La República Dominicana afronta el año 2026 con las expectativas puestas en una recuperación económica significativa, impulsada por un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) que el banco suizo UBS sitúa entre 3.5 % y 4.5 %. Este avance estaría sustentado en la revitalización de la demanda interna y la reactivación de sectores clave como el turismo y la construcción, en un entorno de disciplina fiscal que ha diferenciado al país dentro de los mercados emergentes.
Según el informe de UBS citado por diario libre, el año anterior se caracterizó por una marcada desaceleración económica. En 2025, la expansión del PIB fue de solo 2.1 %, una de las cifras más bajas fuera de la etapa de pandemia.
Las causas principales incluyeron condiciones financieras más estrictas, poco dinamismo en el crédito y una moderación de la actividad turística, afectada por el encarecimiento en Estados Unidos y la caída del poder adquisitivo de los viajeros internacionales.
En contraste, para 2026 se anticipa un cambio de tendencia. El crecimiento estará apuntalado tanto por el empuje de sectores internos como por el aporte de la inversión extranjera y el turismo, que son motores tradicionales de la economía dominicana. Además, la gestión de las finanzas públicas se mantiene como un factor de confianza: el déficit fiscal de 2025 se ubicó cerca del 3.5 % del PIB, pero con un superávit primario ligero, una situación que pocas economías latinoamericanas han podido mantener en los últimos años.
La proyección oficial para este año prevé un déficit fiscal del 3.2 % del PIB y un superávit primario superior, metas que el análisis de UBS considera alcanzables por la trayectoria reciente en el manejo fiscal.
La deuda pública del país ha mostrado estabilidad, manteniéndose entre el 47 % y el 49 % del PIB, según el informe. Este equilibrio se ha logrado gracias a un crecimiento económico sostenido y a un manejo prudente de las cuentas estatales.
Por su parte, el déficit de cuenta corriente se proyecta en el rango de 2 % a 3 % del PIB, financiado principalmente por los ingresos del turismo, las remesas y la inversión extranjera directa, que continúa dirigiéndose hacia sectores como la energía, los bienes raíces y el turismo.
La estabilidad política y el acceso favorable a los mercados internacionales han fortalecido la confianza de los inversores. En 2025, los bonos soberanos dominicanos denominados en dólares ofrecieron retornos cercanos al 13 %, superando los resultados de otros emisores emergentes con calificación crediticia similar, según el informe de UBS.
La República Dominicana figura entre los emisores más sólidos del grupo de economías emergentes con calificación BB. Los spreads de deuda muestran fundamentos macroeconómicos robustos en comparación con mercados similares, lo que fortalece su atractivo ante los inversores internacionales.
No obstante, el informe advierte sobre la persistencia de riesgos externos. La economía dominicana, en tanto economía abierta, sigue expuesta a eventos climáticos adversos y a posibles cambios desfavorables en las condiciones financieras internacionales.
El desempeño de la economía durante 2026 dependerá no solo de factores internos sino también de la evolución global, especialmente del turismo y de la entrada de divisas por remesas e inversión extranjera. Estos elementos serán determinantes para consolidar la recuperación prevista este año.