Fabián Armoa: la actualidad del vóley argentino, su encuentro con Federer y la emotiva historia con su hijo adoptivo

En Citados, el experimentado entrenador dio cuenta del momento que vive ese deporte en el país, cómo tomó la decisión de irse a vivir a San Juan y recordó el momento en que decidió adoptar a Manuel, a quien hizo debutar en la Primera como profesional

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En Citados, Fabián Armoa describió la actualidad del vóley argentino y se refirió a la emotiva historia con su hijo adoptivo

Fabián Armoa es un histórico del vóley argentino. A sus 62 años lleva un largo recorrido, que incluye haber entrenado a la selección argentina (2003-05), a Azul Voley Club y actualmente UPCN San Juan. Con el elenco cuyano logró varios de los diez títulos que ganó a nivel local.

La historia de Armoa con San Juan, donde decidió radicarse hace dos décadas, incluye un capítulo especial, muy emotivo, vinculado con Manuel, su hijo adoptivo. El pequeño se crio entre gimnasios, pelotas y entrenamientos, por lo que siguió sus pasos hasta convertirse en jugador de vóley profesional. Fue el propio Armoa quien lo dirigió e hizo debutar en Primera. Incluso compartieron títulos con UPCN. Durante la entrevista, Fabián cuenta con detalles esta historia, además de referirse a la actualidad del deporte en el país y otras cuestiones.

Citados - Fabian Armoa
Fabián Armoa tiene una larga experiencia como entrenador de vóley (Maximiliano Luna)

-Siendo entrenador de vóley deberás citar a los jugadores. Antes por ahí era una planilla diciendo quién está, hoy es por WhatsApp. ¿Cómo citás a tus jugadores en el club?

-Vos sabés que no estoy en el grupo de WhatsApp de los jugadores, yo no estoy (risas). Entonces les digo al capitán o al segundo entrenador que sí está. O el que siempre está ahí en ese grupo es el que hace las estadísticas, que les manda los videos.

-No estás en el grupo de WhatsApp por decisión propia, imagino

-Por decisión propia, sí. Por ahí pueden criticarme en el grupo, ¿no? (risas). Sino tengo que hacer otro grupo, porque van muchas cosas también al grupo. Por ejemplo “llegó la comida”, los horarios, etcétera. Sí tenemos un grupo de entrenadores.

-¿Cómo está el vóley argentino hoy?

-El vóley siempre se caracterizó por problemas políticos. Entonces, buenos resultados deportivos o no tan buenos, pero buenos jugadores, muy buenos entrenadores que andan en seleccionados de diferentes lugares del mundo, campeones argentinos, entrenadores por todos lados. Pudimos después de muchos años hacer una liga nacional que ya tiene veintipico de años. Eso fue todo un acontecimiento, porque había una lucha capital-interior, algo que pasó con el básquet también. Y a partir de la liga de básquet el vóley pudo en algún momento hacer su liga también. Y hoy digo que de cuando empezamos la liga hicimos un giro de ciento ochenta grados a grandes figuras internacionales como Giba, que era en su momento el mejor jugador del mundo, (Marcos) Milinkovic jugando acá, UPCN con sus extranjeros. Había una liga tremenda, que fue cuando se creó, 2013, por ahí. Muy fuerte, de hecho, ganamos nosotros y ganamos el Sudamericano, fuimos al Mundial y ganamos medalla en el Mundial. Una locura, un equipo del interior. Y en ese momento no había equipos de capital, que tienen una particularidad los equipos de capital. Ahora yo digo que estamos regirando y estamos como en el 270. Ya estamos para otra vez llegar al cero y romper de vuelta. Una transición, pero negativa, estamos dando la vuelta, volviendo a cero. Hoy la mayoría son los equipos de capital y casi todos pertenecen a instituciones de fútbol. Entonces, el lugar que ocupan en el club es muy chiquito. Entonces estamos en el vóley muy cerca del alto rendimiento, porque los equipos trabajan muy bien, tienen cuerpos técnicos ampliados, con estadísticas, con preparadores físicos, con fisioterapeutas, con todo, pero estamos alejados del profesionalismo, que es un poquito de dinero que incentiva la cosa, organización y todo eso nos está faltando.

-¿Esto que contás afecta a la selección? ¿O están todos afuera?

-No, ahora están todos los jugadores afuera, pero todos esos jugadores fueron producto de la liga nacional. Pero ahora ya se van antes de llegar a la liga nacional. Y no se van por grandes ofertas, se van más para la experiencia. Hoy en día, en lo económico no hay una diferencia sustancial a los lugares donde van. También pasa que muchos jugadores están disconformes con la organización de la liga, porque hay que jugar tres partidos seguidos o en cuatro días tres partidos. Entonces ya muchos extranjeros tampoco quieren venir y aún teniendo dinero se hace difícil. Y eso hace que la calidad de la liga baje. Porque los jugadores se forman jugando, pero además entrenando con sus compañeros, con el aliento y la puteada del público, local, rival... así los jugadores se van haciendo. Hoy todo eso no pasa, pero la selección todos los jugadores están afuera, en general les va bien, son buenos. Se hizo un recambio, ya está hecho el recambio. Hay chicos jóvenes que están bien maduros. Entonces, Argentina mantiene su lugar, entre séptimo, octavo, sexto, se mete una medallita, en el mundo.

Citados - Fabian Armoa 220526
Armoa hizo debutar a su hijo en Primera y juntos salieron campeones (Foto Maximiliano Luna)

-Contame tu experiencia con Federer en los Juegos Olímpicos

-Fue en Atenas 2004. Era nuestra presentación en la ceremonia inaugural, dimos la vuelta olímpica y ahí quedamos clavados. Duraba como tres horas. Entonces, quedamos así e iban pasando las delegaciones y se iban acomodando. Y en un momento llega Suiza, se ponen atrás nuestro. Miro así (hace el gesto) y lo veo a Federer. “Uh, Roger, una foto” (risas). Entonces ahí vinieron todos a sacarse fotos, él súper amable, se sacó. Porque aparte venía todo el mundo a sacarse fotos con él y todos sonrisa, sonrisa. La mía fue una foto con cámara, no estaban en los celulares todavía. Se me coló el kinesiólogo en la foto, divino el kinesiólogo igual, pero a él le daba vergüenza, entonces vino y se coló. Y estamos los tres.

-¿Vos en la liga tuviste una sanción por un tema con un micrófono? ¿Te calentaste un poco?

-Pasó en las semifinales, mandé unos insultos ahí con mi equipo. Eso se viralizó y no me gustó nada. A pesar de que los comentarios eran del estilo “muy bien, ese equipo necesitaba reaccionar”. Pero estuvo feo, de hecho pedí disculpas a los muchachos en privado. Pero después hay una cosa táctica en las finales, hay detalles que son privados, que son la llave para ganar. Y si no sirve este partido, sirve para el otro partido. Y después hay otras cosas, como por ahí que para motivar, hablás mal de un rival. De un jugador, precisamente. No sé, como en el fútbol decir “el arquero no tiene manos”. Y después si eso se escucha capaz está la madre, está el padre, están todos... es malísimo. Lo hice siempre. Otras veces, pobres los muchachos de la televisación, les apagaba el micrófono.

-¿Está reglamentado esto de poner el micrófono?

-No está reglamentado, pero hay una decisión de que hay que poner el micrófono. Pero todos, durante toda la liga, todos los entrenadores rechazaron el micrófono alguna vez. El tema, como nos dijeron, es que a veces se puede, siempre no se puede. Entonces, o sí o no. Y ahí estamos peleando, los legales del club con los legales de la ACLAV (NdR: Asociación de Clubes Liga Argentina de Voleibol), porque es un poco onerosa la multa...

-¿Cuánto sale? ¿Cuánto es?

-Como dieciocho millones, por ahí.

-Es fuerte, es demasiado...

-Es fuerte, es fuerte. Es que la final fue muy importante.

-¿Cómo se compone tu familia y cómo se inicia?

-Tuve un primer matrimonio, del cual tengo dos hijos, que no viven acá en la Argentina. Uno vive en Chile (Juan Ignacio), es entrenador, y fue a Grecia y salió campeón esta última temporada. Y María Luz, que es más grande, tiene treinta y seis y vive en Australia hace un tiempo. Yo me separé cuando ellos eran chicos y en un curso de entrenadores de nivel internacional, un curso internacional, conocí a Carla. En realidad ya la conocía, pero bueno, ahí coincidimos. Carla Morel es una ex jugadora de Ferro, de la selección, jugó en Italia. Una muy buena jugadora. Eso fue como en 2005 y todavía estamos juntos y pensamos seguir. Carla ya tenía a Manuel, que es hijo de ella con un ex jugador de la selección cubana de vóley. Después se dio que yo salí de la selección y tuvimos la opción de ir a San Juan o a España.

-¿Ya como pareja?

-Sí, como pareja. Decidimos San Juan por mis otros dos hijos chicos, también mi suegra estaba grande, mi mamá grande... primero fue que nos íbamos por un año, dos años, tres años, y ya llevamos diecinueve años en San Juan (risas)

-Ya estás, sos sanjuanino.

-El lugar es divino y nos fue bien con el equipo, nos pagan bien. Nos han tentado para ir a cualquier lado y no, nos quedamos en San Juan. Carla se convirtió en una artista, tiene un taller de arte que le va súper bien, hace unas cosas divinas, de mosaiquismo. En 2011 nos casamos y entonces decidimos familiarmente “vamos a ponerle un poquito de legalidad a la cosa”, así que decidimos adoptar a Manuel.

-El padre biológico me habías dicho que era cubano

-Sí, y desapareció cuando Manuel tenía diez días. Sabemos dónde está, todas esas cosas, pero no tuvo relación con su papá. Yo lo conocía porque hemos jugado en contra, pero bueno, nunca tuvo relación. Manuelito, que era chiquito, no me decía papá. Dijimos “dale, vamos a hacer los papeles en San Juan”, fue rapidísimo, así que Manuel se llama Armoa Morel. Somos nosotros tres, que siempre vivimos juntos, y Juan y Lu, que son sus hermanos. Estamos todos juntos.

-¿Y lo aceptaron bien ellos también, tus hijos más grandes?

-Sí, ellos nunca tuvieron ningún problema.

-Manuel siguió tus pasos...

-Desde chiquitito, con madre jugadora, padre jugador. La abuela de Manuel fue jugadora de la selección. O sea, todo es vóley.

-Ahora, ahí tu rol de entrenador con tu hijo, ¿cómo es esa tarea? Porque no deja de ser tu hijo, pero forma parte de un equipo, está en un chat que vos no estás, ¿cómo es eso?

-También es por ahí complicado para él. En este caso, lo bueno que tenía es que Manuel jugaba bien, no hubo discusiones. Cuando fue titular era inevitable, tenía que jugar porque era de los mejorcitos. Se mandó mocos como cualquiera, o no como cualquiera, capaz que hizo más mocos de los que haría otro (risas). Yo ahí lo quería echar, pero los compañeros lo salvaron, porque era final de campeonato. Entonces los compañeros decían: “Fabi, dale, avancemos, no perdás tiempo en esto, que ganemos el campeonato, aparte es tu hijo, no pasa nada”. Ahí pasó todo de largo, ganamos el campeonato.

-Menos mal...

-Sí, menos mal (risas). Y ahí ya nos separamos, pero no por eso, sino porque ya el año anterior Manuel se iba a ir afuera. Dijo: “No, me quiero quedar un año más, porque ganamos el campeonato”. Y la gente lo quería mucho, sintió la pertenencia, y dijo: “No, yo me quedo”. Y bueno, ese campeonato no nos fue bien, pero no importa. Ahí decidimos: “Bueno, ya está”. Los dos necesitábamos descanso. En casa, mientras servíamos los fideos, decíamos: “¿Por qué pegaste esa pelota afuera?”. La madre, más que nada, que capaz me decía: “Vos, ¿por qué lo entrenaste así?“... y así no se puede.

Citados - Fabian Armoa
Fabián Armoa vive hace dos décadas en San Juan, donde dirige a UPCN (Foto Maximiliano Luna)

-Eso los cansó un poco

-Sí, pero también había otras cosas para corregir, que así no las íbamos a lograr. Ahora Manuel va al Sada Cruzeiro de Brasil. Es un equipo que él veía de chiquito y quería ir. No le fue bien este año. Estuvo en un equipo en San Pablo y no le pagaron. Entonces se fue a Emiratos Árabes y vino la guerra. Quedó enganchado ahí. Cuando volvió nos ayudó a nosotros en las finales. Hizo de sparring en las finales. Estaba contento, todos estaban contentos, porque en UPCN llamaban y decían: “¿No puede jugar Manuel?”.

-Se que te gusta jugar al fútbol también

-Sí, juego de mediocampista, de cinco. Digo que soy el único enganche que pega patadas, pero ahora estoy devenido en cinco porque la rodillita y eso... jugamos en la “liga de profesionales”, entonces, juegan los médicos, tienen un equipo los abogados...y el mío es el de los enólogos. Y siempre ganamos ahí el campeonato. Ahora estamos jugando +58, ahí estamos. La cita del fútbol es infaltable.

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