Para la ganadería, 2026 ¿será el año de la consolidación de una nueva era?

Precios que se reacomodan, mercados externos firmes y nuevas reglas de juego están redefiniendo el negocio

Un conjunto de factores configura, para la ganadería, un escenario que muchos especialistas en el sector describen como una ventana de oportunidades difícil de repetir (INTA)

La cadena de ganados y carnes argentina atraviesa un momento bisagra. La combinación de una demanda internacional sostenida, condiciones favorables en los mercados globales y una revalorización de los sistemas de producción natural se suma a un consumo interno que mantiene a la carne como proteína central. Ese conjunto de factores configura un escenario que muchos en el sector describen como una ventana de oportunidades difícil de repetir.

En ese contexto, el presidente de Rosgan, Raúl Milano, aseguró que 2026 se perfila como “el año de la consolidación de una nueva era” para la ganadería argentina. Según su mirada, el cambio más profundo no es solo económico, sino cultural: quedó atrás la noción de que la carne debía tener un “precio político”. Para el dirigente, los valores actuales de la hacienda representan la base necesaria para estimular la producción, elevar la calidad de los rodeos y sostener un abastecimiento más estable en el tiempo.

Milano sostuvo que el productor aparece como uno de los principales beneficiarios de esta etapa, con una recuperación real del precio de la hacienda en pie que logra superar a la inflación. No obstante, advirtió que el desafío está en capitalizar ese margen mediante reinversiones estructurales. Alambrados, aguadas, infraestructura de manejo y una mayor implantación de pasturas figuran entre las mejoras clave para incrementar la capacidad productiva de los campos y avanzar en eficiencia.

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El presidente de Rosgan, Raúl Milano, aseguró que el cambio más profundo que se observa en la ganadería argentina es que quedó atrás la noción de que la carne debía tener un “precio político” (Infobae)

En cuanto a los sistemas de engorde, el titular de Rosgan señaló que el feedlot se consolidó como un eslabón central de la cadena, resultado de las transformaciones productivas de las últimas décadas. En esa línea, explicó que la tendencia hacia animales más pesados al momento de la faena responde tanto a fundamentos económicos como a una creciente orientación exportadora, en un escenario que hoy opera sin restricciones significativas y donde el mercado externo marca el pulso de los precios.

Respecto de la industria frigorífica, Milano planteó la necesidad de profundizar la integración entre productores, engordadores y frigoríficos. A su entender, avanzar hacia esquemas de aprovisionamiento más previsibles y una distribución más equilibrada del valor agregado será clave para sostener la expansión del negocio y reducir la volatilidad histórica que caracteriza al sector.

Finalmente, el dirigente destacó el papel de los instrumentos financieros como soporte del nuevo ciclo. Mencionó herramientas como el forward ganadero, el warrant ganadero y los mercados de futuros, desarrolladas junto con la Bolsa de Comercio de Rosario, que —anticipó— tendrán mayor protagonismo en los próximos eventos sectoriales. Para Milano, la combinación de precios, financiamiento e integración productiva podría convertir a 2026 en el año en que la ganadería argentina termine de despegar.

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