Los actores del negocio de la soja y el maíz en todo el planeta siguen de cerca las condiciones meteorológicas en Sudamérica, especialmente en la Región Pampeana, que viene complicada. Tiene lógica, la Argentina es un jugador global en el universo de la producción de granos. Al menos hasta los primeros días de febrero no habría mayores chances de precipitaciones importantes para la zona núcleo y buena parte del sur bonaerense. World Weather pronostica que la sequía en el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y el este de Argentina durante los próximos 7-8 días generará preocupación sobre la suerte de los cultivos.
Por su parte, CropProphet explica que el último corrimiento del modelo Inteligencia artificial/Sistema de pronóstico integrado (AIFS, por su sigla en inglés) de 14 días, indica una precipitación ponderada para la producción de maíz en Argentina del 53% de lo normal, y del 46% para la soja. Es decir, poca ayuda desde el cielo. Especialistas entrevistados por Bloomberg advierten que los agricultores argentinos necesitan lluvias en las próximas semanas para evitar pérdidas en los cultivos de soja y maíz. Daría la impresión de que La Niña se tomó en serio su rol justo cuando se necesita una productividad elevada a raíz de los precios vigentes.
Ambas Bolsas de granos argentinas informaron la semana pasada que el reciente clima cálido y seco ha comenzado a dañar los cultivos. Desafortunadamente, los pronósticos actuales sugieren que la situación podría empeorar. En el mejor de los casos, las precipitaciones mensuales en la zona cerealera argentina después de la tercera semana de enero podrían representar no mucho más de un tercio de los niveles normales.
En el caso de la soja, son decisivas las precipitaciones de enero y febrero para un buen rendimiento, pero circulan mapas meteorológicos que incluso estarían vaticinando lluvias inferiores a la media hasta marzo. Hay entonces una chance de que los rindes de la oleaginosa decepcionen por sexta temporada consecutiva. En teoría, lluvias fuertes de febrero podrían rescatar la cosecha de soja de un mal enero, pero eso parece no estar en los radares.
La Bolsa de Comercio de Rosario hace referencia a precipitaciones erráticas sobre lotes de soja de primera, cuya condición regular ha aumentado para la zona núcleo. “Si no llueve pronto, podría haber recortes en el potencial de rinde. Todo esto con temperaturas máximas que superarán en buena medida los 35 ºC a partir de este lunes 26 de enero. Por el déficit de lluvias hay 450.000 hectáreas de soja de primera en condición regular. El potencial de rinde de este cultivo tambalea ante la falta de agua”, dicen los expertos de la entidad.
El punto es que los lotes muy tempranos comienzan a transitar su periodo crítico -y el resto pronto les seguirá- en condiciones que no son las ideales. El nivel de pérdida dependerá de las lluvias de los próximos 7 días. Este lunes 26, la presencia de un sistema frontal frío, débil y estacionario, favorecerá la ocurrencia de precipitaciones aisladas e intermitentes en la región, aunque con temperaturas del demonio, claro. Además, el resto de la provincia de Buenos Aires difícilmente pueda disfrutar este modesto alivio, si es que ocurre. La falta de agua acorrala también a la soja de segunda, que presenta asimismo un panorama más ajustado y muy condicionado por la distribución de las lluvias.
En cuanto al maíz, desde la BCR explican que la foto general resiste, pero hay recortes donde no llovió y las precipitaciones esperadas llegarían tarde para revertir la condición del cultivo. La situación es tan heterogénea como lo fueron las lluvias desde fines de diciembre. Donde el agua llegó a tiempo y en ambientes de buena aptitud o mejor rotados, los rindes aguantan. El escenario cambia en los cuadros más restrictivos, en los lotes sembrados en octubre y, especialmente, en la franja central de la región núcleo, donde en los últimos días no hubo lluvias y ya no se logra sostener el llenado de granos. Sectores del sudeste cordobés aparecen hoy como los más comprometidos: se estiman pérdidas de hasta un 50% del rendimiento.
Por su parte, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) recortó en una semana en 8 puntos la condición bueno/excelente para la soja, y en 12 puntos la del maíz. Ambos cultivos siguen estando mejor que el año pasado, pero vienen perdiendo terreno aceleradamente. Con el pronóstico de sequía, esta tendencia podría ir en aumento e incluso multiplicarse. Por cierto, la humedad del suelo ha disminuido aún más rápidamente, sobre todo para el maíz, afectando a la mitad de los lotes. Se prevé que la tendencia a la baja de rindes continúe si no hay un cambio significativo en el patrón climático.
Fronteras afuera, todos están siguiendo el caso. John Baranick, especialista de la estadounidense DTN, subraya que la sequía en Argentina continúa expandiéndose en el centro y sur del cinturón productivo. “La tan esperada racha de escasas lluvias generadas por La Niña finalmente ha alcanzado a los cultivos en este país y los está afectando. Las precipitaciones de las últimas dos semanas fueron inferiores al 20% de lo normal en casi todas las principales zonas de cultivo de maíz y soja”, enfatiza el meteorólogo.
Coincidiendo con la BCR, Baranick hace referencia a algunas lluvias dispersas en el sur de Santa Fe, norte de Buenos Aires y el sudeste cordobés en el corto plazo; el resto de la Región Pampeana no tendría demasiadas chances. Eso sí, es probable que las cantidades sean inferiores a 10 milímetros en la mayoría de las zonas. Podrían darse tormentas fuertes, pero en áreas acotadas.
Baranick dice que sin una cobertura muy buena durante al menos 5 a 7 días, las condiciones de los cultivos volverían a caer en el nuevo informe de la BCBA esta semana. “Lo único que salvará a soja y maíz es el regreso de la lluvia. Lamentablemente, después de las precipitaciones dispersas de esta semana, los modelos a largo plazo prevén que el país volverá a un febrero relativamente seco, especialmente en la primera mitad. Y aunque no se pronostica un calor considerable, sí se proyectan temperaturas superiores a lo normal para las próximas tres semanas”.
Baranick cree que si esto se cumple según lo previsto, las condiciones de los cultivos seguirán empeorando y las cifras de producción deberán ajustarse a la baja. “Aunque actualmente no es crítico, el pronóstico no es favorable para el país”, concluye el especialista estadounidense.