Lola Poggio: soltera “por primera vez” a los 20, amor sin exclusividad y las peleas con Julieta

En Desencriptados, la actriz repasó su carrera desde la infancia, recordó cómo vivió su paso por Gran Hermano y habló de los desafíos de crecer bajo la exposición pública. Además, contó cómo transita esta nueva etapa de su vida, reveló los mensajes que recibe a través de las redes sociales y reflexionó sobre las nuevas formas de vincularse, poniendo el foco en la confianza, la libertad y los acuerdos dentro de una relación

Guardar
Google icon
Desencriptados Lolo Poggio

“No tengo como mucho mambo con la fidelidad, siento que hoy tengo la cabeza más abierta que nunca”, expresó Lola Poggio en Desencriptados, el ciclo de entrevistas de Infobae, al reflexionar sobre las relaciones de pareja y las nuevas formas de vincularse.

En una charla a corazón abierto, la actriz, cantante, bailarina e influencer recordó sus inicios frente a las cámaras cuando tenía apenas nueve meses de vida, habló de los mensajes que recibe por Instagram y reveló cómo vive su primera etapa de soltería.

Poggio comenzó su carrera artística desde muy pequeña, participando en publicidades y en ficciones televisivas como Solamente vos, donde interpretó a una de las hijas del personaje de Adrián Suar. Con los años se formó en danza, canto y actuación, construyendo una carrera propia en el mundo del espectáculo. Aunque gran parte del público la conoció inicialmente por ser la hermana menor de Julieta Poggio, logró desarrollar una identidad artística propia.

Su participación en Gran Hermano le dio una nueva visibilidad y le permitió mostrarse ante una audiencia masiva. Dentro de la casa se presentó como una artista integral y exhibió una personalidad diferente a la de su hermana, destacándose por su perfil creativo, su formación en comedia musical y su pasión por la actuación y los escenarios.

Desencriptados con Lola Poggio
“Me quema la plata, me la tiene que guardar mi mamá”: Lolo Poggio contó cómo administra su dinero

—Muchos te conocen de Gran Hermano o como la hermana de Julieta, pero vos arrancaste de muy chiquita en el medio.

—Sí, muy chiquita. No empecé por motu propio, obviamente. Porque empecé muy de chica, incluso antes de tener uso de razón. Mi primera publicidad fue a los nueve meses, realmente muy chica y fue medio de rebote. Julieta fue a un casting, ella tiene cuatro años más que yo. Y ahí en el mundo de los castings empecé y viste que una vez que empezás es como que ya estás adentro. Podría haberse dado que esto sea mi pasión o no, porque en un principio no lo elegí y resultó que es lo que más me gusta hacer en la vida.

—Pero tus papás querían que ustedes se instalen en el medio, porque las llevaba de chiquitas...

—Llegó un punto en el cual era una decisión nuestra. A nosotras siempre se nos dio mucho poder de decisión en nuestras vidas. No hubo como una bajada de línea en mi familia para nada, ni qué estudiar, ni a qué dedicarnos, ni sobre nuestras parejas. Siempre fuimos muy libres de elegir y hoy es una elección de las dos. Es muy loco también que lo compartamos, porque es muy lindo compartir con un artista en la familia y no siempre se da. Y compartimos la misma pasión con mi hermana.

—Pero la artista de la familia sos vos que cantás, bailás, actuaste en Broadway, hiciste de todo.

—Sí, las dos.

—Pero tu hermana no hizo todo eso.

—Sí, también canta, baila y actúa. Y también desde muy chica. Ella hizo una película. Pero sí, yo desde muy chica estudié en Broadway, en Arabia... La verdad que cuando miro hacia atrás digo: “¡Fa! Todo lo que viví y qué afortunada soy porque tengo 20 años”. Cumplí 20 adentro de la casa. Y se lo agradezco mucho al universo porque me tocó vivir cosas muy locas. A veces digo: “Listo, esto es lo más loco que me tocó vivir en la vida”. Y después viene la vida y me dice: “Tomá, te redoblo la apuesta”. Entrar a Gran Hermano, por ejemplo. Es como que siempre hay como desafíos nuevos que son superadores, siempre escalando.

—Tenés una hermana más además de Juli.

—Sí, Camila Camarda. Es la más grande.

—¿También baila, canta o no pega una?

—No, Cami no baila, no canta, baila bastante mal, pobre (risas) La amo. Ella es meme por su forma de bailar, pero trabaja en redes, es modelo. Así que también está bastante expuesta, pero no del lado artístico.

—¿Te confunden con Juli cuando te ven? Porque son parecidas.

—Re. Sí. La gente me dice Juli y lo que tenemos muy parecido es la voz. Entonces les pasa que por ahí me escuchan hablar y piensan que es Juli, porque además tenemos como una voz bastante particular, así medio que somos la milipili afónica de TikTok (risas).

—Igual la diferencia con tu hermana es abismal ahora que estoy hablando con vos. Son bastante diferentes en cómo hablan...

—Somos distintas. Mi hermana es como un torbellino, es más impulsiva. Yo soy una persona más racional. Antes de hacer todo lo pienso cuatrocientas veces y soy más analítica. A veces siento que me falta un poco de eso que tiene ella y a ella un poco medirse antes de hablar también.

—¿Se pelean con Juli?

—Nos re peleamos. Nos gritamos y tenemos esto de que nos amamos mucho o nos matamos mucho. Somos muy reactivas las dos en cuanto a la otra. Juli es una de las personas que más me exaspera en el mundo y también es una de las personas que más amo en el mundo. Me saca a veces y yo a ella.

—Se te ve muy tranquila igual, ¿sos de enojarte o...?

—Estoy re loca, mal. O sea, se me ve tranquila pero no. Soy medio chispita y cuando me dicen algo, salto. En la vida no soy tranquila, por ahí no es del lado del enojo. Pero sí que estoy todo el tiempo como enchufada a 220. Como que a la hora de hablar quizás tengo más tranquilidad, pero estoy bastante loca. Aparte soy muy ansiosa, me cuesta mucho quedarme quieta. Tengo como déficit de atención y disocio. En la casa ponele que no teníamos celular ni nada y disociaba igual. O sea, así mirándote, de pronto se me iba la cabeza a otro lado. Y era tipo: “Ah, no te escuché nada de lo que acabas de decir”.

Desencriptados con Lola Poggio
Lola, de una publicidad a los nueve meses a Gran Hermano: el miedo a la exposición, la salida por “planta” y su apuesta por ser real

—¿Te gustó haber entrado en Gran Hermano? ¿Te pareció una buena idea?

—Sí, hoy por hoy, re. Cuando apareció la propuesta me dio mucho miedo. Es algo que si yo a Lolo de hace un año le hubiera dicho: “Estuviste tres meses en Gran Hermano”, no me lo hubiera creído a mí misma. Cuando Juli salió, todo el mundo me empezó a preguntar: “¿Y vos estarías en Gran Hermano?”. “No. Ni loca”, decía yo. “Ni loca podría estar veinticuatro horas expuesta y midiendo lo que estoy diciendo”. Después la realidad es que te olvidás y sos cien por ciento genuino.

—Igual a vos un poco te rajaron por planta, así que no dijiste nada.

—Me fui por planta, sí. Algunos dicen que fui injusto. Yo no lo podría decir, pero la realidad es que sí, me fui por planta. Igual estoy muy orgullosa de lo que hice en la casa, siento que mi error en el paso por la casa fue comportarme como yo me comporto en la vida. Yo no soy una persona que yo voy a estar por gusto buscando tener un conflicto. Pero sí fui reactiva. Siempre que me atacaron, reaccioné. Nunca dejé que nadie me pase por encima y no va a pasar nunca jamás eso en la vida. Pero creo que mi error fue no entender el timing televisivo por ahí del show y generar algún conflicto.

—Claro, quizá podrías haber jugado y decir: “Voy a inventar esto como un juego”. Pero vos fuiste real.

—Claro. Fui transparente, pero porque también fue un poco lo que fui a mostrar. En las redes uno muestra el 20 por ciento de las cosas: la mejor foto, la mejor cara. Yo dije: “Voy a venir acá a ser transparente y a mostrarme sin filtros, literalmente”. Y hoy en la casa hay perfiles peleadores. Si estás en la casa hoy y no te sacó el público es porque sos una persona conflictiva, porque vas al frente o porque tenés un ship, que también hay personas que sobreviven en la casa gracias a eso, pero es una edición diferente. Esto de ser genuino y transparente en otras ediciones el público lo eligió y en esta no.

—¿Vos estás saliendo con uno de la casa o tenías una onda con uno?

—No, estoy solterísima. No tuve nada con nadie en la casa.

—¿Ni un beso?

—Tampoco. Nada de nada. Tengo muchos amigos de la casa. Somos todos amigos.

—¿Estás negada a eso o no te gustó ninguno?

—Claro. No me gustó ninguno (risas).

El desafío de administrar el dinero: entre las compras impulsivas y la ayuda materna

—Con el dinero, ¿cómo te llevas?

—Soy un quilombo, me encanta gastar, me quema la plata. No puedo tener mi plata, me la tiene que tener mi mamá porque me la gasto.

—¿Qué comprás?

—Pelotudec*s, bolucompras es mi pasión. Voy al bazar chino y me compro todo. Todas boludeces que no sirven de nada y que después las dejo tiradas.

—¿Ropa y esas cosas más caras?

—No, pelotudec*s, así baratijas. Ropa no compro casi.

—Pero hace poco te compraste un auto.

—Me compré un auto, estoy muy contenta. La gente pensaba que tenía dos porque yo decía: “Mi segundo auto”. Pero ya me habías comprado otro y lo vendí. Pero para eso necesito que, por ejemplo, mi mamá, me guarde la plata, porque si no soy un desastre. Mal.

—¿Tu mamá siempre te administró el dinero?

—Sí, siempre. Hasta que cumplí una cierta edad y me preguntó qué quería hacer con esa plata. Y por ejemplo, a los 17 años mi decisión fue comprar mi primer auto. Y a los 11 me fui a Disney también con mi plata ahorrada. Pero cuando yo hacía la novela toda esa plata se guardó y se ahorró hasta que tuviera poder de decisión y supiera qué quería hacer con eso. Yo sabía a lo largo de mi crecimiento que esa plata estaba y yo sabía que yo ganaba plata con lo que estaba haciendo. Era muy chica, pero yo sabía que cobraba.

Desencriptados con Lola Poggio
"Juli es una de las personas que más me exaspera en el mundo y también es una de las personas que más amo", confesó la entrevistada en diálogo con Rulo

Relaciones, soltería y nuevas formas de amar: experiencias y reflexiones de una generación

—¿Has tenido muchos novios?

—Tuve dos novios, pero soy larguera. Estuve dos años con mi primer novio y cuatro años con mi último novio. Y tengo 20.

—No me dan los números...

—Me puse de novia por primera vez a los 13. Muy chica. Con el primero de los 13 a los 15 y con el último estuve de los 15 a los 19. Hasta el año pasado.

—Y 13, ¿no eras muy chica para tener novio?

—Era muy chica, pero estaba muy enamorada. O sea, a los 13 te enamorás tipo perdidamente. Pero sí era muy chica.

—¿Y tu familia buena onda con tu novio? Porque a mi si mi hija me trae un novio con 13 años me muero.

—Re buena onda. Lo amaban y además yo no pagué el derecho de piso, lo pagaron mis hermanas. Ya estaban como curtidos mis papás cuando yo dije a los 13 años: “Che, estoy enamorada”. Porque mis hermanas ya habían tenido novio las dos, o sea...

—Y hace un año que estás soltera.

—Un poquito menos.

—¿Cómo te llevás con la soltería?

—Bien, re bien.

—¿Chongueás?

—No. Soltera, soltera. Porque siento que tengo un poco la necesidad de vivir eso, porque no lo viví nunca, ¿entendés? Esto de no tener un vínculo. El año pasado salí a bailar soltera por primera vez en mi vida. O sea, nunca, jamás.

—¿Y cómo te sentiste? ¿Te gustó que te encaren?

—No me encaran en el boliche, ¿sabés? Debo tener cara de pocos amigos, te juro.

—Pero si no te encaran a vos, ¿qué queda para...?

—No, en el boliche no. Y mejor igual, porque yo en el boliche siento que no va...

—Te hablan por Instagram, te tirotean ahí.

—Sí, por Instagram.

—¿Te llegaron propuestas de famosos, futbolistas?

—Hay deportistas, jugadores de fútbol, sí, se repite un poco, ¿viste? La foto de perfil además que tiene el césped, se ve bateando la pelota. La foto de perfil es con la casaca y jugando, y esa aparece a veces.

—Más grandes, me imagino.

—Sí, más grandes y no tan grandes.

—¿Casados, no casados?

—Claro (risas).

—¿Serías botinera? ¿Qué sos más raquetera, más botinera? ¿Qué te gustaría?

—Nunca estuve con un deportista. Nunca, jamás. No me gusta generalizar, pero tienen fama de infieles. Igual no tengo mucho mambo con la fidelidad, siento que hoy tengo la cabeza más abierta que nunca.

—¿Tendrías pareja abierta?

—Re.

—Juli tiene pareja abierta.

—Y Cami también. Sí, tendría porque viví sus amores tan abiertos y viendo que son tan funcionales, que es tan genuino y que es de verdad el amor más real que existe, es como que no puedo concebir otra forma hoy de ver el amor.

—Y si tuvieses una pareja abierta, ¿pondrías reglas?

—La única regla que pondría sería la exclusividad emocional. O sea, que esa persona sepa que es mi refugio, que yo tengo prioridad en caso de necesitar, pero después no.

—¿Que haga lo que quiera?

—Que haga lo que quiera. No me gustaría saberlo, nada más. No me genera una incomodidad saber que mi pareja puede estar teniendo relaciones con otra persona. No me pasa. Porque pasa por la confianza y por la seguridad en uno mismo.

—Que tengas tu confianza y estés contenta con vos misma está bárbaro. Pero está teniendo relaciones con otra persona...

—Yo estuve mucho tiempo en pareja y los seres humanos podemos fingir colectivamente que somos seres monogámicos y que cuando estamos en pareja no miramos nada más, pero es mentira. El que estuvo mucho tiempo en pareja sabe que, cuando pasa la fase de enamoramiento, pensas: si estuviera soltera o soltero, con este o esta estaría. Entonces digo, ¿cuál es la diferencia entre pensarlo y hacerlo? Que te queda atragantado. Es la única diferencia. Digo: “Hacelo”, si total eso no quiere decir que no me ames. Es como que aprendí que el amor y el sexo son cosas diferentes.

—Tengo que morirme y volver a nacer (risas).

—Bueno, mis papás tampoco lo entienden, pero...

—No es que no lo entiendo, pero es picante.

—Y te sorprendería la cantidad de gente de mi edad que me cruzo que tiene la misma concepción, que piensan lo mismo.

—Ahora, lo difícil es cuando salgas con un hombre que no tiene el mismo pensamiento que vos. Va a estar pensando: ella no va a tener ningún problema de acostarse con alguien que le guste.

—No, porque yo soy muy fiel. O sea, si mi contrato es la fidelidad, yo puedo cumplirlo sin ningún problema. Yo sé que encarar una relación monogámica. Si ese es el contrato, yo puedo, ¿entendés? Yo puedo mantener la fidelidad. De hecho, soy muy fiel, soy taurina. O sea, para mí la lealtad es lo primero, pero para ser leal también depende del contrato que tengamos. Si mi contrato con mi pareja es la monogamia, si me cagás, yo no te lo voy a perdonar. Pero no porque me moleste el hecho en sí, sino porque me molesta la falta de respeto y que estás faltando a lo acordado.

—Sos brava igual.

—Sí. Y bastante controladora.

—¿Saldrías con alguien del ambiente?

—Estaría con una persona de la cual me enamore sin importar de dónde venga. Pero también es difícil que a mí me guste mucho alguien. Tiene que cumplir con muchas cosas una persona para gustarme.

—A ver, tirame las primeras cinco. Voy anotando.

—Lo primero, obviamente me tiene que gustar físicamente. Después tiene que ser una persona con proyectos sí o sí. La gente vaga no me gusta. Que no sea tóxico, sin duda, o sea, que tenga un poco la cabeza abierta, que sea compañero, que se alegre por tus logros, que eso es muy difícil de encontrar hoy por hoy. Que sea una persona que te impulse más allá del egoísmo. Por ahí me sale, no sé, irme a trabajar a otro lado y es estar lejos y te genera una incomodidad, pero me empujás igual. La generosidad. Esas son las cosas más importantes y es muy difícil que unas personas las reúnan todas.

—No sos tan fácil como vos creés que sos, me parece.

—Soy un amor (risas).

—En el futuro, ¿qué te gustaría hacer? ¿Qué elegís de todo lo que has hecho? Porque cantaste, bailaste, estuviste en Gran Hermano.

—Arte, sin duda. Escenario, cámaras, eso es lo que más me gusta hacer en la vida. Me encantaría hacer un musical que reúne todas las cosas que amo hacer. Pero cualquier cosa que tenga que ver con el arte. Me encantaría hacer una serie, amaría hacer ficción de vuelta. Lo que más me gusta hacer en la vida es actuar.

Últimas Noticias

Fabián Armoa: la actualidad del vóley argentino, su encuentro con Federer y la emotiva historia con su hijo adoptivo

En Citados, el experimentado entrenador dio cuenta del momento que vive ese deporte en el país, cómo tomó la decisión de irse a vivir a San Juan y recordó el momento en que decidió adoptar a Manuel, a quien hizo debutar en la Primera como profesional

Fabián Armoa: la actualidad del vóley argentino, su encuentro con Federer y la emotiva historia con su hijo adoptivo

Carla Peterson: “Yo no le miro el teléfono, por ahora… ”

Tiene la misma clave que su marido, pero nunca pensó en revisarle el teléfono y tampoco en esconder nada. Su papá hoy no habla ni escribe, contesta cantando y conserva la alegría, cómo es la vida con él después del ACV. Relajada y divertida sostiene sus decisiones con los años: ni lavar los platos ni hacer la cama. Una gran actriz que tuvo que pasar por Derecho, Turismo, Publicidad y un curso para ser azafata para cumplir con los mandatos

Carla Peterson: “Yo no le miro el teléfono, por ahora… ”

Franco Yan: “Nunca hay que perder la oportunidad de decirle a alguien cuánto lo querés”

El actor, que atraviesa un gran presente con “Margarita”, recuerda cómo fue crecer tras la muerte de su madre, reflexiona sobre el bullying, cuenta por qué eligió formarse en Inglaterra y revela los proyectos con los que busca abrirse camino como autor y productor

Franco Yan: “Nunca hay que perder la oportunidad de decirle a alguien cuánto lo querés”

Tiene tics desde los cuatro años, sufrió el rechazo de la sociedad y solo el humor lo salvó: “Pensé que nadie me iba a querer nunca”

Nicolás Litman dice que cuando era un niño tenía infinidad de movimientos involuntarios en el rostro, en los brazos, en el cuello: “Era una máquina”. Fue al psicólogo, lo medicaron y padeció el acoso en su infancia por ser alguien distinto. En este capítulo de Voces, la transformación de un joven que tardó en aceptarse como quien es: “Yo era el diagnóstico, me sentía el Tourette”

Tiene tics desde los cuatro años, sufrió el rechazo de la sociedad y solo el humor lo salvó: “Pensé que nadie me iba a querer nunca”

Jimena Grandinetti habló sobre el duelo, su miedo al compromiso y las heridas que le dejó una relación tóxica

En Ellas, la conductora repasó el profundo cambio personal que inició durante la pandemia, cuando comenzó a replantearse su carrera y decidió alejarse de la televisión. También se refirió al impacto que tuvo la muerte de su padre, las decisiones que tomó a contramano de las expectativas ajenas y el proceso de autoconocimiento que transita actualmente, atravesado por el trabajo terapéutico y la búsqueda de una vida más auténtica

Jimena Grandinetti habló sobre el duelo, su miedo al compromiso y las heridas que le dejó una relación tóxica
MÁS NOTICIAS