Las bajas temperaturas empezaron a marcar un cambio en la dinámica de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) en gran parte del área agrícola argentina. Según los datos del 45° informe de la Red Nacional de Monitoreo, el frío comenzó a moderar las poblaciones de la plaga incluso antes del ingreso de la ola polar, cuyos efectos se reflejarán con mayor precisión en los próximos registros.
Las mayores reducciones se observaron en las regiones Centro-Norte y Centro-Sur, donde disminuyeron las categorías de mayor abundancia y los promedios de capturas. En el Litoral también se detectó una retracción, aunque menos marcada, mientras que en las zonas consideradas endémicas del norte argentino comenzó una etapa de estabilización o leve descenso, pero todavía con niveles poblacionales elevados.
Desde la Red Nacional de Monitoreo remarcaron que el seguimiento permanente continúa siendo una herramienta clave para anticipar escenarios sanitarios en el cultivo. “Estos resultados refuerzan la importancia de mantener activos los sistemas de monitoreo durante todo el año, ya que permiten seguir la evolución de las poblaciones, detectar cambios en su distribución espacial y anticipar escenarios de riesgo para las próximas campañas agrícolas”, destacó el informe.
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En el NOA, donde la mayoría de las trampas se ubicaron sobre maíces en estado de madurez fisiológica, se registró una leve baja en la categoría de máxima abundancia —más de 100 adultos por trampa—, acompañada por localidades con ausencia o bajos niveles de captura. Sin embargo, la presión de la plaga continúa siendo elevada, con el 83% de los sitios relevados dentro de los rangos más altos de presencia del insecto.
En el NEA, las poblaciones se mantuvieron con alta presencia y los promedios fueron similares a los del relevamiento anterior, pese a un aumento de localidades dentro de la categoría máxima de capturas. En tanto, en el Litoral el 90% de las localidades registró presencia del vector, aunque la proporción de sitios con más de 50 adultos por trampa cayó del 35% al 17%, con las mayores concentraciones ubicadas en Entre Ríos y Corrientes.
El efecto más contundente del frío apareció en el centro del país. En la región Centro-Norte, las localidades con máxima abundancia bajaron del 64% al 36%, reduciendo significativamente el promedio regional de capturas. En el Centro-Sur, la retracción fue aún más evidente: el 54% de las localidades monitoreadas no registró presencia de chicharritas y sólo el 1% mostró niveles máximos, una señal alentadora de cara a la próxima campaña maicera.
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