
La metáfora es sencilla. Una vez que “el reloj del apocalipsis” marque las 00:00 la humanidad se enfrentará a una catástrofe global sin precedentes. Con esa premisa el Boletín de Científicos Atómicos, fundado por un grupo selecto de la Universidad de Chicago en 1947, pretendía advertir al público sobre el peligro creciente de, en principio, el armamento nuclear.
Desde entonces, el minutero del reloj del apocalipsis -también llamado “reloj del juicio final”- se movió en 27 ocasiones: avanzó y retrocedió de acuerdo a la coyuntura mundial. Hoy, sin embargo, está más cerca de la medianoche que en ningún otro momento histórico de acuerdo a los expertos. Solo 90 segundos separan a las agujas de las 12 de la noche.
“Consideramos tres áreas clave de riesgo existencial al configurar el Reloj del Juicio Final: riesgo nuclear, cambio climático y tecnologías disruptivas”, explicó Rachel Bronson, presidenta del Boletín de Científicos Atómicos, en diálogo con Infobae. “Los focos de conflicto en todo el mundo conllevan la amenaza de una escalada nuclear, el cambio climático ya está causando muerte y destrucción, y tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial y la investigación biológica avanzan más rápido que sus salvaguardias”.
El reloj del apocalipsis está a cargo de la Junta de Ciencia y Seguridad del Boletín, formado por científicos y expertos con conocimiento del riesgo que puede llevar a una catástrofe. Ellos se desempeñan, a su vez, como asesores de gobiernos y agencias internacionales. Los miembros de la junta asumen funciones por períodos de tres años y no pueden integrar el directorio más de tres mandatos consecutivos.

Esa junta se reúne de forma presencial dos veces al año, además de tener comunicaciones asiduas por la vía virtual. A su vez, consultan a un equipo de élite, llamado la Junta de Patrocinadores del Boletín, que incluye a nueve premios Nobel. Entre todos, definen los ajustes que periódicamente realizan. Cada vez que el minutero se acerca a la medianoche se busca representar una amenaza creciente. En cambio, cuando se aleja de las 00:00, es indicio de que el riesgo mundial se redujo.
Desde su creación, el “reloj del apocalipsis” se convirtió en una referencia frecuente en la cultura popular. Se lo menciona, por caso, en una novela de Stephen King, también aparece en canciones de bandas icónicas como The Clash, The Who o Pink Floyd, incluso fue disparador de películas, series y cómics distópicos.
Hace un año, en enero de 2023, las agujas se acercaron a 90 segundos de la medianoche. Ese ajuste se debió a la escalada de la guerra entre Rusia y Ucrania y a la amenaza nuclear que el conflicto implica, a que los efectos del cambio climático se profundizan a nivel mundial y a la irrupción frenética de la inteligencia artificial, que los científicos señalan como peligrosa.

“En todos estos temas hay algunos avances, que van desde las primeras etapas de la diplomacia nuclear entre Estados Unidos y China hasta inversiones sin precedentes en energías renovables y marcos de políticas nacionales e internacionales emergentes en torno a tecnologías como la inteligencia artificial y la investigación biológica. Pero ninguno de estos esfuerzos avanza lo suficientemente rápido”, advirtió Bronson.
-¿Qué políticas se deberían tomar a nivel global para frenar y revertir el avance del reloj?
-Es urgente que los gobiernos y las comunidades de todo el mundo actúen. Seguimos estando en un estado insostenible de peligrosa inestabilidad en el que los esfuerzos de gobernanza no han estado a la altura del desafío de abordar las crisis múltiples y agravadas. Para afrontar el desafío, necesitamos una combinación de innovación continua por parte de los expertos, liderazgo de los funcionarios de gobierno y una mayor presión para que se actúe por parte del público en general.
-¿Cuál es la expectativa de cara al año que recién inicia?
-Justamente en 2024, más de 50 países -que representan más de la mitad de la población mundial- tendrán elecciones nacionales y la gente debería exigir que cualquier candidato que solicite su voto trabaje para reducir los riesgos causados por las tecnologías disruptivas, el cambio climático y las armas nucleares.
La historia del Reloj del Apocalipsis
La fecha de creación del reloj no fue azarosa. Surgió en 1947 a partir del Boletín de Científicos Atómicos, que había sido fundado por expertos que habían contribuido al desarrollo de las primeras bombas atómicas como parte del Proyecto Manhattan. Entre ellos estaban, por caso, los físicos Robert Oppenheimer y Eugene Rabinowitch, que preocupados por las posibles consecuencias que podía ocasionar la tecnología nuclear, publicaron en forma de boletín artículos que buscaban educar al público sobre el riesgo vigente.
El reloj fue una idea que llegó dos años después del primer boletín. Lo creyeron un modo más elocuente de advertir sobre la amenaza nuclear. Los científicos le encargaron el logo a la pintora Martyl Langsdorf, que era la esposa de otro físico que había participado en el Proyecto Manhattan, Alexander Langsdorf. En su primera aparición como portada del boletín, el reloj se dispuso a siete minutos para la medianoche.
En 1947, el mundo estaba en vilo ante el inicio de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Había pavor por el desarrollo de armamento nuclear que pudiera conducir a una guerra atómica entre las dos grandes potencias de la época. Dos años más tarde, con la primera prueba de la bomba atómica perpetrada por la URSS, el minutero marcó las 23:57. Ese hito, señalan, marcó el inicio de la carrera armamentista nuclear a nivel mundial.
Durante todo lo que se extendió la Guerra Fría, el momento de mayor tensión de acuerdo a los expertos de la Universidad de Chicago fue en 1953, cuando el reloj se acercó a solo 2 minutos de las 00:00. Las pruebas de la bomba de hidrógeno elevaron el temor ante una posible guerra que incluyera armamento nuclear.
La calma llegó casi cuatro décadas después, cuando en 1991 el reloj retrocedió a 17 minutos para “el apocalipsis”. Fue el momento histórico de menor riesgo desde la primera publicación del boletín. “Los avances en el control de armas al final de la Guerra Fría redujeron en gran medida las amenazas a la humanidad”, advirtió Rachel Bronson, que tiene una amplia trayectoria como investigadora en temas como Medio Oriente y seguridad internacional.
En ese momento, se alcanzó el consenso de que “el mundo estaba cambiando de manera fundamental y positiva”. Se suspendieron los ensayos nucleares y se firmaron tratados que pretendían limitar el desarrollo de armamento.
Desde entonces, las manecillas del reloj volvieron a moverse paulatinamente hacia la medianoche. En 2007, afloraron una vez más las preocupaciones por las armas nucleares y la falta de acción por atacar las consecuencias del cambio climático. A eso se le suma que en 2015, los editores del boletín percibieron un aumento en el “extremismo global”. En 2018, el reloj quedó a 2 minutos de las 00:00 a raíz de la tensión creciente entre Estados Unidos y Corea del Norte y dos años después se ubicó a tan solo 100 segundos producto del auge de las fake news y la amenaza del “cambio climático desenfrenado”.
La guerra entre Rusia y Ucrania, el avance del cambio climático y la explosión de tecnologías generativas como la inteligencia artificial hicieron que los miembros de la Junta de Ciencia y Seguridad del Boletín dispusieran el minutero a solo 90 segundos del apocalipsis, la peor marca desde su creación. La catástrofe global, según los expertos, está más cerca que en ningún otro momento. Y Bronson lo deja claro: “Cuando lleguemos a la medianoche, será demasiado tarde para reiniciar el reloj del juicio final”.
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