La intervención de la Policía Nacional dominicana con gases lacrimógenos y chorros de agua este domingo para dispersar a centenares de manifestantes en la provincia de San Juan expone la tensión generada por la posible explotación de oro por parte de la compañía canadiense GoldQuest en la localidad de Romero.
Organizaciones civiles y líderes políticos sostienen que la actividad minera pondría en riesgo los recursos hídricos de la zona y la seguridad alimentaria nacional, dada la relevancia de la producción agrícola de la provincia. La concentración fue dispersada por la Policía en el trayecto a Romero, tras partir del municipio de San Juan de la Maguana, y participaron residentes de diferentes localidades del suroeste, de acuerdo con la cobertura en terreno de la agencia internacional de noticias EFE.
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El punto de quiebre se produjo cerca de la presa de Sabaneta, cuando los manifestantes intentaban continuar hacia Romero, área actualmente bajo exploración minera de GoldQuest, y los agentes impidieron el avance con gas lacrimógeno y agua a presión. La movilización incluyó el lanzamiento de piedras a la policía y disparos al aire, entre crecientes consignas de rechazo a la minería. Entre los lemas comunes se escucharon: “Agua sí, oro no” y “No queremos oro, queremos vida”, acompañados de banderas nacionales y de diversas organizaciones civiles, según observó en el lugar la agencia internacional de noticias EFE.
Cuatro agentes de la seguridad dominicana —tres policías, entre ellos dos mujeres, y un capitán del Ejército— resultaron heridos durante la protesta, según informó la Policía Nacional en un comunicado citado por Diario Libre.
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Las lesiones se produjeron cuando un grupo lanzó piedras al final de la manifestación, lo que provocó que las unidades de seguridad utilizaran gases lacrimógenos y chorros de agua para controlar los disturbios —de acuerdo con la nota oficial. La Policía Nacional destacó que no se emplearon armas de fuego en el operativo, desplegado en las inmediaciones de la Presa de Sabaneta, donde también se reportaron daños materiales en vehículos policiales.
Las autoridades investigan si los agresores podrían ser “infiltrados”, como evalúa la propia Policía Nacional, que también precisó la intención de identificar y someter a los responsables de los hechos.
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Por su parte, la empresa GoldQuest, titular del permiso en Los Romeros, afirma que la actividad en curso es únicamente de exploración minera, y que la concesión oficial no habilita aún la explotación de oro, posición que el Gobierno dominicano ratificó ante el mismo medio.
La controversia tiene antecedentes de larga data: el Estado dominicano otorgó los permisos de exploración a GoldQuest hace alrededor de una década, pero hasta la fecha el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales no ha emitido autorización para la explotación, lo que mantiene la actividad minera restringida a la búsqueda de yacimientos en la zona.
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La producción agrícola de San Juan representa 60 % de las habichuelas y 15 % del arroz consumidos en el país
Uno de los datos centrales del conflicto, según subraya el senador de San Juan, Félix Bautista, es el impacto potencial sobre la agricultura: la provincia produce cerca del 60 % de las habichuelas y aproximadamente 15 % del arroz que se consumen en la República Dominicana, lo que incrementa la preocupación por una eventual contaminación de los ríos si se autoriza la explotación minera.
Bautista, junto a otros legisladores y agrupaciones ambientalistas y comunitarias, se opone firmemente a la entrega de permisos de explotación, posición que divulgó en sus redes sociales donde condenó el accionar policial y calificó la dispersión de la marcha como “inaceptable”. La oposición a la explotación no solo reside en los estamentos políticos y sociales: la Iglesia católica también ha expresado su rechazo al uso de los recursos minerales del subsuelo de Romero.
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Según testimonios recogidos por EFE, el abogado Francisco Isaías Ogando, minutos antes del inicio de la protesta, describió la movilización como una reivindicación nacional: “El apoyo ha sido extraordinario de toda la población sureña y del país entero, porque ya esto es una reivindicación que la ha acogido todo el dominicano, que se ha tomado conciencia del daño que hace la explotación minera”.
En la misma línea, Leudys Benzán, residente de la provincia, advirtió sobre las consecuencias directas de una eventual aprobación al proyecto: “Estamos marchando en contra de la minería, queremos agua, no oro. El apoyo ha sido masivo, la gente sabe que si se explota la zona se contaminará el agua de nuestros ríos y no tenemos producción agrícola”. Benzán alertó, además, sobre el clima de tensión en el área en caso de no obtener una postura clara por parte del gobierno dominicano: “Las cosas se pondrán difíciles si el presidente dominicano, Luis Abinader, no habla rápido en contra de los trabajos de la minera”.
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El modelo propuesto por GoldQuest difiere del de Pueblo Viejo, operado por Barrick Gold
GoldQuest sostiene que, en caso de obtener los permisos de explotación, utilizaría métodos subterráneos —y no a cielo abierto— para extraer oro, plata y zinc, una modalidad que la distingue del modelo de la mina de Pueblo Viejo en Sánchez Ramírez, gestionada por la multinacional minera canadiense Barrick Gold. Esta última es reconocida como una de las minas más grandes del mundo, y su ejemplo se cita con frecuencia en el debate público para ilustrar los riesgos y consecuencias de la explotación minera a gran escala en la República Dominicana, de acuerdo con información proporcionada por la agencia internacional de noticias EFE.