La pérdida de una niña en el oeste de Santo Domingo ha marcado el saldo más trágico de las últimas lluvias intensas que han azotado a República Dominicana. La caída de una pared de su vivienda, impulsada por la acumulación de entre 300 y 400 milímetros de agua en varias zonas, evidencia la magnitud del fenómeno que sorprendió a decenas de familias durante la madrugada.
Las autoridades confirmaron que la situación llevó a numerosas inundaciones y daños materiales en sectores vulnerables, concentrándose los mayores destrozos en el Gran Santo Domingo y el Distrito Nacional. El presidente Luis Abinader y el director del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), Juan Manuel Méndez, informaron en conferencia de prensa que el operativo de emergencia se activó desde la madrugada para salvaguardar vidas y coordinar la asistencia a los damnificados.
Una de las afectadas, Juleisy Figuereo, relató a EFE que debió abandonar su hogar junto a sus tres hijos cuando el nivel del agua alcanzó su cintura, poco antes de las cuatro de la mañana. “No nos ahogamos porque fuimos atentos y salimos huyendo”, contó. La cañada cercana arrasó con casi todas sus pertenencias, dejando a la familia sin cama, nevera ni ropa.
El relato de Figuereo refleja la realidad de muchos residentes de barrios humildes como Las 800, donde las lluvias de la madrugada dejaron viviendas inhabitables y familias sin recursos básicos. Los vecinos han evacuado muebles, colchones y electrodomésticos a la calle, en un intento desesperado de rescatar lo poco que quedó tras el paso del agua.
Frente a la emergencia, el presidente Abinader destacó que desde la madrugada el Gobierno movilizó recursos y organismos de socorro, priorizando la prevención y la protección de vidas humanas. “Luego también la parte material”, añadió el mandatario, al anunciar medidas destinadas a asistir a quienes han perdido sus hogares y pertenencias.
El impacto de las lluvias obligó además a la suspensión de las clases durante la jornada, una medida preventiva para proteger a la población escolar ante posibles riesgos en el desplazamiento y la permanencia en instalaciones educativas.
Pronóstico y advertencias meteorológicas para los próximos días
El Instituto Dominicano de Meteorología ha emitido un pronóstico que anticipa la persistencia de condiciones adversas hasta el sábado 11 de abril. Se espera que la combinación de una vaguada y vientos cálidos del sureste provoque aguaceros moderados a fuertes, tormentas eléctricas y ráfagas de viento en distintas provincias.
Durante este jueves, los chubascos matutinos afectarán zonas como La Altagracia, Samaná, Santo Domingo, San Cristóbal, Peravia, Barahona y Pedernales. Las lluvias más intensas y frecuentes se producirán en la tarde, con especial incidencia en Hato Mayor, Monte Plata, Sánchez Ramírez, Duarte, Santiago, La Vega, Monte Cristi, Dajabón, Santiago Rodríguez, Elías Piña, Valverde y Puerto Plata.
Las autoridades han mantenido activas las alertas y avisos meteorológicos para ocho provincias, entre ellas La Vega, Monseñor Nouel, Santiago y Dajabón, mientras que cinco provincias, incluyendo San José de Ocoa y San Cristóbal, están bajo aviso. No se han descontinuado alertas en ninguna provincia.
Para el Distrito Nacional y el Gran Santo Domingo, se pronostican nublados, aguaceros moderados a fuertes, tormentas eléctricas y ráfagas de viento tanto en la mañana como en la tarde. Las temperaturas oscilarán entre 22 °C y 23 °C en las mínimas, y entre 30 °C y 32 °C en las máximas.
El viernes se mantendrá el riesgo de precipitaciones dispersas en la madrugada y la mañana en la costa Caribeña, y por la tarde podrían intensificarse los aguaceros en las regiones norte, noreste, sureste, la Cordillera Central y la zona fronteriza, debido al calentamiento diurno.
Para el sábado, la incidencia de la vaguada y el paso de un sistema frontal debilitado al noreste de la isla continuarán favoreciendo aguaceros fuertes, tormentas eléctricas y ráfagas de viento, con posibilidad de granizadas aisladas en algunas zonas.
La vigilancia meteorológica se mantiene, ya que las lluvias previstas pueden generar nuevas inundaciones urbanas y desbordes de ríos en las zonas más vulnerables.