaca como uno de los nutrientes más relevantes para el desarrollo cerebral y metabólico del bebé, según la experta. Se encuentra principalmente en huevos, carnes y pescado. Según Inchauspé, el 90 % de las embarazadas consume menos colina de la recomendada. Este nutriente es esencial para la formación de células cerebrales y neurotransmisores. Para mujeres vegetarianas o veganas, la autora recomienda suplementos, ya que los vegetales no aportan suficiente colina.

El aporte adecuado de omega-3 en la dieta materna favorece el desarrollo cerebral y puede disminuir los partos prematuros (YouTube: Mark Hyman, MD)

La proteína resulta indispensable. Una ingesta insuficiente puede programar al bebé para tener menos masa muscular. “Al nacer, el cuerpo del bebé es 50 % proteína”, señala la bioquímica. Recomienda priorizar la proteína en cada comida, optando por huevos, lácteos, carne, pescado o proteína en polvo sin azúcar. La cantidad de proteína consumida puede determinar la salud metabólica futura del hijo.

En cuanto a los ácidos grasos esenciales, Inchauspé recomienda consumir pescados azules como salmón, sardinas o caballa al menos 2 veces por semana, o bien recurrir a suplementos de omega-3 si no se consumen productos animales. El aumento de omega-3 puede favorecer el desarrollo cerebral fetal y disminuir el riesgo de parto prematuro.

La recomendación mínima es de 300 mg diarios, aunque mayores cantidades también aportan beneficios. La autora subraya que, aunque las fórmulas infantiles en Europa contienen DHA, muchas embarazadas desconocen la importancia de este nutriente. La deficiencia de omega-3 y el exceso de omega-6 se asocian con un alza en los partos prematuros desde la década de 1980.

“No puedes compensar una mala dieta solo con complementos alimenticios. Estos son una póliza de seguro, pero la base debe ser una alimentación equilibrada”, enfatiza.

Recomendaciones y límites en la dieta durante el embarazo

Pequeños cambios en la alimentación y la actividad física contribuyen a estabilizar la glucosa y mejorar la salud materno-fetal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre los cambios prácticos, Inchauspé aconseja desayunar con alimentos ricos en proteína y evitar el azúcar en el desayuno para estabilizar la glucosa. Propone opciones como lácteos enteros, huevos, carne, pescado o yogur griego con frutos secos y bayas sin azúcar. Si se desea algo dulce, es mejor consumirlo como postre y no en ayunas, para reducir el aumento de glucosa.

Sugiere combinar carbohidratos con proteínas, grasas saludables o fibra —por ejemplo, verduras al inicio del plato— para moderar la absorción de azúcar. También recomienda actividad física leve como caminar tras las comidas, con el fin de ayudar a los músculos a absorber la glucosa y evitar picos de azúcar.

Sobre el azúcar, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja no superar los 25 g diarios de azúcar añadido, aunque muchas embarazadas consumen cerca de 80 g al día. Limitar el azúcar puede reducir el riesgo de diabetes en la descendencia. Un estudio británico publicado por el University College London demostró que reducir el azúcar en la dieta materna puede disminuir en 15 % el riesgo de diabetes en los hijos.

Inchauspé enfatiza que la educación nutricional debe empoderar a las madres y no generar culpa: “No se busca la perfección, sino ofrecer a tu hijo una base sólida para el futuro”. La alimentación materna durante el embarazo configura el potencial metabólico y cognitivo del bebé, y cada mejora, aunque sea mínima, contribuye a un mejor inicio para la siguiente generación.

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