Infobae tuvo acceso en exclusiva a reveladoras declaraciones del Comité Dominicano de los Derechos Humanos (CDDH), organismo que investiga la expansión en la isla de las redes transnacionales que captan ciudadanos latinoamericanos para la guerra en Rusia,
Aunque la mayoría de los casos documentados responden a engaños bajo falsas promesas laborales, las autoridades comunitarias confirman un alarmante giro en el conflicto: al menos 50 dominicanos aceptaron viajar conscientemente para enrolarse directamente como combatientes en el frente de batalla ruso.
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A la par de estos reclutamientos voluntarios por necesidad extrema, defensores de derechos humanos y familiares continúan recabando evidencias y testimonios que exponen la velocidad, el hermetismo y la impunidad con la que estas organizaciones operan en Quisqueya.
En entrevista exclusiva con Infobae, Carlos Manuel Sánchez Díaz, coordinador general para la Región Sur del CDDH, reveló los hallazgos más recientes de la investigación que lidera en la provincia de San Cristóbal y zonas vulnerables del país.
Además de los 150 ciudadanos que partieron engañados, la organización confirmó la salida de un contingente que conocía perfectamente el destino militar de su viaje.
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«Tenemos la información confirmada de que hay alrededor de 50 dominicanos que sí se fueron sabiendo que iban con un contrato para ir al frente de guerra a Rusia. Esos ciudadanos se fueron firmando un contrato prácticamente como mercenarios», explicó Sánchez Díaz. Según los reportes recabados por el activista, este grupo abordó los vuelos entre los meses de junio y agosto de 2026.
La principal motivación detrás de esta decisión no responde a posturas ideológicas ni a formación militar previa, sino a la pobreza extrema y la falta de oportunidades en sus comunidades.
«Lo que invade a nuestros países es la miseria de la gente. Les hacen ofertas tentadoras de 8,000 a 16,000 dólares iniciales, y les prometen que si mueren en combate les dejarán indemnizaciones de hasta 400,000 o 500,000 dólares a sus familias. Eso está llamando la atención de la gente; incluso hemos documentado casos donde las familias completas se han reunido y han dado la aprobación para que el joven se vaya a la guerra», enfatizó el defensor.
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«Hizo su trámite callado»: El testimonio que expone la partida en grupo
Las investigaciones del CDDH coinciden con el testimonio exclusivo brindado a Infobae por la hermana de un joven dominicano de 22 años, quien trabajaba como herrero y soldador en su comunidad antes de desaparecer sin dejar rastro. La joven relató cómo su hermano realizó todos los preparativos en el más absoluto secreto tras contactar a los reclutadores por redes sociales.
«Él hizo su trámite callado, no le dijo nada a nadie de la familia. Como a los cuatro días de no saber de él y de estar buscándolo, nos escribió por WhatsApp desde un número de allá diciendo: ‘Estoy en Rusia trabajando como soldado’», relató la hermana.
La familia descubrió que no había viajado solo. El joven dominicano abordó el avión junto a un grupo de al menos cuatro o cinco muchachos más de su misma edad y de localidades cercanas como Higüey, captados bajo el mismo patrón de inmediatez.
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Sin embargo, el contacto directo duró muy poco. Cuando la familia intentó comunicarse nuevamente al número desde el cual el joven escribió, quien respondió las llamadas no fue el ciudadano dominicano, sino un mando militar en el terreno.
«Nos coge la llamada un jefe que no habla español, habla en ruso. Nos dice que donde está mi hermano no hay señal y que luego nos pondrá a hablar con él, pero nunca nos pone. Ya no nos coge las llamadas ni ve los mensajes. No sabemos nada de él», denunció.
Geografía de la captación
Las indagaciones del CDDH ubican los focos de reclutamiento en zonas marginadas del municipio de Haina y el distrito municipal El Carril (San Cristóbal), extendiéndose hacia barrios vulnerables del Distrito Nacional, la provincia Santo Domingo, Higüey, San Pedro de Macorís y San Juan de la Maguana.
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La red opera coordinada desde ejes centrales ubicados en Colombia, desde donde envían enlaces digitales y contratos bajo fachadas de “intercambios culturales” o empleos de construcción para eludir sospechas migratorias.
Pese a que el 24 de agosto de 2026 activistas y familiares se concentraron frente a la Procuraduría General de la República para interponer denuncias formales con contratos, números telefónicos y evidencias, la respuesta estatal ha sido nula.
«Le informamos vía WhatsApp al propio ministro de Defensa, a la procuradora fiscal de San Cristóbal y a la de Haina. Lo que hemos recibido hasta hoy es un silencio total», recriminó Sánchez Díaz.
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El activista alertó además que las denuncias públicas provocaron represalias en el frente contra los combatientes, a quienes les confiscaron los teléfonos y castigaron enviándolos a la primera línea de fuego, donde ya se confirma la muerte de al menos un joven dominicano por el impacto de un dron.
Ante este crítico escenario, el activista Carlos Díaz espera que las autoridades estatales se pronuncien lo más pronto posible para activar los mecanismos de protección y rescate diplomático que permitan retornar sanos y salvos a los dominicanos atrapados en la guerra en Rusia.
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