República Dominicana está impulsando una importante inversión para proteger los ecosistemas mediante la movilización de $100 millones en proyectos enfocados en la sostenibilidad hídrica, el saneamiento y la preservación ambiental en el Caribe. Esta medida busca fortalecer la gestión del agua, restaurar cuencas y garantizar la conservación de los recursos marinos y costeros, marcando un giro en la forma en que el país enfrenta los retos ambientales y climáticos.
La estrategia se articula a través de la emisión de bonos azules, un instrumento financiero innovador que cuenta con la participación del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Superintendencia del Mercado de Valores (SIMV) y el Instituto Global para el Crecimiento Verde (GGGI). Las entidades responsables han presentado la iniciativa Bluecar, que convoca a actores del mercado de capitales a presentar proyectos susceptibles de recibir financiamiento y asistencia técnica para la estructuración y emisión de estos bonos en el mercado dominicano.
Los fondos obtenidos mediante los bonos azules estarán destinados a la protección y restauración de cuencas, la gestión sostenible y el tratamiento de agua, el saneamiento, la restauración de hábitats, el impulso de la economía circular, el turismo sostenible, las actividades portuarias, la pesca responsable y la acuicultura sostenible. Las autoridades han subrayado que esta herramienta financiera busca conectar el capital disponible con proyectos capaces de generar impactos concretos en la gestión ambiental y el desarrollo económico.
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“El reto es conectarlos”, afirmó Paíno Henríquez, ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, al referirse a la existencia de oportunidades de inversión y capital para proyectos ambientales bien estructurados. Henríquez explicó que “la economía azul no comienza en nuestras costas, comienza donde nace el agua”, y destacó que la protección de las cuencas hidrográficas resulta esencial para garantizar la seguridad hídrica y sostener actividades como la agricultura, la industria y el turismo.
La experiencia reciente del país con instrumentos financieros sostenibles refuerza esta apuesta. En junio de 2024, República Dominicana realizó su primera emisión de bono verde soberano por $750 millones, con una demanda seis veces mayor al monto ofertado. De esos recursos, $142,5 millones se destinaron a proyectos de gestión eficiente y resiliente del agua, entre ellos el saneamiento, la ampliación de alcantarillados y el tratamiento de aguas residuales.
El superintendente del Mercado de Valores, Ernesto Bournigal Read, resaltó que “el financiamiento verde se amplía hoy con los bonos azules, instrumentos de naturaleza ambiental que permitirán garantizar recursos hacia la protección de los océanos, la gestión sostenible de los recursos marinos y costeros, el tratamiento del agua, el saneamiento y otras actividades vinculadas con la economía azul”.
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Por su parte, Malle Fofana, director ejecutivo adjunto del GGGI, valoró el liderazgo dominicano en la integración de la agenda ambiental y las finanzas sostenibles. “Proteger estos recursos es, por lo tanto, no solo un imperativo ambiental, sino también una prioridad económica”, señaló Fofana.
El lanzamiento de Bluecar incluyó sesiones técnicas sobre los requisitos para la emisión de bonos azules en el mercado de valores local y espacios de diálogo entre bancos, administradoras de fondos, casas de bolsa y representantes del sector empresarial. La meta de movilizar $100 millones mediante estos instrumentos apunta a fortalecer la resiliencia climática y promover el uso sostenible de los recursos naturales, abriendo oportunidades para el desarrollo económico y la protección de los ecosistemas en el Caribe.
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