La justicia dominicana se encuentra en la antesala de un fallo definitivo por uno de los crímenes que más hondo ha calado en la sensibilidad colectiva en los últimos años. El Ministerio Público solicitó el día de ayer 5 de junio formalmente una condena de 40 años de prisión para el autor material del disparo que segó la vida del niño Gioser Luis Feliz, de tan solo 9 años, y 30 años de cárcel para los demás coimputados.
La petición, realizada formalmente ante el Primer Tribunal Colegiado de Santiago, marca el cierre de un debate procesal extenuante y traslada la responsabilidad final a los jueces, quienes han fijado la lectura de la sentencia para el próximo 30 de junio.
Para entender el peso de los años de cárcel solicitados, es preciso regresar a la fatídica tarde del 19 de abril de 2023. Gioser Luis Feliz, un niño alegre de nacionalidad estadounidense que residía junto a su familia en el condado de El Bronx, Nueva York, acababa de aterrizar en el Aeropuerto Internacional del Cibao. Lo acompañaban su padre y la pareja de este, en lo que se perfilaba como unas vacaciones familiares en la tierra de sus ancestros.
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El vehículo en el que se trasladaban avanzaba por la Circunvalación Norte de Santiago de los Caballeros cuando la normalidad del viaje se rompió de forma violenta. Un grupo de asaltantes interceptó el automóvil con la clara intención de perpetrar un robo. En medio de la confusión y el pánico del asalto, un arma de fuego fue accionada.
El proyectil atravesó el cristal e impactó directamente en el cuerpo del pequeño Gioser, transformando el anhelo del reencuentro familiar en una pesadilla de sangre, gritos y sirenas de ambulancia. El menor no sobrevivió al impacto, y su cuerpo tuvo que ser repatriado para recibir sepultura en el mismo suelo neoyorquino donde crecía.
La traición detrás del crimen: El factor Tomás Peña
Detrás de la logística del asalto se escondía un elemento que dotó al caso de una carga dramática y de un repudio social aún mayor: la traición. Con el avance de las investigaciones, las autoridades descubrieron que el cerebro detrás del atraco no era un extraño, sino Tomás Peña, señalado como el mejor amigo del padre de la víctima.
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Peña, valiéndose de la confianza y el conocimiento íntimo de los movimientos de la familia, planificó minuciosamente el asalto para despojarlos de las pertenencias y el dinero con el que viajaban desde Nueva York. Según los informes del caso, el autor intelectual organizó la emboscada bajo la premisa de ejecutar un robo lucrativo, asegurando posteriormente que desconocía que el hijo de su amigo se encontraba dentro del vehículo al momento de interceptarlos.
Sin embargo, para la sociedad y los acusadores, la ignorancia del detalle no exime la monstruosidad de un plan que culminó en un infanticidio. El proceso judicial seguido contra los seis hombres presuntamente implicados ha culminado su etapa culminante tras agostarse la fase de juicio de fondo.
Durante las audiencias, el tribunal escuchó testimonios desgarradores, evaluó peritajes balísticos y examinó las pruebas documentales presentadas por la fiscalía. Por lo que, el Ministerio Público solicita las siguientes penas:
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- 40 años de prisión: Para Luis Ángel Vargas Brito, identificado de forma contundente como el presunto responsable de realizar el disparo mortal.
- 30 años de prisión: Para Tomás Peña (el amigo y planificador), Darlyn Javier Mercado, José Manuel Almonte, César Junior Ulloa y Elián Martínez, en calidad de coautores y cómplices del sangriento asalto.
El próximo 30 de junio, cuando los jueces den a conocer la sentencia, la República Dominicana y la comunidad dominicana en Nueva York sabrán si el peso de la ley caerá con la severidad que el Ministerio Público ha demandado para vengar, en los tribunales, la memoria del pequeño Gioser.