Llegó a la guardia por un malestar y se fue con un bebé en brazos: la historia de Jimena Aquino en Del otro lado

En el ciclo de entrevistas de Infobae, relató la sorprendente secuencia que transformó su vida. Sin saber que estaba embarazada, atravesó la pandemia hasta que, en medio de una urgencia médica, descubrió que estaba a punto de dar a luz. Así llegó Juanse, el hijo que se convirtió en su mayor regalo

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“A las cinco de la mañana tenía más dolor”, recordó Jimena Aquino, al evocar el día en que descubrió, contra todo pronóstico, que estaba embarazada de 38 semanas. Era junio de 2020, en plena pandemia y lo que comenzó como una mañana de malestar se transformó en una jornada que cambiaría su vida para siempre. “Pregunté de cuánto estaba y me responden: ’38 semanas’”, relató, aún asombrada frente a la noticia que le dieron en un sanatorio de Ramos Mejía.

En un contexto donde los controles médicos eran limitados debido a la crisis sanitaria, vivió un embarazo críptico, un fenómeno que ella misma desconocía hasta entonces. “No hay sintomatología y esto le pasa a un montón”, comentó Jimena, refiriéndose a lo que experimentó antes del inesperado nacimiento de Juanse. Su historia, que mezcla sorpresa y milagros, revela las complejidades de ser madre en condiciones inéditas y cómo lo inesperado se convierte en un regalo inigualable.

Del Otro Lado - Jimena Aquino
Jimena Aquino: "Cuando me atendió el médico me dijo: 'O hay una vejiga hinchada o estás embarazada'". Gaston Taylor

Luis: —¿Cuándo nació Juanse?

Jimena: —Juanse nació en plena pandemia el 4 de junio de 2020. Está por cumplir cinco años.

Luis: —¿Y cuándo te enteraste que estabas embarazada?

Jimena: —El 4 de junio del 2020.

Luis: —¡¿Te enteraste el mismo día?!

Jimena: —Me enteré el mismo día...

Luis: —Contame cómo fue.

Jimena: —Yo vivía sola en Hurlingham. Me descompuse la noche anterior pensando que algo me había caído mal, había comido algo que estaba muy vencido y le eché la culpa a eso. Llamé a un médico que me atiende, me da un Ketorolac y se va. Pero no mejoraba la situación. A las cinco de la mañana tenía más dolor. Otros médicos de la prepaga me atienden y me dan dos Ketorolac, Factor G y se van…

Luis: —Te dieron medicación para gases.

Jimena: —Sí. Al mediodía, la situación empeoraba en vez de calmarse así que llamo de nuevo a la prepaga. Vino una doctora y me dice: “Hay que trasladarte para ver qué pasa porque acá hay un cuadro severo abdominal”. Lo que pasa es que era la época en la que no te trasladaban si vos no querías, había que ver dónde te recibían. Entonces, me dice: “Si vos me das la autorización, yo pido el traslado”. Le digo que sí y me dan el traslado como a la hora y media o dos. Ahí yo pensaba que me moría literalmente porque si vos sabes y estás consciente de lo que te está pasando, el dolor, lo soportas y sabés por dónde viene. Acá yo no tenía idea qué era lo que me pasaba y pensé realmente que me estaba pasando algo muy grave.

Luis: —¿Y qué pasó cuando te trasladaron?

Jimena: —De los tres médicos que me atendieron, uno me preguntó: ¿Posibilidad de embarazo? Y le dije que no porque tenía periodos irregulares en ese tiempo. A fin de diciembre me había hecho un evatest y me había dado negativo. Después me explicaron médicamente por qué pasó todo esto. Yo había vuelto de un viaje en febrero y fui al médico porque estaba muy irregular, aunque lo era. Pero después empezó la pandemia y cerraron todo. Los malestares que tenía era una acidez constante. Pero yo estaba con mucho lío en el trabajo porque la gente tenía que cobrar, yo era parte de administración de un colegio, había que mandar cosas. O sea, todo era un lío en esa época. Yo quedé varada en la casa de unos amigos que se habían ido a España y me quedé cuidándoles el perro, todo era muy…

Luis: —Muy atípico.

Jimena: —El médico que me ve en la guardia de un sanatorio de ahí de Ramos, con una cara de póker mala onda me dice: “Acá hay dos posibilidades: o hay una vejiga hinchada y hay que ver por qué o estás embarazada”. Me llevan a hacer la ecografía, después el médico se va, me dejan sola y pregunté qué pasaba. “Estás embarazada”, me dicen. Pregunto de cuánto y me responde: “38 semanas”. Imaginate en ese momento el médico con máscara, barbijo y los anteojos, se le veían los ojos nada más. Yo me acuerdo de esos ojos, de ese ecógrafo que me dijo con alegría: “¡38 semanas!”. Lo estoy teniendo ahora, pensé. Me llevan a verme con la obstetra, ahí empieza una corrida de media hora y nació Juanse.

Del Otro Lado - Jimena Aquino
"En el embarazo críptico no hay sintomatología y le pasa a un montón", advirtió Jimena en diálogo con Luis Novaresio. Gaston Taylor

Luis: —Es una pregunta que seguro te hicieron mucho, pero ¿y la panza?

Jimena: —Yo bajé 86 kilos en un proceso de re educación alimentaria, pero después de haber bajado en 2012, me tuve que hacer cuatro operaciones. Una de las grandes operaciones que me hice fue una abdominoplastia circunferencial, que me tuvieron que sacar todos los colgajos que tenía. Hablando con mi cirujano, después cuando se entera de lo que pasó me dice: “Claro, nosotros te tensamos tanto los músculos de la panza…” Imagínate que la piel de mi panza llegaba abajo de mis rodillas. Aparte de lo del embarazo críptico, yo había engordado un poco.

Luis: —Todos engordamos en la pandemia.

Jimena: —Aparte no sentí nada. Entiendo que hay gente que me dice: “No te creo”. Pero quedará en el pensamiento de la gente. Yo no sentí…

Luis: —Aprendí escuchándote que eso se llama embarazo críptico.

Jimena: —Sí, yo me enteré después. No hay sintomatología y esto le pasa a un montón. A raíz de mi caso uno empieza a escuchar otras historias y son un montón…

Luis: —Hay algo que es genial y es que tuviste un embarazo hermoso, más allá que no lo supieras. Juanse fue un campeón.

Jimena: —Sí, un campeón. Juanse quiso nacer. O sea, fue un bebé que luchó por persistir ahí adentro y decir: “Bueno, ya voy a salir y va a estar todo bien” porque en el momento que me dicen: “Estás embarazada” se te vienen a la mente todas las que hiciste en todo ese tiempo y decís: “¡¿Cómo estará?!”. Por los embarazos de mis amigas yo sabía que tienen un millón y medio de controles. Juanse no tenía ninguno. Ahí me agarró un terror. Esa cosa de decir: “¿Con qué nos vamos a encontrar?“. Lo tuve en parto natural y aún con la pandemia, había más gente de lo normal porque nadie sabía qué iba a pasar porque no había ningún control ni mío ni de él. Había cinco neonatólogas. Y gracias a Dios Juanchi 0km de salud.

Jimena Aquino (Del otro lado)
Jimena y su hijo Juan Sebastián sonríen para la foto

Luis: —Hoy tengo claro que recontra sí porque basta mirarte a los ojos, pero ¿el deseo de ser madre lo tenías desde antes?

Jimena: —Yo en el 2019, o sea, previo a la pandemia, había tenido una relación amorosa que no había llegado a puerto. Eso fue como la gotita de agua que colmó el vaso. Se me apagó el CPU, para decirlo de alguna manera y dije: “No, yo necesito un cambio de aire, necesito cortar con esto”. Me tomé una licencia sin goce de sueldo. Era eso o ir a un psiquiatra y que me diera una licencia médica. Yo no quería eso porque sabía lo que necesitaba.

Luis: —Necesitabas cortar...

Jimena: —Me fui casi dos meses de viaje. Y ahí, en ese viaje, dije: “Ya está. Si viene, viene” porque alrededor mis amigas estaban con el tema de congelar óvulos, fertilización asistida. Y yo me preguntaba “¿Es lo que quiero hoy?”. Y la verdad que no. No tenía la puerta cerrada a ser mamá, pero si aparecía un compañero. Pero dije: “No voy a buscar sola ser mamá”. Y bueno, la vida me tenía preparado otra cosa (risas).

Luis: —¿Qué es Juan Sebastián para vos en la vida?

Jimena: —El tesoro más lindo, por más de que obviamente en la dinámica de todos los días hay momentos en los que querés decir: “Chau, vaya. Vaya”, es lo más grande que hay. Es el regalo más lindo del mundo.

Luis: —¿Y tenés pensado cómo le vas a contar todo lo que viviste?

Jimena: —Así, naturalmente. Sin darle vueltas. Hay que irles con la verdad. Los chicos captan y entienden más que un adulto que se enrosca con algunas situaciones. Seguramente le queden cosas por preguntar o le queden cosas por averiguar o resolver, como nos pasa a todos, pero siempre la idea es ir con la verdad.

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