“Lo intentamos todo”: Fio Giménez contó por qué se separó de Cachete Sierra estando enamorada y qué le enseñó la terapia

En Ellas, la bailarina habló sobre el desafío de poner fin a una relación desde el amor, reflexionó sobre las heridas que descubrió al profundizar en su historia personal y explicó cómo eligió priorizar su bienestar, la calma y el crecimiento personal para no repetir viejos patrones en sus vínculos

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Ellas - Fiorella Giménez

“Te amo, evidentemente no te voy a dejar de amar, pero no es lo que elijo y no es lo que busco para mi vida este tipo de vínculo, porque no me podés dar lo que necesito, no te puedo dar lo que necesitás y seguir pidiéndote algo que no tenés para dar va a hacer que las cosas realmente terminen mal. Entonces, desde el amor, elijo por mí dejar de elegirte”, así resumió Fiorella Giménez el momento más desafiante del final de una relación que marcó su vida y la llevó a replantearse su presente y sus vínculos.

En Ellas, el ciclo de entrevistas de Infobae, la bailarina, acróbata y creadora de contenido habló sobre la separación de Agustín “Cachete” Sierra, el proceso de transformación que inició a partir de la terapia y las heridas que descubrió a partir de la terapia. Además, reflexionó sobre el amor, la importancia del diálogo, el contacto cero tras una ruptura y la decisión de priorizar su bienestar para dejar de repetir patrones heredados.

Ellas - Fiorella Gimenez
Fio Giménez: “Me separé diciendo: ‘Te voy a seguir amando’”

—Uno en redes siente que conoce al otro, pero es tan cortito ese tiempo en el que uno tiene la posibilidad de mostrarse o de exponerse, que hay una parte que nunca uno termina de dar a conocer, ¿no?

—Completamente. Coincido con vos y a mí lo que me pasa es que creo que yo no me doy a conocer en nada. Creo que es un escudo muy grande las redes sociales, el hacer acrobacia, el mostrarme como toda loca y demás. El otro día me junté con una amiga y me dijo: “Fio, vos te tenés que mostrar más cómo sos, amiga, tenés cosas lindas para dar a conocer”.

—Recién dijiste: “Es como un escudo”. ¿De qué sentís que te protegés?

—Creo que detrás de mostrarme así, a veces como toda una loca, hay una personalidad muy sensible. Siento que igual tengo una re fuerza de ir para adelante con determinadas cosas de la vida. Pero la gente a veces te dice: “No te expongas tanto en redes, no te muestres tanto”. Y yo tipo: “No me muestro”. No tienen ni idea de nada, en realidad. Siento que mis cosas privadas las tengo muy privadas. No se sabe nada de mi familia ni de mi vínculo, que fue recontra expuesto.

—Hay una realidad: todo lo que trasciende o se vuelve noticia suele estar asociado a algo oscuro. Vos dijiste: “Mi vínculo fue súper expuesto y, sin embargo, no se sabe nada”. Y es básicamente porque ustedes terminaron bien.

—Sí, totalmente.

—No acostumbramos a ver ese tipo de desenlaces y es una locura que las separaciones solo estén linkeadas al drama, ¿no?

—No me parece una locura porque entiendo que la gente cuando se involucra y quiere tanto, es muy difícil desapegarte del otro de una buena manera. Es como que hay muchas personas que te dicen: “Necesito un poco odiar al otro para soltar”. En mi caso estoy muy orgullosa de las personas que me rodean y también del vínculo tan largo que tuve, porque me demuestra la persona que estuve: cómo se maneja después de separados y cómo me manejo yo después de separados. Fueron cinco años de amor absoluto. Después, es cierto, no funcionó porque él quería unas cosas y yo quería otras. Pero eso no quiere decir que no ame a la otra persona con locura o que no haya sentido que la otra persona me amó con locura. Yo me sentí muy amada.

—Claro. Cuando querés tanto a alguien, ¿por qué llegar a que todo se rompa para entender que algo en ese formato no funciona más?

—Me parece muy loco que la gente solamente pregunte por las infidelidades. Para mí, si llegaste al punto de tener una infidelidad en tu relación, es que mucho antes y previamente ya las cosas estaban mal y no las supiste ver. Estabas muy desconectado con tu pareja o tu pareja estaba muy desconectado con vos para llegar al punto de que hayan mensajes, infidelidades y cosas feas. Para mí el vínculo se termina mucho antes, cuando realmente nos estamos dando cuenta que ya no me interesa hacer los mismos planes que te interesan a vos, ya no compartimos el mismo objetivo de vida. Capaz tenés una manera de dar cariño que no es lo que estoy necesitando ahora y viceversa...

—Y eso no significa que haya uno que esté mal, sino que es como una ecuación que se desbalancea en un momento.

—Tal cual, y si lo sabés agarrar a tiempo... Creo que cuando se estiran mucho los vínculos, ahí es cuando todo termina mal. Además, como filosofía de vida, yo tengo a la terapia. Me agarro mucho de la terapia. Me encasilla los patitos.

—Te ordena.

—Sí, porque soy muy sentimental. Vivo a flor de piel y obviamente un vínculo lo recontra vivo a flor de piel. No es que no lloré o no estuve triste. Obvio que sí. No es que no estuve enojada con la otra persona, obvio que sí. Pasé por absolutamente todos los estados. Pero cuando freno dos segundos, digo: “Me merezco ser feliz y la otra persona se merece ser feliz”. Estuve cinco años con una persona que me da orgullo decir que estuve porque tiene unos valores hermosos.

—¿Estaban conviviendo y tomaron la decisión de separarse?

—Sí, en el momento que se tomó la decisión, al día siguiente, decidimos que uno de los dos se fuera. Yo decidí irme de la casa que estábamos alquilando juntos porque era en un lugar que quedaba lejos. Y a mí me quedaba más cómodo venirme para Capital, para estar más cerca de todo. Pero creo que lo hicimos realmente con mucho amor, porque ya de por sí las separaciones son muy dolorosas.

—Y el condimento de estar expuestos los dos por ser figuras públicas. ¿Cómo lo manejaron? ¿Hablaron sobre cómo atravesar esa situación para que las voces de afuera no los terminaran lastimando?

—Creo que pudimos manejarnos muy bien en la privacidad para después, que cada uno tenga realmente cosas lindas para decir del otro, para el afuera también. Sí, obviamente que vos decís: “¡Uy! El otro se mandó estas cagadas”. Yo también me las mandé. ¿El otro por eso es un villano? No, no es un villano. Ahí es donde te digo que la terapia a mí me sirve mucho como para bajar. Y también creo que esta vez fue muy diferente, porque nosotros tuvimos algunas separaciones anteriores. Pero esta vez es la primera vez que me separo diciendo: “Te amo, evidentemente no te voy a dejar de amar, pero no es lo que elijo y no es lo que busco para mi vida este tipo de vínculo, porque no me podés dar lo que necesito, no te puedo dar lo que necesitás y seguir pidiéndote algo que no tenés para dar va a hacer que las cosas realmente terminen mal. Entonces, desde el amor, elijo por mí dejar de elegirte”.

Ellas - Fiorella Gimenez
“Hay un mundo paralelo donde podés separarte sin odiarte”, confesó la bailarina

—Es muy profundo lo que decís: “Me separo, te amo y te voy seguir amando”. Separarte amando a alguien es como una contradicción en sí misma, ¿no?

—Me emociona porque no sabés cómo lo intentamos, pero no me lo quiero adjudicar a mí. Yo también veía en los ojos de mi expareja cómo lo estaba intentando él y que no podía hacer lo que necesitábamos. Me da mucho orgullo igual, de verdad, porque siento que también es como un reflejo mío el haberme cruzado con una persona tan linda. Nos hemos cuidado un montón, pero también hay que saber poner un final, porque si la seguíamos estirando, se iba a convertir en una dinámica un poco tóxica, ¿viste? Las idas y vueltas, idas y vueltas no está bueno.

—Los que somos enamorados del amor decimos: “Con el amor se puede todo”. O sea, ¿qué es lo que falta en un vínculo con tanto amor para que no funcione?

Sanarse uno. Voy a hablar por mí. Yo creo que soy una persona que por vivencias que tuve de chica, siento que Agus vino a ponerme un espejo adelante y a decirme: “Mirá todo lo que no sanaste tuyo”. Y por vivencias que tuve de chica, lo que me explica el psicólogo, es que yo también me enamoré mucho, pero no desde el amor o de un lugar sano. Todos nos enamoramos un poco de lo que conocimos de chicos, el amor que conocimos de chicos. Y en mi casa, tampoco tengo la intención de contar demasiado, porque también es la historia de otras cuatro personas: mi mamá, mi papá y mis dos hermanos, que los amo con todo mi corazón. Pero mis viejos tenían muchas idas y vueltas. Y yo estaba repitiendo la misma relación de mis viejos. Iba y volvía, iba y volvía. La primera vez que yo me mudo sola a mis creo 21 años o 22 años, fue justamente porque mis viejos se mudaban todo el tiempo de una casa a otra. Y yo dije: “No lo quiero más para mi vida, me mudo”. Claro, yo me mudo. Pero por H, por B, yo igual siendo artista, viajando por el mundo, yendo y viniendo, y también por tener que rescindir contrato, terminé mudándome mucho. Y repitiendo la historia con quien fue mi pareja durante cinco años, yendo y viniendo. Repliqué muchas cosas sin darme cuenta.

—Y pese a que las abordaste en terapia, ¿sentís que igualmente no alcanzó?

—Es que esto es algo de ahora. Yo arranco esta terapia y empieza a suceder todo esto de la separación, el volverme a mudar otra vez, porque convivía con mi pareja. Esto es algo muy reciente, de hace cinco meses, que siento que me sacaron el velo de adelante y me explicaron que yo podía elegir mi vida y no repetir cosas sin darme cuenta. Elegir mi vida, pero no desde el trauma.

—Hoy, ¿qué elegís?

—¡Ay! Primero paz, calma. Yo soy una chica que todo el tiempo voy, vengo, me mudo, voy con un laburo, con otro laburo. También un poquito me alejé de la danza porque ya no elegía irme a Londres tres meses, irme a Perú…

—Un poco de estabilidad.

—Quedarme en mi casita, ¿viste? Poder estar en el cumple de mi ahijada, en el cumple de mi papá, en el Día del Padre. Esas cosas que uno siendo artista se pierde y quiero eso, calma, estabilidad. Pero siento que arranca desde adentro. Siento que todo lo que tenemos en nuestro mundo material empieza desde adentro. Si yo en mi mundo material tengo caos, con esto de que me mudaba todo el tiempo, muy probablemente adentro mío esté teniendo cosas a resolver.

—¿Y no sentís que todo eso se puede ordenar en el proceso? Vos decís: “Yo estoy viendo todo esto ahora. El amor está vigente y es profundo con una persona que me conoce y que conozco hace ya cinco años”.

—Bueno, es que yo siento que me estoy ocupando de ir a terapia, de hacer todo ese proceso. Capaz del otro lado no tienen ganas de hacer el proceso que conlleva, porque obviamente que si yo estoy así y conecté con una persona, la otra persona tiene el mismo nivel de herida que yo. Y hay veces que no todo el mundo está para esa. Hay veces que es mejor seguir, juntarse con los amigos, no hacerse cargo, ¿viste? Yo estoy para profundizar de verdad. Estoy en una búsqueda de estar bien, de tener calma, paz, de ser mi mejor versión. Quizás hay gente que viene a la vida con muchas cosas que yo no tengo ya resueltas, porque de chicos tuvieron un papá y una mamá, un hogar con un montón de amor, que yo tuve un montón de amor. Pero tuve estas inestabilidades también, que hoy en día las replico y que ya no las quiero repetir más y siento que me estoy haciendo cargo. Y me llegó ahora a mis 27 años. No era antes, era ahora. Y siento que viví todo lo que tenía que vivir y experimenté todo lo que tenía que experimentar. O sea, yo ahora me voy diciendo: “Che, lo di todo. Ahora sí”.

—Eso es lo que te da calma. Cuando salís de un trabajo, un vínculo o cualquier etapa sabiendo que diste todo, aunque duela, te quedás tranquilo. Porque llega un punto en el que el carro se tira de a dos sino se desbalancea y deja de funcionar.

—No digo que la otra persona…

—No, es proceso de cada uno a su tiempo.

—Tal cual. Hay veces que uno realmente no puede. No es momento. Y es válido también.

—Me parece muy interesante que dijiste: “Las separaciones son muy difíciles, no hace falta separarte de alguien odiándote, ni llevándote mal, ni enojándote”.

—Sí. Yo sé que es difícil, pero te juro que hay un mundo paralelo donde se puede.

—Me parece que eso es un flash a nivel consejo: “Te podés separar sin odiarte”.

—A mí me cuesta más separarme peleada de quien compartí cinco años. Ya la segunda vez que nos separamos me separé peleada. Aparte te separás peleado, ¿y a dónde se va todo el amor? O sea, yo sí me separé es porque no funcionó. Te voy a cruzar, te voy a dar un abrazo y un beso gigante, ¿entendés? Perdón, pero yo te he tenido una relación de cuatro años antes de mi relación pública y es el día de hoy que me lo cruzo, mi vieja se lo cruza y se pone a llorar. De vínculos donde realmente hay amor, vínculos donde el otro se maneja bien y no es solamente en el vínculo de pareja.

Ellas - Fiorella Gimenez
“Yo estaba repitiendo la misma relación de mis viejos”, explicó Fiorella en diálogo con Luli

—Si vos pudieses decirle a una amiga que tenés enfrente y está transitando una situación parecida, ¿qué tenés que rescatar de vos para que eso sea posible? ¿Cómo se logra?

—No quiero ponerme repetitiva, pero a mí realmente la terapia me abre la cabeza. Es conocerse a uno mismo, es conocer lo que uno necesita, porque a veces uno mismo se pone en el lugar de quedarse donde no está cómodo, donde no quiere estar y no se puede hacer cargo de que está incómodo. Entonces, le pide al otro. Y no, hacete cargo de que vos no querés más eso. Correte, ponete en otro lugar. Siento que es mucho amor propio o aunque sea intentar empezar a laburarlo, ¿viste? Porque está medio de moda: “No tenés amor propio, migajera”. ¿Viste esos comentarios que te dicen en las redes? Y a mí me parece que nadie que tenga amor propio le va a decir a otra persona: “Che, vos no tenés amor propio”, ¿entendés? Como que eso no es bueno.

—Si alguien del otro lado está viviendo una situación parecida, el primer paso sería empezar terapia. Pero, ¿qué pasa si la otra persona está en otro momento de su vida, en otro proceso, y no tiene ese compromiso consigo misma para salir del vínculo de una manera saludable?

—Yo tuve del otro lado una pareja que colaboró muchísimo. Estábamos los dos en la misma, decididos. Quizás, después el otro no haga terapia, no importa.

—Pero sería el hablar, ¿no? La comunicación.

—Sí, yo creo que es sentarse y ser honesto con el otro. Porque hay mucha gente que a veces no puede ser honesto con su pareja. Sentarse y decir: “Che, te amo, pero no es lo que quiero y no te lo tomes personal”. O que el otro también te lo pueda decir a vos. Yo creo que la pareja muere donde no hay más diálogo o más ganas de verse a uno y corregir las cosas que le está doliendo al otro. Creo que ahí es donde, donde mueren los vínculos.

—Compartiste esta experiencia de ir y volver. Muchas veces pasa que ves a una amiga y decís: “Dios mío, va a volver, que no vuelva”. ¿Has tenido dentro de tu grupo la que te dice: “Fio, por favor, basta de volver”?

—Todo mi círculo me dijo (risas). Todo mi círculo me dijo: “Ya basta, hermana, podés soltar de una vez”. (risas)

—¿Y qué decías en ese momento? Porque evidentemente ahí había una parte de los dos de insistir.

—No, aparte no solamente insistir, nos mudamos juntos, nos fuimos de viaje por todos lados. Creo que nuestro límite fue cuando se empezó a hablar de hijos y de casamiento. Ahí ya dijimos como: “Che, pará, primero tenemos que estar bien nosotros. Y si no estamos bien nosotros, es imposible seguir avanzando”. Yo tengo un círculo muy hermoso. Mis amigos son de oro. Por muchas cosas que suceden en la vida o cuando he tenido baches de quedarme sin laburo,tenido amigos que me han venido a levantar de la cama.

—Y cuando esos amigos te miraban y te decían: “Fio, ya te separaste, no vuelvas, basta”, ¿qué les contestabas?

—Es como que siempre ellos fueron muy de acompañar, dejando su punto de vista capaz claro de: “Che, vos ya sabés lo que hay. No pienses que vas a cambiar algo o que la otra persona va a cambiar. Es lo que hay”. Y bancaron.

—¿Y por qué sentís que insistías o insistían?

—No me quiero emocionar. Yo soy re llorona. Y además que esto es por algo lindo, pero... lo he charlado con el psicólogo. No se encuentra un abrazo tan sincero en cualquier persona. Nosotros teníamos... A mí me sucedió que yo vengo laburando en el medio desde los 18 años, pero a mis 22 fue cuando quedé en ShowMatch. Ahí me hice un poquitito más conocida. Y fue con él. Y yo tenía ese gran sueño, era chiquita, veía la tele y quería bailar ahí. Y ese sueño lo cumplí con él. Él fue la persona que me explicaba: “Ponete acá, hacé esto”. Yo era la bailarina, supuestamente yo lo tenía que ayudar a él.

—Aparte él es un buenazo.

—Re, obvio. Igual cuando nos enojamos... lo mataría, ¿eh? Tampoco romanticemos (risas).

—Todos cuando nos enojamos sacamos una versión nuestra que no es linda y es válido. Pero se ve que es muy generoso, por lo que me contás.

—Sí. Y a mí como persona lo que me sucede es yo cumplí un sueño muy grande de la mano con él. Eso a nosotros nos hizo también tener un... No sé cómo explicarte, porque es muy físico, muy el abrazo, el beso, la conexión, el entenderse con una mirada. Eso es lo que se sostiene en el tiempo. Capaz nosotros de la palabra nos estamos peleando y nos miramos y nos abrazamos y decimos: “¡Ah! Es por eso". Ahora sí es como un buen momento para el contacto cero. Yo tengo muchas ganas de seguir, avanzar y ya soltar.

—Sabiendo que la dinámica del vínculo de ustedes ya establecida es de ida y vuelta, es de ese amor y esa cosa tan profunda, ¿cómo se logra cortar?

—Siendo sinceros y diciendo: “Basta, lo intentamos todo. Ya nos estamos lastimando, no queremos lo mismo, evidentemente. Te voy a cruzar, te voy a abrazar, te voy a querer toda la vida”. Contacto cero y enfocarse en uno, ¿viste? Yo ahora tengo en las redes todo medio bloqueadito, no quiero ver nada.

—A ver dales tips a las recién separadas que están viendo esta entrevista. Contacto cero, silenciado en redes o unfollow...

—Y también a los amigos. No te metas a stalkear, no te dañes así. ¿Por qué te vas a meter a stalkear? Ocúpate de vos, todas las cosas que tenés que hacer en el día. Andá a entrenar, andá a laburar, juntate con amigas, juntate con amigos, hacé terapia, andá al gimnasio. Aparte yo ahora me mudé, estoy poniendo toda linda mi casa, son muchas las cosas que tengo que hacer yo para estar ocupándome del otro. Ya está. Si el vínculo se termina, más que nunca te tenés que ocupar de vos. Algo que yo siempre hice muy mal es que yo en los vínculos de pareja me voy mucho con el otro. Tengo una empatía de que me voy mucho al: “¿Qué necesitas? ¿Qué hacemos? ¿Qué te gustaría hoy?”

—A poner al otro adelante.

—Es lo que más tengo que corregir. Por eso te digo, yo necesito un momento de contacto cero, un momento de estar yo.

—Fio diste tres tips espectaculares. El primero: el diálogo, la comunicación, siempre. El segundo: cuando se terminó, contacto cero y dejar de seguir al círculo. Y el tercero: hacer insight para poder sacar adelante la mejor versión de cada una.

—Es que en realidad el último debería de ser el primero. Si vos ese lo tenés bien fuerte, el de siempre priorizarse, obviamente teniendo en cuenta al otro, ocuparse de uno, tener muy claras tus necesidades, siempre te van a aparecer vínculos sanos. Creo que yo me tengo que seguir laburando un montón a mí misma, pero ya estoy en el proceso y a medida que voy avanzando, empiezan a suceder un montón de cosas increíbles. Es ir en búsqueda de lo que querés ser.

—Si pudiese tomarte un mate o un té con la Fio de hace cinco años, la que estaba en ese proceso de venir de viaje, de golpe iniciar este vínculo con todo lo que hoy ya sabés y descubriste, ¿qué te dirías?

—Que la re viva, que no cambiaría nada de todo lo que pasó a nivel laboral, a nivel vínculos. No cambiaría nada. Que creo que si uno se maneja bien, se cruza con relindas personas y tanto laboral como parejas, que disfrute y que no me desespere tanto por querer obtener logros, objetivos. Primero uno tiene que estar bien con uno mismo. El éxito pasa por otro lado. El éxito pasa por irte a dormir a la noche y sentir el pecho lleno. Y si uno tiene que hacer un quilombo, como quedarse sin laburo, separarse, hacer esto, hacer lo otro, para tener esa paz a la noche cuando te vas a dormir, es ahí. Atravesá todo. Llorá, cambiate el pelo, cortate el pelo porque si hay algo adentro que te lo está pidiendo, es por ahí. Rodéate de buena gente y hacé terapia. Seguí haciendo terapia. Muchas veces en el momento no entendés qué está pasando y decís: “¿Por qué me pasa esto a mí ahora?” Esperá un poco. Esperá seis meses o un año y vas a entender por qué pasó todo eso, porque probablemente venga algo mejor.

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