Perfumista basada en Madrid, la argentina Francisca Mancini se enfermó de Covid-19 en los primeros días de la pandemia. Estudió curaduría de arte en Goldsmith University of London y se entrenó como perfumista en Grasse, en Francia, pero nada la había preparado para esto.
Perfumista basada en Madrid, la argentina Francisca Mancini se enfermó de Covid-19 en los primeros días de la pandemia. Estudió curaduría de arte en Goldsmith University of London y se entrenó como perfumista en Grasse, en Francia, pero nada la había preparado para esto.

Perfumista basada en Madrid, la argentina Francisca Mancini se enfermó de Covid-19 en los primeros días de la pandemia. “El 8 de marzo hicimos en Londres un evento por el Día de la Mujer donde presenté un perfume diseñado a pedido llamado To all women, de ámbar y flores rosas y blancas. Me dolía un poco la cabeza, pero tenía varios eventos y mucho trabajo para toda la semana. La idea del virus todavía era bastante difusa: no se sabía mucho de su propagación, la pandemia no era oficial. A los cuatro días caí con 39 y medio de fiebre, y tuve todos los días fiebre altísima durante dos semanas. Pero lo peor para mí fue que a los pocos días de la fiebre perdí completamente el sentido del olfato y el gusto, estaba desesperada”.

Francisca Mancini estudió curaduría de arte en Goldsmith University of London y se entrenó como perfumista en Grasse, en Francia, pero nada la había preparado para esto. “La anosmia me ponía nerviosa porque no sabía si iba a volver. El olfato es mi trabajo y mi pasión, y de pronto era como si me hubieran anestesiado los instrumentos. Podía comerme una ristra de ajos crudos y no sentir absolutamente nada. Como si te cortaran las terminales nerviosas, fue un horror”, cuenta Mancini.

La anosmia duró cinco semanas. “Por la mañana volvía a sentir un dejo de aroma, y se iba. Me duchaba y buscaba la fragancia de geranio de mi jabón. Los olores huelen más cuando están calientes. Entonces empecé a experimentar con extremos: comía super picante, o cosas muy dulces. Trataba de despertarlos.”

Francisca armó un diario de sus caminatas por Londres, por Chelsea cruzando South Kengsington y Hyde Park. Al principio no sentía las flores, y empezó a entrecerrar los ojos y caminar buscando que el olfato la guiara entre los árboles de magnolias y jazmines que recordaba.

“Cuando el olfato vuelve, vuelve con todo. Los olores se sienten más que nunca. Es el equivalente olfativo de pasarse un par de semanas en un cuarto oscuro y un día ¡boom! Se hizo la luz. La sobreestimulación de un sentido que estuvo dormido es real, y puede ser terrible. Empecé a oler con detalle, cada aspecto de la vida diaria aumentado por mil, como si mi nariz fuera una lupa... Podía sentir las notas del shampoo de la cajera del supermercado y me daba una felicidad que sentía que me desmayaba. Me paraba junto a la puerta de las panaderías, donde ponen los extractores hacia afuera para que huelas y te tientes, y mi sentido se volvía analítico hasta la alucinación: podía sentir la proporción de canela en los scones horneándose. Todo tenía una fuerza inusitada, había nubes de aromas, podía distinguir el olor del polvo en el piso y el barro cerca de la alcantarilla. Me sentía como en la novela El Perfume, de Patrick Suskind. Si no la leyeron, se las recomiendo: es un cuento de hadas sobre un asesino que es una ‘nariz’ (así le dicen a los perfumistas) extraordinaria.”

En perfumería hay compuestos químicos que se denominan “nature-identical” o “idénticos a la naturaleza”. Como en la medicina china, estas fragancias aprovechan las propiedades curativas de la naturaleza.
En perfumería hay compuestos químicos que se denominan “nature-identical” o “idénticos a la naturaleza”. Como en la medicina china, estas fragancias aprovechan las propiedades curativas de la naturaleza.

Educada en Buenos Aires y diplomada en Historia del Arte en Londres, Francisca se considera parte del Club de los Optimistas Crónicos. “El 2020 nos cambió a todos. Para muchos la pandemia fue la oportunidad para decir: ¡Viva la comunidad espiritual, la meditación colectiva, el yoga, la cocina, la introspección, la desesperación... pero en casa! Para bien o para mal, este fue el año de ‘elige tu propia aventura’ desde el living de tu casa. Nadie pudo escapar del imperativo ‘¡Quedate en casa!’. Y los aromas son claves para encontrar el placer y descanso en la propia casa”.

Perfumar el hábitat

Las fórmulas de los perfumes se elaboran teniendo en cuenta las propiedades antisépticas y anti-gérmenes que naturalmente tienen las plantas y las especias. En perfumería hay compuestos químicos que se denominan “nature-identical” o “idénticos a la naturaleza”. Son moléculas sintetizadas cuya estructura molecular es idéntica a su equivalente en el mundo natural. Así se crean perfumes cuyo fin es imitar a la perfección las propiedades medicinales que tienen las plantas. Del mismo modo que la medicina natural y la oriental (en particular la china), estas fragancias aprovechan las propiedades curativas naturales.

Durante la peste bubónica, los médicos usaban máscaras con forma de picos para protegerse y “filtrar” el aire. En estos picos ponían un mix de hierbas y especias conocidas por sus propiedades curativas, antivirales y anti-gérmenes.
Durante la peste bubónica, los médicos usaban máscaras con forma de picos para protegerse y “filtrar” el aire. En estos picos ponían un mix de hierbas y especias conocidas por sus propiedades curativas, antivirales y anti-gérmenes.

“Es interesante observar cómo el uso medicinal de las plantas y especias se trasladó al lenguaje”, marca Francisca. “Como perfumistas, uno de los mayores desafíos de nuestra profesión es encontrar las palabras que nos permitan nombrar lo que olemos. Para aprender a reconocer los aromas, primero hay que poder identificarlos. ¿Cómo lograr un vocabulario justo que explique los aspectos y facetas de un perfume y logre detallar qué componentes tiene? Ante esta necesidad de encontrar un idioma común, recurrimos a asociaciones y analogías en la descripción de un olor. Por ejemplo, unas de las asociaciones típicas que suelen hacerse es la del clavo y la anestesia del dentista. Las propiedades antisépticas, anti-bacteriales y anti-patogénicas en perfumes son muy conocidas. Fueron particularmente populares durante las pestes europeas, cuando los médicos usaban máscaras con forma de picos para protegerse y ‘filtrar’ el aire. En estos picos ponían un mix de hierbas y especias conocidas por sus propiedades curativas, antivirales y anti-gérmenes.”

“Hay una fórmula que considero perfecta para recrear en estos tiempos pandémicos. Se llama Five Thieves Oil y tiene su origen en la peste bubónica. Durante las pestes, antes igual que ahora, todo el mundo se pasaba meses encerrado en su casa, y hasta los ladrones se quedaban sin ingresos. Durante la peste bubónica, la salida fácil era robarle a los muertos y a los enfermos, ¿pero cómo hacían para salir airosos sin contagiarse? Según el mito, cuando los atraparon les dijeron que sólo los dejarían ir si revelaban el secreto de su sorprendente inmunidad. Se trataba de comerciantes de especias y usaban esta fórmula en aceite que ellos mismos habían inventado para prevenir el contagio”, cuenta Francisca Mancini.

El romero o
El romero o "rosemary" es un ingrediente fundamental en el arte de la perfumería.

Cómo crear tu propio “Five Thieves Oil” sin moverte de tu casa

“Five Thieves o Thieves oil lleva una base de canela, clavo, eucalipto, ralladura seca de limón y romero. Esta fórmula tiene muchas variantes ya que fue cambiando a lo largo de los años. La pueden usar como una base, pero siéntanse libres de explorar y probar lo que quieran. Agreguen, saquen. En perfumería hay miles de reglas, pero, en mi experiencia, ninguna vale más que el instinto. Una combinación muy buena es sumarle lavanda y un poco de rosas y alcanfor. Un detalle clave: en tiempos de COVID, si tienen los pulmones inflamados, no se recomienda trabajar con aceites: es mejor usar especies secas,” recomienda Mancini.

Ella asegura que nada es más fácil que hacer perfumes caseros en plena pandemia, ya sea con aceites o con especias. El método es simple: elegir las que más nos gusten, ponerlas en saquitos de lino o cualquier otro tejido natural (que pueden comprar o hacer) y guardarlos en distintos lugares de la casa. Es muy importante evitar las telas sintéticas porque no respiran. Y si no pasa el aire, tampoco pasa el perfume.

Five Thieves o Thieves oil lleva una base de canela, clavo, eucalipto, ralladura seca de limón y romero.
Five Thieves o Thieves oil lleva una base de canela, clavo, eucalipto, ralladura seca de limón y romero.

Francisca comparte otra receta de especias para mezclar que se puede poner en los cajones y que tiene además un efecto anti-polilla: romero, menta, lavanda, cáscara de limón, clavo, mezcla de pimientas, palitos de canela, madera de cedro, tomillo y Rosemary: “Cuando se trata de cantidades, siempre recomiendo hacer prueba y error. La calidad de los ingredientes también modifica el olor, y como la idea es que les guste a ustedes, la única instrucción que vale es probar. Importante: asegúrense de que todos los ingredientes estén secos antes de mezclar, sobre todo si usan lavanda fresca, rosas, o ralladura de limón…” Usando pétalos y cáscaras secas podemos perfumar rincones produciendo experiencias que nos aguardan al acercarnos a ellos, porque el olfato puede irse pero siempre vuelve, y, como a todos los que regresan, le gustan las bienvenidas.

SEGUÍ LEYENDO: