La llegada de un bebé en la familia se acompaña con sentimientos muy intensos como el amor, la alegría, la esperanza y también algo de frustración y ansiedad ante la nueva responsabilidad. Las fluctuaciones emocionales suelen ser normales en las madres durante las primeras semanas y meses después del parto, y son un reflejo de los importantes cambios tanto físicos como emocionales que acompañan al nacimiento y cuidado de un hijo recién nacido.
“Sin embargo, para muchas mujeres, los sentimientos de depresión y ansiedad pueden eclipsar la celebración que implica dar la bienvenida al nuevo miembro de la familia”, señalan los especialistas de UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, por sus siglas en inglés).
Un estudio internacional a gran escala que abarca tres continentes, dirigido por investigadores del Programa de Neurociencia Traslacional de A*STAR del Instituto de Ciencias Clínicas de Singapur (SICS) en Singapur, decidió estudiar los síntomas depresivos maternos y descubrieron que comienzan desde las primeras etapas del embarazo y pueden durar hasta dos años después del parto.
Si bien los profesionales de la salud a menudo enfatizan la etapa posparto como un período de alto riesgo para la aparición de depresión, los hallazgos de este último estudio revelan una realidad diferente: que los síntomas depresivos maternos pueden aparecer desde las primeras etapas del embarazo y, por lo tanto, se necesitan intervenciones oportunas durante el embarazo para mitigarlos y obtener mejores resultados tanto para la madre como para el niño.
“La depresión posparto es una afección grave y potencialmente mortal en la que las mujeres experimentan tristeza, culpa, inutilidad e incluso, en casos graves, pensamientos de hacerse daño a sí mismas o a sus hijos. Y, debido a que la depresión posparto puede alterar el vínculo materno-infantil, también puede tener consecuencias para el desarrollo físico y emocional del niño”, dijo Tiffany R. Farchione, médica y directora de la División de Psiquiatría del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos de la FDA.
Sin embargo, ahora la atención de los investigadores se centra en los síntomas de depresión previos al parto.
Hallazgos anteriores del proyecto Crecer en Singapur hacia resultados saludables (GUSTO) mostraron claramente que la salud mental materna prenatal desempeña un papel importante en el desarrollo del cerebro y la salud de la descendencia. Las investigaciones muestran que los síntomas depresivos maternos pueden afectar negativamente la nutrición, la salud física, las funciones cognitivas, el desarrollo socioemocional, el rendimiento académico del niño y también aumentar el riesgo de TDAH y depresión.
El estudio se publicó en la revista JAMA Network Open y se titula “Trayectorias perinatales de síntomas depresivos maternos en cohortes prospectivas basadas en la comunidad en 3 continentes”. Involucró siete cohortes de observación prospectivas en el Reino Unido, Canadá y Singapur. Los investigadores de A*STAR analizaron las trayectorias de los síntomas depresivos maternos de 11.563 mujeres embarazadas, a lo largo de varias décadas en el análisis más grande de este tipo hasta la fecha.
Entre las cohortes analizadas se encontraban tres de Singapur: Growing Up in Singapore Towards healthy Outcomes (GUSTO), Singapore PREconception Study of Long-Term Maternal and Child Outcomes (S-PRESTO) y Mapping Antenatal Maternal Stress (MAMS).
Cada cohorte incluyó síntomas depresivos medidos en múltiples momentos perinatales y analizados de forma independiente. Los datos se basaron en informes de las propias madres prospectivos sobre síntomas depresivos, eliminando el posible sesgo recopilado de informes retrospectivos.
El estudio mostró tres grupos distintos de madres con niveles estables de síntomas bajos, leves y altos durante el período perinatal, es decir, desde el inicio del embarazo hasta los dos años posteriores al nacimiento. Las trayectorias de los síntomas depresivos estuvieron presentes en todas las madres. Esto fue cierto incluso para aquellos que cumplían con los límites clínicos para una depresión probable, lo que indicaba que los casos más graves de depresión en las mujeres comienzan antes del nacimiento del niño.
Con una comprensión más precisa de cuándo comienzan los síntomas depresivos en las madres, el estudio subraya la importancia de las intervenciones tempranas durante el embarazo para mitigar los síntomas depresivos maternos y su impacto en la descendencia. Este cambio de paradigma tiene implicaciones de gran alcance para los profesionales de la salud y el público en general.
“Varios estudios recientes, incluido uno realizado localmente, sugieren que los síntomas depresivos maternos pueden comenzar antes de la concepción, razón por la cual las intervenciones, las pautas de atención y las políticas de salud pública destinadas a aliviarlos deben abordarse desde antes de la concepción, al menos durante el embarazo, además del período posnatal, para obtener resultados más efectivos”, dijo la doctora Michelle Kee, científica investigadora en SICS de A*STAR y primera autora del artículo.
El profesor Michael Meaney, director del Programa de Neurociencia Traslacional de SICS, añadió: “Los medios médicos siguen refiriéndose a la depresión materna como ‘posparto’, lo que implica que la aparición de los síntomas se produce después del nacimiento del niño. Este extenso análisis muestra que el inicio de los síntomas se produce en el período prenatal y permanece en gran medida estable a partir de entonces”.
La profesora asociada Helen Chen, consultora principal del Departamento de Medicina Psicológica del Hospital de Mujeres y Niños de KK y profesora clínica asociada de la Facultad de Medicina de Duke-NUS, dijo: “Este estudio proporciona pruebas sólidas en todas las poblaciones de que es crucial abordar la depresión durante el embarazo para que las madres estén bien y listas para recibir a sus bebés, en lugar de esperar hasta el período posnatal, ya que tradicionalmente la depresión posparto ha sido el foco”.
“Teniendo en cuenta lo que sabemos sobre el impacto de la depresión perinatal en el desarrollo infantil y los resultados de salud, el documento ayudará a informar a los sistemas de atención médica para que dirijan recursos al período prenatal. Esto beneficiará a nuestras madres y sus hijos, y a la salud de la población en las futuras generaciones.”
Cabe recordar que recientemente la agencia reguladora de medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó la primera píldora para tratar la depresión que sufren algunas mujeres después de dar a luz, un avance que se espera que mejore el diagnóstico y la atención de un trastorno que afecta a unas 500 mil estadounidenses cada año.