La restauración del antiguo ingenio de Boca de Nigua avanza con rapidez, ofreciendo nuevas perspectivas para valorar uno de los emblemas del patrimonio colonial de la República Dominicana.
El ambicioso proceso, inspeccionado recientemente por Roberto ángel Salcedo, ministro de Cultura, apunta a culminar con un acto inaugural que incluirá un concierto a cargo de la Filarmónica de Santo Domingo.
Esta ceremonia buscará reavivar la memoria histórica y fomentar la apropiación social de un enclave clave en la historia de la esclavitud y la industria azucarera del Caribe, según informó el Ministerio de Cultura de República Dominicana.
Durante una visita efectuada junto a autoridades provinciales, municipales y arqueólogos, Salcedo constató el notable progreso alcanzado en la reconstrucción del techo, uno de los componentes más deteriorados de la estructura.
Un informe técnico previo había detectado grietas, deformaciones, corrosión y presencia de moho blanco, evidencias del desgaste acumulado por siglos.
El propio titular de Patrimonio Monumental, Juan Mubarak, señaló que cada intervención sigue rigurosamente los criterios históricos para salvaguardar la autenticidad arquitectónica, asegurando que “se han seguido los lineamientos históricos de la construcción de este ingenio”, una declaración recogida por el Ministerio de Cultura.
Patrimonio Cultural de la Humanidad
El Ingenio Boca de Nigua, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2005 (en el marco del proyecto “Los primeros ingenios coloniales azucareros de América”), constituye una referencia ineludible del pasado colonial y de la economía esclavista.
Fundado a mediados del siglo XVII para la elaboración de azúcar, llegó a estar equipado con 12 calderas, de las que seis siguen conservando su forma original y otras seis fueron remozadas durante la restauración de 1979.
El espacio, de gran extensión, además de la casa principal y los restos del trapiche, alberga el secadero y almacenes de azúcar, todo ello organizado en torno a una ruta que permite a los visitantes un recorrido por vestigios cruciales de la arquitectura y tecnología de la época.
Escenario de rebelión en 1796
El complejo se sitúa en el municipio San Gregorio de Nigua, provincia San Cristóbal, delimitado por el arroyo Agua Dulce y rodeado de sectores como Ingenio Nuevo, Sainaguá y Hatillo, además del mar Caribe al sur.
La construcción, originada para la colonia francesa tras la cesión de Santo Domingo por el tratado de Basilea, fue escenario de la rebelión de los esclavos en 1796, uno de los episodios más significativos de resistencia durante el dominio español. La tradición local recuerda este levantamiento como una de las últimas revueltas de esclavos en la región.
Las instalaciones del ingenio también han acogido manifestaciones culturales como el Festival de Cimarronaje, celebración anual celebrada cada 30 de octubre desde 1989 hasta el año 2010, cuya interrupción dejó la expectativa de que las nuevas obras de restauración puedan reactivar esta tradición que resalta los valores de la cultura afro-americana.
Para el arquitecto Eugenio Pérez Montás, quien estudió a fondo el sitio, el Ingenio Boca de Nigua representa "el más completo conjunto de antiguas estructuras arquitectónicas dedicadas a la fabricación de azúcar que ha llegado a nosotros." Detalló la singularidad de su diseño: trapiche de planta poligonal, casa de calderas, canaletas, pasos de bóveda y un sótano para hornos y fogones, todo ello rematado por notables arcos coloniales.
La zona donde se ubica el ingenio presenta hoy una atmósfera solitaria y boscosa, aunque las brigadas de limpieza mantienen el entorno en condiciones óptimas para el tránsito de visitantes.
El acceso, por un camino angosto y pedregoso, conduce a un conjunto donde apenas sobreviven ruinas de piedra y escombros, vestigios de una era en que la mano de obra esclava apenas superaba los siete años de vida laboral debido a la intensidad y dureza de los trabajos.
El Ministerio de Cultura de República Dominicana atribuye especial prioridad a estas intervenciones de rescate patrimonial, toda vez que el Ingenio Boca de Nigua forma parte de un grupo de monumentos y sitios nominados ante la Unesco, entre ellos las ruinas del ingenio Diego Caballero, el ingenio de Engombe, el de Palavé, Nuestra Señora de Monte Alegre y el de Sanate.