Los cambios en la visión pueden presentarse de forma gradual y sin advertencia. La dificultad para leer mensajes en el celular, el cansancio ocular tras horas frente a la computadora y la necesidad de alejar un texto para enfocarlo suelen atribuirse al paso del tiempo. Cuando estas señales interfieren en actividades cotidianas, la causa trasciende el simple envejecimiento.
Especialistas en salud visual advirtieron que muchas de estas molestias se relacionan con la presbicia, una condición frecuente a partir de la mediana edad. En ese contexto, los anteojos varifocales surgen como una alternativa diseñada para resolver múltiples distancias de visión en una sola lente.
Información compartida por The Independent, detalló las señales más frecuentes que llevan a considerar este tipo de corrección óptica y los aspectos clave antes de adoptarla.
Qué son las anteojos varifocales y cómo funcionan
Los anteojos varifocales, conocidas también como lentes progresivas, integran distintas graduaciones en una única lente. A diferencia de las gafas monofocales, pensadas para una sola distancia, permiten ver de lejos, a distancia intermedia y de cerca sin cambiar de anteojos.
“Los anteojos normales, que llamamos monofocales, están diseñadas para una tarea o distancia específica”, explicó Denise Voon, asesora clínica del Colegio de Optometristas.
En cambio, una lente varifocal tiene la prescripción para ver de lejos en la parte superior, que se gradúa hasta llegar a la prescripción para leer en la parte inferior, lo que permite enfocar a diferentes niveles y distancias.
Edad recomendada para el uso de gafas varifocales
No existe una edad exacta para comenzar a usar anteojojs varifocales. Los cambios suelen manifestarse entre los 40 y 45 años. Voon señaló que muchas personas notan dificultades con la visión cercana en ese rango etario.
La optometrista e investigadora asociada en Optegra, Nabila Jones, explicó al medio británico que durante ese período aparece con frecuencia la presbicia, una condición que surge cuando el cristalino del ojo pierde flexibilidad, lo que dificulta el enfoque en tareas de cerca. Este proceso fisiológico no puede evitarse, aunque sí corregirse con lentes adecuados.
6 señales frecuentes que pueden indicar la necesidad de lentes varifocales
Expertos consultados por The Independent enumeraron seis indicios habituales:
- Dificultad para leer letra pequeña: Jones indicó que una de las primeras señales consiste en no poder leer etiquetas, prospectos o menús sin esfuerzo. “Muchas personas comienzan a notar que necesitan alejar el periódico o el teléfono del rostro para poder enfocar con nitidez”, señaló.
- Fatiga visual y dolores de cabeza: el cansancio ocular tras períodos prolongados frente a pantallas o durante la lectura es otro síntoma común. Muchos pacientes reportan molestias recurrentes asociadas a estas actividades, explicó Jones.
- Lentitud para volver a enfocar: cambiar la mirada de un objeto lejano a uno cercano puede generar visión borrosa algunos segundos. “Podrías notar que tus ojos tardan más en adaptarse al enfocar algo a distancia”, indicó Jones.
- Cambio constante de gafas: alternar entre anteojos para ver de lejos y otros para leer representa una señal clara. Voon ejemplificó esta situación con actividades simples como mirar televisión y luego consultar una guía impresa, lo que obliga a cambiar de par constantemente.
- Necesidad de mayor iluminación: llevar textos hacia una ventana o utilizar una linterna para leer puede indicar un esfuerzo visual aumentado.
- Dolor y lagrimeo ocular: algunos pacientes experimentan ojos llorosos o doloridos debido a la sobrecompensación visual y al esfuerzo continuo para enfocar, señaló Jones.
Evaluación profesional y elección de lentes
El criterio del especialista resulta central para determinar si los anteojos varifocales son la opción adecuada. “Si necesita una prescripción separada para distancia y otra para lectura, su optometrista podría recomendarle lentes varifocales”, afirmó Voon.
La elección depende tanto de las necesidades visuales como del estilo de vida. Algunas personas prefieren mantener dos pares distintos, mientras que otras priorizan la comodidad de una solución integral.
Consejos para el período de adaptación
El proceso de adaptación puede requerir tiempo. Jones aconsejó no centrarse en las zonas de transición de la lente; prestar demasiada atención a la diferencia puede dificultar la adaptación natural del cerebro.
La especialista destacó la importancia de realizar controles si las molestias persisten. Jones recomendó probar las lentes durante varias semanas y regresar al óptico si la incomodidad continúa. “Yo no soportaría ninguna molestia durante mucho tiempo”, sostuvo. Si tras un mes las gafas varifocales resultan intolerables, sugirió evaluar otras alternativas.
Presbicia, señales de alerta y adaptación a nuevas lentes conforman los ejes fundamentales para quienes consideran cambiar su corrección óptica a una opción progresiva.