El número de mujeres dominicanas que se convierten en madres después de los 40 años sigue creciendo, a pesar de que la mayoría de los partos todavía ocurre entre los 20 y 24 años. Este fenómeno se da en un contexto internacional en el que la natalidad disminuye y la maternidad se posterga cada vez más.
Durante los primeros dos meses de 2026, República Dominicana registró 242 nacimientos de madres mayores de 40 años. Según datos citados por Diario Libre, desde 2019 el Repositorio de Información de Estadísticas de Servicios de Salud (Riess) ha reportado más de 12 mil partos en mujeres de 40 a 44 años y más de 700 en mayores de 45.
El cambio en el perfil de las madres dominicanas se explica en parte por la evolución de los tratamientos de fertilidad y el acceso a nuevas tecnologías médicas. La doctora Francisca Aquino, ginecóloga del Centro Vista del Jardín, explicó a Diario Libre que “están cada día más avanzados los tratamientos de fertilidad y las pacientes entonces comienzan a adherirse y a tener hijos cada día más tarde”.
Este avance permite a más mujeres concebir en edades en las que antes las posibilidades eran considerablemente menores.
Las opciones para planificar la maternidad han aumentado. La posibilidad de congelar óvulos y la realización de chequeos preconceptuales son herramientas que hoy emplean muchas dominicanas para postergar la maternidad sin perder oportunidades.
Aquino señala que estos métodos permiten a las mujeres reservar óvulos en mejores condiciones y decidir cuándo desean ser madres, mientras que un estilo de vida saludable contribuye a mantener la calidad y cantidad de los óvulos a lo largo del tiempo.
El fenómeno de la maternidad tardía, sin embargo, no responde solo a factores médicos. Elementos sociales y personales también juegan un papel clave. Según Aquino, la educación, la elección de pareja y la estabilidad laboral influyen en que muchas dominicanas retrasen la decisión de ser madres.
La especialista subraya que en la actualidad las mujeres aprenden a conocerse y a cuidar su salud, lo que se traduce en mejores condiciones para un embarazo avanzado en edad.
Un caso reciente atendido por Aquino ejemplifica esta tendencia: una paciente de 45 años logró embarazarse de manera natural, sin tratamientos de fertilidad, tras varios intentos fallidos y un cambio en su estilo de vida.
Este ejemplo muestra que, aunque la ciencia médica ha avanzado, el bienestar físico y emocional sigue siendo determinante para lograr un embarazo exitoso en edades avanzadas.
La maternidad después de los 40 años implica riesgos, como la posibilidad de desarrollar complicaciones hipertensivas o diabetes durante el embarazo.
Sin embargo, Aquino aclara que el seguimiento médico y la atención especializada han permitido reducir las probabilidades de complicaciones. La vigilancia constante y los tratamientos adecuados son factores que contribuyen a que las mujeres puedan llegar al embarazo en condiciones óptimas, incluso cuando presentan patologías previas.
En el plano internacional, la tendencia a postergar la maternidad también es evidente. En 2025, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos informaron que las mujeres mayores de 40 años registraron más nacimientos que las adolescentes, en un entorno de disminución general de la natalidad desde 1990.
La transformación en los patrones de maternidad en República Dominicana refleja tanto los avances en salud reproductiva como los cambios sociales que vive el país. Cada vez son más las mujeres que deciden posponer la maternidad para priorizar su desarrollo personal, emocional y laboral, apoyadas en los recursos médicos y en una mejor autopercepción de su salud y bienestar.